«Mi padre siempre decía que para crecer en el fútbol debíamos estudiar el juego y que el día en que no lo hacíamos era un día que perdíamos»
Stephen Eustáquio
Stephen Antunes Eustáquio nació en Leamington (Ontario) en 1996, hijo de emigrantes portugueses. Cuando tenía siete años, la familia regresó a Portugal y allí comenzó realmente su carrera. Mientras otros niños simplemente jugaban al fútbol, él lo estudiaba. Su hermano Mauro recuerda que su padre les repetía una idea casi como un mandamiento: había que aprender fútbol todos los días. «Mi padre siempre decía que para crecer en el fútbol debíamos estudiar el juego y que el día en que no lo hacíamos era un día que perdíamos».
Aquella obsesión acabó definiendo al futbolista. Revisaba entrenamientos, tomaba notas en un ordenador siendo adolescente y analizaba qué podía mejorar después de cada sesión. En Portugal empezó un camino alejado de los focos. Pasó por Leiria, Nazarenos, Leixões y Chaves antes de consolidarse en el Paços de Ferreira, donde llamó la atención del Porto. Allí disputó 156 partidos, jugó la Liga de Campeones, la Europa League y el Mundial de Clubes, hasta salir cedido en 2026 a Los Angeles FC.
Eligió jugar con Canadá
Sin embargo, el gran punto de inflexión de su carrera llegó mucho antes y no tuvo que ver con un traspaso. Internacional sub-21 con Portugal, todo hacía pensar que seguiría el camino natural hacia la absoluta. Entonces apareció Canadá. John Herdman, seleccionador del conjunto norteamericano, llamó a su puerta cuando todavía vestía la camiseta portuguesa en categorías inferiores.
Eustáquio pidió tiempo para decidir. También porque atravesaba uno de los momentos más complicados de su carrera. En 2018 fichó por Cruz Azul como una apuesta de futuro, pero apenas quince minutos después de debutar sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Un año entero de recuperación amenazó con frenar una progresión que parecía imparable.
Newsletter
Ahora, antes del duelo contra Marruecos, Canadá vuelve a apoyarse en ese mediocentro que casi nadie señalaba como protagonista del Mundial. El futbolista que pudo vestir la camiseta de Portugal es hoy el símbolo de un país que sigue rompiendo barreras. Primero llegó la primera victoria mundialista. Después la primera clasificación para unos octavos. Ahora quiere escribir otro capítulo.
comentarios Reportar un error