Staling, el 'corona suprema' de los Trinitarios. En su piso 'okupado' se encontraron drogas y armas. Arte E. E.
Reportajes Staling, el 'Corona Suprema' de los Trinitarios en España, dirige la guerra entre bandas desde la cárcel: era 'okupa' y cobraba paroEl máximo líder de los Trinitarios huyó a Italia tras un intento de asesinato. Posteriormente regresó a España y le capturaron junto a su pareja.
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Gustavo Molina Publicada 2 mayo 2026 02:37hAntes de que sonara el primer disparo, Staling Alfonso González estaba dentro de su vehículo. Allí aguardaba junto a dos de sus compañeros.
Esperaban a su víctima a las afueras de la discoteca Ágora, en el barrio de Vallecas, en el sureste de Madrid.
Él tenía el arma. Su enemigo tenía 29 años entonces. También compartían la misma nacionalidad: República Dominicana.
La noche de la víctima ya había terminado. Iba con varias copas de más. El reloj marcaba las 5:15 de la madrugada del 13 de mayo de 2024.
Cuando el hombre salió de la discoteca se escuchó el primer disparo. Staling lo hizo desde afuera del vehículo. El impacto de la bala le atravesó el brazo.
Segundos después, disparó nuevamente. La segunda bala le dio en el muslo.
La víctima cayó al suelo. Staling, conocido como Cutico, regresó rápidamente al vehículo y arrancó abruptamente para escapar de la escena del crimen.
Staling, el 'Corona Suprema' de los Trinitarios en España que es 'okupa' en Madrid y cobra el paro
Sabía que lo habían visto. Su víctima era un "enemigo", dado que era de una banda contraria. Staling, desde hacía un tiempo, era la 'Corona Suprema' de los Trinitarios. Es decir, el máximo líder.
A la escena del crimen llegaron los sanitarios. Trasladaron al dominicano a un hospital de Fuenlabrada, en el que logró sobrevivir.
Entre tanto, los testigos le dijeron a la Policía Nacional lo que sabían.
"Ese atentado fue un ajuste de cuentas. Y todos vieron que lo hizo Cutico", comenta Miguel, un exintegrante de una banda latina de Madrid.
En medio de su escape, Cutico sabía lo que tenía que hacer. Llamó a su pareja, que era su mano derecha dentro de la banda, y le contó el atentado.
El trinitario Diler paseaba con su novia por Vallecas cuando un ñeta en patinete le asestó al menos dos puñaladas y lo matóLlevó a los dos soldados que lo acompañaron en el ataque al piso en el que él vivía enTorrejón de Ardoz. Allí vivía como okupa. Sus vecinos lo sabían e incluso lo denunciaron en múltiples ocasiones.
Su caída era inminente. Pero él fue astuto. Su plan parecía no tener cabos sueltos: dejar a sus dos compañeros en el piso okupado y él, entre tanto, salía de España por carretera hacia Italia.
Lo logró. A sus dos compañeros los capturaron al día siguiente en ese piso, en el que hallaron 10 kilos de metanfetamina, tres de hachís, dos de marihuana, 200 gramos de MDMA, 35 gramos de cocaína, cinco bolomachetes y 2.000 euros en efectivo.
Parte de lo que hallaron en el piso de Staling. Policía Nacional
Mientras tanto, Cutico ya estaba fuera de España. Y poco se sabía de él y de su pareja.
Antes de su caída
Su primer alias fue Starling The Boss. En 2016 le pusieron así por su nombre y su apariencia.
"Ver a Staling en la calle daba miedo. No se echaba para atrás. Tampoco huía de las cacerías", añade el expandillero.
La estructura de las bandas es una pirámide. En el último lugar están los Probatoria. Allí empezó Staling.
Una vez fue aceptado en el grupo, pasó a ser Soldado. Entonces, allí se encargaba de acatar las órdenes de sus superiores, como trapichear con drogas o realizar algún atentado.
Después de ese rango, hay uno intermedio, que es el Disciplina, responsable de imponer castigos; y el Tesorero, quien lleva la financiación de las actividades ilícitas.
Y, finalmente, está el Corona Suprema, que es el líder del grupo. Para llegar allí, Staling pasó al menos cuatro años en los Trinitarios, siendo una de las piezas fundamentales en su operación.
Así es el territorio que controlan los Trinitarios a base de "castigos": seis pueblos y ocho barrios de MadridEn medio de uno de esos ataques, cuando era Soldado, lo capturaron por primera vez. Él iba junto a otros miembros de los Trinitarios cuando vieron a un integrante de los Dominican Don't Play (DDP) en el centro de Madrid.
Lo atacaron. Al ser una de las primeras cacerías de Staling, él se quedó un poco atrás. Sus otros compañeros sí le dieron varias puñaladas al "enemigo", que murió tras recibir una en el corazón.
La muerte no le impresionó. Es algo con lo que se convive y se acepta, como una especie de orden natural dentro de la "lógica" de las bandas.
