Pedro Sánchez ha puesto las cartas bocarriba: habrá elecciones generales el 29 de noviembre. Ahora son los demás partidos los que tienen que enseñar las suyas. En el caso de Sumar existe un problema. Todavía no sabe qué jugada lleva, aunque al menos tiene la oportunidad de coger unas cuantas cartas más durante las próximas semanas para hacer una apuesta electoral más elevada. Y a eso se está poniendo de manera inmediata. El socio minoritario acelera para fichar a nuevos partidos políticos para engrosar y fortalecer su nueva coalición llamada Frente Amplio, con la incógnita de qué pasará con Podemos, que por el momento camina con su propio plan en solitario con Irene Montero como líder.
Frente Amplio tiene ahora mismo hasta el 16 de octubre para registrar en la Junta Electoral los nombres de los partidos que lo forman. Es decir, tiene 11 días, contando con hoy, para abrir una negociación con Podemos y para atar a Compromís, Chunta o Més.
La alianza de las izquierdas de lo que fue Sumar en 2023 está formada ahora mismo por IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes y ayer anunció que desvelará el nombre de su candidato el 17 de de octubre. Ese sábado, los partidos promotores también explicarán su proyecto.
Hay varios nombres en las quinielas para encabezar Frente Amplio pero ninguna certeza de quién puede ser finalmente. La ministra Mónica García y Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona, pujan al alza como principales opciones del espacio. En esa lista hay figuras como Pablo Bustinduy, que se autodescarta de manera rotunda, y Ernest Urtasun, que se mantiene más por su peso político que por el consenso que despierta. Luego hay dirigentes que aparecen en la retaguardia como alternativas como Toni Valero, de IU, y quién sabe si algún otro tapado más tras el rechazo de Unai Sordo, líder de CCOO, y de que tampoco cuajaran los tanteos a Alberto Garzón o al juez Joaquim Bosch.
Pero hay que avanzar más allá de encontrar a un líder. Frente Amplio quiere ser una candidatura de unidad de las izquierdas y ahora mismo ni siquiera cuenta con los partidos que sí consiguió incluir Yolanda Díaz en Sumar para las elecciones de 2023. Por eso arranca a contrarreloj la operación para fichar más aliados, con los que se viene hablando desde hace mucho tiempo y con los que en su conjunto se comparte grupo parlamentario en el Congreso.
Fuentes de Frente Amplio señalan de que irán anunciando las alianzas "según se vayan produciendo" hasta "culminar en un gran acto el 17 de octubre". Para avanzar se incrementarán los contactos con los partidos que forman parte del grupo parlamentario y que todavía no han dado el paso de sumarse. Tales como Chunta Aragonesista, Compromís, Més per Mallorca o Equo. Donde está el contexto mucho más difícil es entre quienes no estaban en Sumar.
¿Unidad con Podemos?
La unidad entre Frente Amplio y Podemos es el debate capital que atraviesa a la izquierda alternativa al PSOE. Sin una candidatura conjunta, el espacio político se fractura. Eso tiene el riesgo de provocar una caída en picado en número de diputados por los efectos penalizadores que genera la Ley Electoral.
Todavía no hay contactos que puedan llamarse verdaderamente diálogo o negociaciones entre las dos partes y el intercambio de mensajes se hace en la práctica a través de los medios de comunicación. Como sucedió cuando Irene Montero desafió a los partidos de Frente Amplio a medirse en unas primarias abiertas. Algo, por cierto, que dado el calendario actual se antoja realmente complicado de encajar.
Si Ada Colau es candidata esta relación puede engrasarse. Pues sólo se ofrece para hacer "un frente realmente amplio" con Podemos dentro.
Lo que está más claro es qué va a pasar con la sensación de las últimas elecciones andaluzas. Adelante Andalucía ha anunciado ya que irá por libre y que por primera vez presentará su propio proyecto para las elecciones generales.
Con todo esto, Frente Amplio tiene que mirar a los socios que tiene más cerca para negociar su aterrizaje en la coalición. Puede ser una integración total, entrando a formar parte de la mesa de partidos que pilotará la alianza, o bien puede ser haciendo un acuerdo simplemente electoral, por el que se comparte candidatura pero sin involucrarse más allá del grupo parlamentario.
Este segundo nivel de participación es que el siempre ha contemplado Compromís, que ya rechazó unirse a Sumar en 2023 como otros partidos y que se presentó firmando una coalición electoral con ellos, manteniendo una independencia absoluta.
Una llamada a las urnas "necesaria"
Tras el anuncio de elecciones, fuentes oficiales de Frente Amplio han descrito la convocatoria anticipada como "pertinente y necesaria". "Las derechas de Vox, PP y Junts pueden bloquear el Parlamento pero no van a poder bloquear la democracia", han señalado.
Frente Amplio ha querido mandar un mensaje de optimismo y ha pronosticado que será "la llave", como en 2023, de una mayoría nueva que de solución al problema de la vivienda y siga avanzando en derechos.
En este sentido, se asume que la vivienda es el "asunto central" de este momento político y se volcará en esto durante las elecciones. "La vivienda es lo que está rompiendo nuestras sociedades y lo que define dos modelos de país. O con la especulación o con las derechos. O con la minoría que se compra nuestras ciudades o con las vecinas y los vecinos en sus barrios", dice Frente Amplio.