Lo dicen todos los neurólogos. Mientras cada vez más gente se pega el madrugón para ganarle horas al día, los expertos enumeran sus contraindicaciones
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 02/06/2026 Actualizado a las 00:16h.Si entras a las seis a trabajar, no te queda otra. En ese caso, levantarte cuando aún no han puesto las calles no es una ... opción, sino una obligación muy sacrificada. Pero la realidad es que cada vez hay más personas que se levantan de madrugada, a las cinco o incluso antes, para ganarle un puñado de horas al día. Hablamos de esas rutinas imposibles que inundan las redes sociales y en las que, antes de que comience la habitual carrera matutina para llegar a tiempo al trabajo o al colegio, los afanados madrugadores van al gimnasio o hacen calistenia y 'burpees' en el salón de casa. Las rutinas también incluyen batidos proteicos, rutinas de 'skincare', recoger la casa… Y estar listos, con todos los deberes hechos y en perfecto estado de revista, para irse a currar antes de las 8 de la mañana. La agotadora vida moderna.
Los datos son preocupantes. Según la SEN, el 48% de la población española sufre privación de sueño. Sea voluntaria o no. Y cerca del 20% padece insomnio crónico. Para la SEN, lo más importante es respetar el cronotipo individual, que en gran medida viene marcado por nuestra genética. «Es cierto que hay personas que tienen una tendencia natural a ser alondras, personas más matutinas, pero el cronotipo estándar, que es la preferencia individual por seguir un horario u otro, no es ese. La mayoría, hasta el 90% de la población, suele tener un horario de sueño de 11 a 7 o de 12 a 8», indica García Malo. Tampoco hay que confundirlo con los dormidores cortos naturales, esas personas que, pese a dormir entre cuatro y seis horas cada día, no experimentan ninguna deuda de sueño. Además, apenas representan el 5% de la población.
El 48% de la población española sufre privación de sueño y el 20% padece insomnio crónico
En realidad, ni siquiera consiste en irse antes a la cama. «La pregunta es si, levantándote a las 5, eres capaz de irte a la cama a las 10. Porque eso nos obliga a un sueño más precoz de lo que nos pide la biología. Sobre todo, en esta época del año», indica la experta. Pero, ¿se puede domar el cronotipo? A veces, no queda más remedio. «Progresivamente, si vamos adaptando los horarios, pero también la exposición a la luz, el ejercicio físico o la suplementación con melatonina se puede reubicar un poco la franja de sueño. Pero lo ideal es que las personas organicen su vida en función de su cronotipo».
Privarse de sueño sale caro
Las consecuencias, por supuesto, no son triviales. La más conocida de todas tiene que ver con la salud de nuestro cerebro a largo plazo. «La privación de sueño crónica está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo, fundamentalmente de demencia tipo alzhéimer», explica la especialista. De hecho, según la SEN, algunos estudios han demostrado que dormir menos de seis horas de manera habitual puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo hasta en un 30%. Pero los problemas neurocognitivos no son los únicos «daños colaterales» de una mala higiene del sueño.
«El sueño es un periodo de reposo metabólico indispensable para regular la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, las hormonas… Por eso, muchos estudios han observado que el insomnio aumenta el riesgo cardiovascular y la mortalidad por esa causa. Pero también está implicado en el apetito y la saciedad, predisponiendo, también, a la obesidad y al desarrollo de la resistencia a la insulina y la diabetes», apunta la experta. Y hay más. Hay hormonas, por ejemplo las que tienen que ver con el crecimiento, que también están muy relacionadas con el descanso. Incluso hay implicaciones a nivel inmunológico, pues la privación de sueño se ha relacionado, según la doctora García Malo, con un mayor riesgo de infecciones, pero también con el desarrollo de tumores.
¿Conclusión? «No hay que normalizar dormir mal. Hay mucha gente que te dice: 'Yo es que duermo mal de toda la vida'. Y hay que evitar automedicarse. Hay una tendencia a buscar cosas en la farmacia, que alguien te dé un Orfidal… Eso es algo muy común», explica la especialista, que recomienda, en primer lugar, consultar con el médico de cabecera para valorar si es necesaria laa derivación a una unidad del sueño. «Hay personas que duermen mal desde hace años y han tomado melatonina, pasiflora, valeriana… Y resulta que lo que tienen es una apnea del sueño. Y si no te diagnostican, nunca vas a dormir bien», concluye.
Los camiones de basura del cerebro
Mientras nosotros dormimos, nuestro cerebro está trabajando en silencio. «En algunas fases del sueño, sobre todo en la fase N3 o sueño profundo, se activa el sistema glinfático. Es como si pasaran unos camiones de basura por el cerebro para recoger los desechos que se han acumulado durante el día. Este proceso de limpieza, que elimina productos tóxicos, es absolutamente necesario para que no se depositen en el cerebro proteínas anómalas, sobre todo las beta-amiloide, que es uno de los marcadores de la demencia tipo alzhéimer», explica Celia García Malo. Además, la relación entre el sueño y los procesos neurodegenerativos es bidireccional. «Muchas veces, un paciente con alzhéimer debuta con un problema de sueño y, al revés, las personas con alzhéimer, a veces, desarrollan problemas para dormir. Están muy relacionados», apunta la experta.
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