El honor, para ellos, proviene de la sangre. El silencio no es una opción. Es una obligación. Y, sobre todo, se les hace entender que para salir de una banda hay tres caminos: ser golpeado hasta quedar con alguna secuela, que la Policía capture a la persona o que lo asesinen.
La captura no es un privilegio. Tampoco una salida del todo. Dentro de las prisiones también hay miembros de bandas. Y allí, para sobrevivir, deben hacer equipo.
Incluso, Staling, que actualmente está en prisión, sigue dirigiendo desde allí a los Trinitarios e intenta mantener el control de la banda, según el expandillero Miguel.
El tiroteo en Vallecas que provocó la caída del líder de una banda de Trinitarios: estaba huido en Italia"Únicamente se retiran las personas que son capturadas mucho tiempo. Quienes salen de prisión al año, lo normal es que se reincorporen", expresa el expandillero.
Además, dentro de esos círculos, ser capturado y no hablar con la Policía es visto como una acción heroica. Con ello, comprueban que tienen talante, que aguantan golpizas y, sobre todo, que su silencio está asegurado.
Y eso fue lo que sucedió con Staling. Por ese ataque, que dejó un muerto y un herido, lo capturaron. Estuvo casi tres años en la cárcel.
Tras salir, se convirtió en un símbolo para los Trinitarios. Y, además, su presencia suponía imponer un miedo en las bandas rivales.
"El crecimiento de los Trinitarios se debe a Staling. Él logró que Vallecas fuera su territorio. También lo hizo en el Corredor del Henares. Nuestra banda, por ejemplo, no se animaba a entrar mucho en su territorio", agrega Miguel.
Atentado
Una vez retomó su libertad, tuvo un trabajo corto como repartidor de pizza de Papa Johns. Junto a su pareja, alquilaron un piso en Torrejón de Ardoz.
Ese sitio se convirtió en su base. Desde allí dirigía la operación de los Trinitarios. Guardaba droga, armas y dinero.
Unos meses después de retomar sus acciones en la banda, el 25 de abril de 2022, sufrió un ataque por parte de uno de sus rivales.
Cutico estaba en la discoteca Magic Drink, en Marqués de Viana. El modus operandi de ese atentado suele ser replicado en muchos otros.
Su rival lo vio a lo lejos. Sabía que no iba a poder solo. Por ello, buscó a otros dos integrantes de la banda y lo atacó.
El Corona Suprema de los Trinitarios sufrió un ataque, que le dejó los brazos semiamputados.
"Sé que tardó mucho tiempo en recuperarse. Pero él tenía sed de venganza. En esos meses lo que hizo fue dar órdenes para seguir controlando y cuando se recuperó, volvió a las calles", explica Miguel.
En medio de ese periodo de recuperación, Staling se convirtió en okupa del piso en Torrejón de Ardoz.
Incluso, lo entrevistaron en un programa de televisión en 2024. Allí lo cuestionaron por okupar el piso y pertenecer a una banda latina.
"El hecho de que sea latino no implica que esté en una banda. Y soy okupa porque estoy esperando una vivienda social. También estoy cobrando un subsidio por desempleo", mencionó en dicho espacio.
Staling, en una entrevista en la televisión. Captura de pantalla
Final
El final de esta historia es previsible. No es extraño. Tampoco atípico. Las tres salidas se conocen de sobra. A Cutico casi lo matan en un ataque y no se salió. Lo capturó por primera vez la Policía en 2016 y tampoco se retiró.
"Hay quienes creen que la única vida que hay es la de una banda. En eso se equivocan. Se pelea por cosas sin sentido. Además de vivir como lo hacían en sus países de origen", sentencia Miguel.
Staling vivió en Italia durante varios meses tras perpetrar ese atentado. Allí reside su madre, que tiene dos pisos. Por ello, en 2024, se dictó una orden internacional de detención a la Sección de Localización de Fugitivos.
En medio de ese proceso, la Policía Nacional se enteró de que el Corona Suprema había regresado a Madrid, a un piso alquilado sin contrato.
Estaba en Vallecas. Y regresó para pasar la Navidad. Entonces, las autoridades planearon cómo capturarlo. La fecha del operativo estaba prevista para el 14 de enero de 2025, pero un día antes, Staling atacó para vengarse.
Junto a varios de su banda, citó a un antiguo pandillero de 40 años. El hombre llegó al sitio. El plan era robarle la droga y el dinero.
Las cosas no salieron como lo tenían previsto. Y uno de los ayudantes de Cutico le dio un disparo al pandillero en la cabeza.
No murió. Los sanitarios le salvaron. Y en solo unas horas, la Policía Nacional logró capturar a Staling junto a su pareja y el menor de edad que accionó el arma.
A raíz de su captura, se ha desatado una guerra por el control de los territorios de las diversas bandas en Madrid. Los rivales de los Trinitarios -DDP, Ñetas y Latin Kings- saben que ellos están débiles.
Y, en el interior de la banda, también lo reconocen mientras pelean por poder.
"Staling ha intentado seguir mandando en los Trinitarios desde la cárcel, pero sin él en las calles hay una debilidad notoria. Posiblemente, una vez salga, quiera volver al poder", concluye Miguel.