- BEATRIZ TRECEÑO @beatriztreceno
El grupo japonés eligió su planta toledana para hacer realidad su primer Santuario Natural del Agua en España. El objetivo es restaurar la cuenca del embalse de Guajaraz, que abastece a la ciudad.
Suntory, el grupo japonés que fabrica y comercializa en España marcas icónicas como Schweppes, La Casera, o Trina, decidió hace más de una década vincular la sostenibilidad a las decisiones clave del negocio y poner al agua en el centro. Pero fue hace sólo unos meses, el año pasado, cuando su gran compromiso se tradujo en la ambición Water Positive 2030, es decir, devolver a las cuencas más agua de la que se utiliza. "El agua lo es todo. Es nuestro principal ingrediente y la base sobre la que se construye toda nuestra actividad. Por eso, cuidarla no es una opción, es una responsabilidad directa con el entorno y con el futuro del negocio", destaca Carmen Guembe, directora de Sostenibilidad, Comunicación y Asuntos Públicos de Suntory Beverage & Food Iberia.
El compromiso va más allá de utilizar el agua de forma eficiente en las fábricas, ya que el grupo japonés trabaja con una visión completa del ciclo del agua, desde su origen hasta su retorno a la naturaleza y a las comunidades. "Hace ya tres décadas Suntory entendió que proteger el agua era también una forma de proteger el futuro". Así nacieron los Santuarios Naturales del Agua, proyectos de custodia y conservación de los que hoy el grupo suma 22 sólo en el país nipón y otros tantos repartidos por los 120 países en los que opera.
Así nació
En España, la planta de Toledo, que gestiona 711 millones de botellas y cuenta con una capacidad de 341 millones de litros anuales, fue seleccionada para convertir a Suntory Beverage & Food Iberia en la primera compañía del grupo fuera de Japón en poner en marcha un proyecto de devolución de agua a la naturaleza. Y así surgió Guardianes del Tajo, primer Santuario Natural del Agua en España. El proyecto nació en 2021 para proteger y restaurar la cuenca del embalse de Guajaraz, una infraestructura clave tanto para el abastecimiento de agua de Toledo como para la actividad industrial de la empresa. "Esta visión cobra especial sentido en un país como España, marcado por una alta variabilidad climática. Un escenario que nos obliga no sólo a gestionar mejor el agua disponible, sino a protegerla desde su origen", comenta la directora de Sostenibilidad.
Tres retos
Guardianes del Tajo aborda los grandes retos hídricos de la cuenca: la escasez de agua agravada por el cambio climático, la degradación de ecosistemas fluviales, la pérdida de biodiversidad y los riesgos asociados a eventos extremos. "Entender esa conexión entre el agua, las personas y la actividad industrial fue el primer paso para asumir una responsabilidad más amplia: no sólo usar el recurso de forma eficiente, sino cuidarlo, protegerlo y devolverlo en mejores condiciones a la naturaleza".
En concreto, el proyecto se traduce en acciones concretas, visibles y con impacto real sobre el territorio, entre las que destacan:
Por un lado, la restauración ecológica de ecosistemas, como la intervención en el arroyo de Layos y la creación del Bosque Suntory, con reforestación de especies autóctonas y planes de gestión a largo plazo. En segundo lugar, acciones de agricultura sostenible, mediante proyectos piloto con agricultores locales que mejoran la salud del suelo y la eficiencia en el uso del agua, generando ahorros hídricos medibles. Un ejemplo es el proyecto en la Finca Santa Catalina con un ahorro a fin del 2025 de 117.925 m3, de los cuales 90.116 m3 corresponden a ahorros por irrigación más eficiente y 27.809 m3 por la implantación de cubiertas vegetales.
A esto se suman soluciones basadas en la naturaleza para aumentar la resiliencia frente a sequías e inundaciones. Se realizó un análisis en profundidad de la cuenca del Arroyo Ramabujas, en la que se encuentra construida una parte del Polígono Industrial de Toledo, con el que se determinaron medidas naturales de retención de agua y la viabilidad de su aplicación en la cuenca del arroyo.
Otra piezas destacadas del proyecto es la educativa. Desde 2022 han participado casi 11.000 niños en programas de divulgación.
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