Una participante monta a caballo durante un rodeo en la Gran Feria Estatal Estadounidense, en el National Mall de Washington. Daniel Heuer Reuters
EEUU SpaceX, boicot demócrata y una vaca llamada Melania: así es la feria MAGA con la que Trump celebra los 250 años de EEUULa gran celebración patriótica instalada en el National Mall debía conmemorar el nacimiento del país, pero ha terminado pareciéndose mucho más a una maqueta del segundo mandato de Trump.
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Itziar Nodal Corresponsal en EEUU Publicada 30 junio 2026 03:48h Las clavesLas claves Generado con IA
Estados Unidos cumple 250 años y la Casa Blanca ha organizado la fiesta como si el homenajeado fueraDonald Trump. La gran celebración patriótica instalada en el National Mall debía conmemorar el nacimiento del país, pero ha terminado pareciéndose mucho más a una maqueta del segundo mandato del republicano.
SpaceX, Truth Social, Harley-Davidson, rodeos, contratistas de defensa, agencias federales, pabellones estatales, banderas gigantes y un puesto del Departamento de Defensa rebautizado simplemente como "War" —guerra, en inglés—.
Todo, en el lugar más solemne posible de Estados Unidos: la explanada que va del Capitolio al Lincoln Memorial. El escenario de marchas históricas, tomas de posesión, protestas masivas y funerales nacionales.
Una réplica a menor escala del Arco del Triunfo, bajo la lluvia durante la Gran Feria Estatal Estadounidense, en el National Mall de Washington. Elizabeth Frantz Reuters
Allí, la Great American State Fair ha mezclado comida frita, vacas de plástico, música country, pabellones turísticos y patrocinadores corporativos para vender una idea muy concreta de América: más nostálgica, más militarizada, más empresarial y bastante más trumpista que institucional.
La postal ha llegado, además, envuelta en polémica. Varios estados demócratas han rechazado enviar delegaciones propias, y más de la mitad de los artistas se han retirado al denunciar que el acto se les presentó como apolítico.
El arranque ha tenido retrasos, fallos eléctricos, poca afluencia y una organización a trompicones, pero lo importante no es la chapuza, sino la apropiación. No era fácil hacer que el 250 aniversario del país pareciera una extensión de Truth Social, pero la Casa Blanca lo ha conseguido.
Everyone is talking about Trump’s mock up arch at the Great American State Fair, so I filmed it from top to bottom and front to back for everyone who can’t see it in person. pic.twitter.com/P02h0C97zj
— amanda moore 🐢 (@noturtlesoup17) June 28, 2026
De America250 a Freedom 250
La idea de celebrar el aniversario surgió hace una década. Entonces, el Congreso creó una comisión bipartidista para preparar la conmemoración del cuarto de milenio de la independencia estadounidense.
La idea era solemne, institucional y, al menos sobre el papel, compartida. Exposiciones, actos públicos, programas históricos y una narrativa capaz de reunir a un país cada vez más dividido.
Ese proyecto se articulaba en torno a America250, la organización llamada a acompañar oficialmente la efeméride, pero el regreso de Trump a la Casa Blanca ha alterado el tablero. Su entorno intentó primero hacerse con el control de esa estructura, colocando perfiles afines y empujando una lectura mucho más política de la celebración.
El pulso no salió como esperaba. La organización original resistió, su dirección bipartidista receló de la operación y el trumpismo acabó construyendo su propio vehículo: Freedom 250.
Dos familias visitan la Gran Feria Estatal Estadounidense, en el National Mall de Washington. Daniel Heuer Reuters
El cambio de nombre ya cuenta media historia. America250 sonaba a aniversario de Estado. Freedom 250 suena a eslogan electoral. Desde entonces, la nueva marca ha ido desplazando a la anterior como socio preferente de la Administración.
La Casa Blanca la ha promocionado, algunas agencias han recibido instrucciones para usarla como identidad principal y el cumpleaños nacional ha empezado a hablar un idioma concreto: menos memoria compartida, más espectáculo patriótico; menos historia incómoda, más épica de campaña.
La factura del patriotismo
Y la apropiación no ha sido sólo estética. También ha sido presupuestaria. Según un informe de Public Citizen y el Revolving Door Project, la Administración Trump ha adjudicado cerca de 103 millones de dólares en contratos y subvenciones federales vinculados al 250 aniversario a entidades politizadas o influidas por aliados del presidente.
Es casi el 80% de los 126 millones comprometidos desde octubre de 2025 para financiar las celebraciones de este verano.
El mayor beneficiario ha sido la National Park Foundation, la fundación que colabora con el Servicio de Parques Nacionales y bajo cuyo paraguas se ha creado Freedom 250. Sólo el Departamento de Interior le ha asignado más de 68 millones de dólares para actos del 250 aniversario.
