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'Streetwise': las memorias de Lloyd Blankfein sobre su turbulenta etapa en Goldman Sachs

'Streetwise': las memorias de Lloyd Blankfein sobre su turbulenta etapa en Goldman Sachs
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Una narración aguda sobre la época de auge y caída del sector de los servicios financieros. Leer
Financial Times'Streetwise': las memorias de Lloyd Blankfein sobre su turbulenta etapa en Goldman Sachs
  • JOHN GAPPER
26 FEB. 2026 - 16:07Lloyd Blankfein, en su día presidente de Goldman Sachs, en el foro de Davos, Suiza.WEFEXPANSION

Una narración aguda sobre la época de auge y caída del sector de los servicios financieros.

Conocí a Lloyd Blankfein hace más de 20 años. Acababa de ser ascendido a número dos de Goldman Sachs y tenía la reputación de ser un operador financiero muy exitoso, aunque poco convencional. Posteriormente llegó a la cima del banco, éste se hizo famoso y luego perdió su reputación.

Blankfein no era uno de esos banqueros corporativos inteligentes y seguros de sí mismos del tipo de Goldman, sino un hombre divertido y bromista pero también autocrítico. Rápidamente se ganó el apoyo de un grupo de periodistas con su personalidad sabiendo que podíamos ser peligrosos. Nos desarmó.

"No era, ni soy, una persona naturalmente respetuosa", señala Blankfein en Streetwise (Astuto), sus memorias sobre cómo ascendió a la cumbre de Goldman durante la crisis financiera mundial y la posterior caída de la reputación del banco más admirado y envidiado de Wall Street.

"Casi dos décadas después, vivimos en el mundo que la crisis creó: una época de intensa polarización, desconfianza en las instituciones y la autoridad, creciente desigualdad, conflicto de clases, movimientos populistas y gobiernos autoritarios.

Blankfein estuvo presente y fue testigo directo de momentos muy difíciles, como la casi quiebra de Goldman durante la crisis de bonos de 1994, el atentado contra las Torres Gemelas el 11-S de 2001 cuando él estaba en su oficina cerca de Wall Street y la lucha por defender su conducta tras la crisis financiera.

Tomar decisiones claras en tiempos de crisis se ajustaba a su personalidad. Pero aunque era un comunicador nato, a veces se pasaba con sus bromas, debido a su orgullo por ser "un poco más directo y honesto que la mayoría de la gente del mundo financiero". "En mi edificio viven muchos gestores de hedge funds y me asombra tener más enemigos que ellos", escribe sobre aquellos días.

Así que fue prudente que esperara un tiempo tras su jubilación en 2018 antes de escribir este elogio a su antigua empresa. Streetwise es tan ameno como cabría esperar de Blankfein. Es una historia aguda y concisa sobre la época en que el sector financiero se descontroló y estuvo al borde del colapso, para luego crecer vertiginosamente.

Además de ser una historia de Wall Street, es una narración sobre cultura y liderazgo: una explicación de cómo Goldman se convirtió en una fuerza muy poderosa al combinar las ambiciones individuales con el propósito colectivo.

Para escribir el libro, Blankfein contó con la ayuda de un equipo de personas, entre ellas Jacob Weisberg, ex redactor jefe de Slate, que hicieron que su narrativa fuera más blanda, aunque afortunadamente no demasiado.

Para Blankfein, el pecado capital era decepcionar a Goldman en sus momentos de necesidad. Por ejemplo, señala que John Thornton, ex copresidente del banco, "poseía un gran encanto y todos coincidían en que impresionaba, aunque no siempre estuvieran seguros de por qué. Y no demostró ser un líder tras el atentado de 2001". ¡Ay!

Blankfein era hijo de un empleado de correos estadounidense y no tuvo una educación de élite. Descendiente de judíos que emigraron desde una región de Rusia (hoy parte de Polonia), su familia vivía en un edificio de viviendas de protección oficial en Brooklyn, donde fue a una escuela pública difícil. Cuando llegó a Harvard pensó que había una "distancia insalvable" entre él y el mundo privilegiado de la universidad. Sin embargo, superó esta diferencia trabajando como vendedor de oro para J. Aron, una empresa de comercio de materias primas que Goldman adquirió en 1981.

Goldman le creó, le dio una gran formación y le fue ascendiendo constantemente. Su cariño por la institución se refleja en este libro hasta el punto de obviar sus defectos. La empresa que recuerda Blankfein —un lugar donde todos cooperaban y las normas éticas eran primordiales— no concuerda del todo con las luchas internas y el afán de lucro del banco que se abrió camino hasta llegar a la cima de Wall Street.

Goldman salió mejor parado que otros bancos de la crisis financiera de 2008, pero con la reputación de ser el "calamar vampiro" que explotaba a competidores y clientes para obtener más beneficios. Su capitalización bursátil se ha más que duplicado en los últimos dos años bajo la dirección de David Solomon, pero su estilo brusco no le gusta a la vieja guardia y los elogios de Blankfein hacia él son parcos: "Siempre es duro ver a tu sucesor tomar decisiones diferentes a las que tú habrías tomado. Lo que me preocupa es pensar que, a medida que Goldman ha crecido y se ha ajustado más a las expectativas del mercado, se ha vuelto un poco menos especial".

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Fuente original: Leer en Expansión
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