A eso se suman otros 10 millones para los llamados Freedom Trucks, una especie de museos móviles impulsados junto a PragerU y Hillsdale College, dos instituciones muy reconocibles del ecosistema conservador estadounidense.
Peter Doocy claims "people are still coming out" to Trump's 250th fair -- even as the camera shot shows clearly behind him that almost nobody is there 😆 pic.twitter.com/hEh8tbhUNq
— Aaron Rupar (@atrupar) June 28, 2026
La red tiene también nombres propios. Doug Burgum, secretario de Interior, forma parte de la National Park Foundation. En torno a él, han aparecido figuras del trumpismo como Chris LaCivita, exjefe de campaña de Trump en 2024, y Meredith O’Rourke, antigua responsable de financiación.
O’Rourke ha estado vinculada, además, a la captación de fondos para otros proyectos controvertidos del presidente, incluido el nuevo salón de baile financiado con dinero corporativo en la Casa Blanca.
También hay contratistas con fuertes intereses políticos. Event Strategies, la firma que ayudó a organizar el mitin de Trump del 6 de enero de 2021 antes del asalto al Capitolio, ha recibido más de siete millones de dólares en contratos relacionados con el aniversario. Entre ellos figuran trabajos de seguridad, diseño y organización de eventos oficiales.
A esa capa pública se ha sumado otra privada. Freedom 250 ha atraído patrocinadores como ExxonMobil, Oracle, Lockheed Martin, Palantir, MasterCard, Northrop Grumman, RTX, UFC, United Airlines o John Deere.
No son simples logos en una lona; son petroleras, tecnológicas, empresas de defensa, aerolíneas y compañías con intereses regulatorios, contratos federales o asuntos pendientes con la Administración.
Visitantes observan a los artistas durante un rodeo en la Gran Feria Estatal Estadounidense, en el National Mall de Washington. Daniel Heuer Reuters
El sándwich 'Liberty', la noria rota y la vaca Melania
Y mientras la feria pretende enseñar todo Estados Unidos sin salir del National Mall, su primer fin de semana ha enseñado algo más revelador: sus costuras.
Las puertas abrieron tarde. Los operarios seguían retirando material de obra. Había apagones intermitentes. En la zona de comida se vendía el Original Liberty Sandwich —mantequilla de cacahuete y crema de nubes por 13 dólares— y algunos puestos tenían que bajar el ritmo cada vez que fallaba la electricidad.
Un trabajador avisaba a los visitantes de que el agua estaba a temperatura ambiente porque todavía no había hielo. En la gran fiesta patriótica del verano, hasta el refresco llegaba tibio.
La noria, llamada a ser el reclamo más fotogénico del evento, tampoco ha ayudado a levantar la épica inicial. Ha funcionado a ratos por culpa de un generador defectuoso. La imagen era demasiado cómica para ignorarla: el cumpleaños de América prometía girar a lo grande, pero el símbolo más visible ni siquiera terminaba de arrancar.
This video of the “Great American State Fair” has been going viral pic.twitter.com/PlnXxtct8d
— MeidasTouch (@MeidasTouch) June 27, 2026
El paseo por los pabellones estatales no es mucho mejor. Tiene algo de postal turística, algo de feria de película americana de domingo y algo de decorado montado con prisa.
Montana ha llevado un esqueleto de dinosaurio y una estación de excavación para hablar de paleontología. Luisiana recibe a los visitantes con collares de Mardi Gras. Idaho y Míchigan tienen vacas de plástico con ubres de goma para que los niños puedan ordeñar América en versión juguete.
Otros, sin embargo, muestran una imagen muy distinta. Dos sillas bajas, una composición de fotos y una planta de plástico. Ninguna representación. Sirven más para refugiarse del sol que para descubrir nada del país.
En el stand de Connecticut, la frase más recurrente ha sido: "No hay mucho que ver aquí". La feria prometía representar a todo el país, pero al menos ocho estados, en su mayoría gobernados por demócratas, han rechazado enviar delegaciones propias por el coste de participar.
La organización ha rellenado esos huecos como ha podido, con pabellones genéricos y entusiasmo administrativo. El resultado es una feria diseñada para exhibir la unidad nacional que muestra, en sus propias casetas, las ausencias de la misma.
El fiasco del 250º aniversario de la fundación de EEUU: hasta los republicanos critican a Trump por adueñarse de la celebraciónY luego está Melania. No la primera dama, sino una ternera rubia enviada desde Virginia Occidental. Bautizada así por una estudiante de 15 años al ver que el animal tenía un color de pelo parecido al de la esposa del presidente.
En cualquier otra feria sería una anécdota simpática. En esta, parece casi una premonición: incluso el ganado acaba orbitando alrededor del apellido Trump.