- TIM BRADSHAW
Meta y Google apuestan por las gafas inteligentes como sucesoras del 'smartphone'. Estos dispositivos prometen integrar la IA en nuestra rutina, aunque plantean graves dilemas sobre la privacidad.
Una chica con pantalones cortos rosa fucsia está mirando su teléfono cuando un chico con gafas se le acerca. "Eres increíble", le dice, y la invita a salir. "Acabo de terminar una relación", responde ella. Él le pregunta si pueden ser amigos y luego intenta conseguir su número de teléfono. Ella sonríe con incomodidad y lo despide con un gesto.
Poco después, la chica se sorprende al descubrir que este breve encuentro en una tienda Target ha sido grabado en secreto por un hombre que llevaba unas gafas Ray-Ban con cámara de Meta, tras verse en un vídeo de hombres intentando ligar con mujeres (vídeos rizz).
"Estas gafas, o cualquier dispositivo parecido, no deberían existir. Me revuelve el estómago, es una violación y está mal", señaló la periodista Elyse Herrera en X, quien también apareció en vídeo en Instagram grabado por un fan.
La cuenta de Instagram que grabó y publicó el vídeo ya no está disponible, lo que sugiere que podría ser una de las muchas que Meta está intentando bloquear porque muestran a mujeres filmadas en secreto por hombres con gafas inteligentes.
La llegada de las gafas inteligentes ha abierto la puerta a una nueva forma de vigilancia sutil pero intrusiva, lo que ha llevado a la prohibición de su uso en bares y juzgados británicos.
A pesar de esta reacción negativa, ejecutivos de Meta, Google, OpenAI y otras empresas tecnológicas consideran que esto es solo el comienzo. Esperan que las gafas inteligentes y productos portátiles similares puedan algún día reemplazar a los smartphones como nuestra principal puerta de entrada a la IA.
La gran idea es que permitir que nuestros asistentes virtuales vean y oigan exactamente lo que hacemos enriquecerá nuestras inteligencias artificiales y fomentará nuestra inteligencia al incrementar nuestra memoria y organizar mejor nuestras vidas.
Muchos en la industria tecnológica predicen que caminar por la calle susurrando a los agentes de IA de las gafas pronto parecerá tan normal como llamar a un amigo por teléfono.
Las últimas gafas inteligentes Ray-Ban Meta parecen unas gafas de sol normales, pero incorporan cámaras, micrófonos e IA. Meta ha vendido millones de unidades a personas que quieren tomar fotos sin usar las manos, consultar sus mensajes de WhatsApp dejando que su asistente se los lea y preguntar a la IA sobre lo que están viendo.
"Creemos que la IA va a empoderar enormemente a las personas a través de dispositivos portátiles. Emplear las gafas con IA es más fácil que tener que coger el teléfono y abrir una aplicación", afirma Alex Himel, vicepresidente de dispositivos portátiles de Meta.
Sin embargo, los críticos no están de acuerdo. "Estas gafas son un software espía repugnante y a todo el mundo le disgustan. Representan otra violación del contrato social propiciada por las grandes tecnológicas", declara la activista defensora de la privacidad Meredith Whittaker, presidenta de la Fundación Signal, que opera una aplicación de mensajería segura.
A pesar de todo el revuelo en torno a la privacidad, las ventas de gafas inteligentes están creciendo rápidamente. Analistas de Counterpoint Research estiman que los consumidores gastarán más de un billón de dólares entre 2026 y 2032 en dispositivos portátiles, a medida que las empresas tecnológicas incorporen cámaras, micrófonos y funciones de IA en todo tipo de productos, como gafas y auriculares.
Solo las gafas inteligentes generarán unos 44.000 millones de dólares en ventas en 2032. Empresas tecnológicas como Google, Samsung y Apple se están preparando para lanzar sus gafas digitales.
Las gafas inteligentes también proporcionarán a las aplicaciones de IA como Gemini, Siri y ChatGPT algo de lo que carecen al estar integradas en un teléfono: ojos y oídos. El plan de Meta, que también incluye gafas con IA que graban constantemente el entorno del usuario, ha avivado los miedos de los defensores de la privacidad, quienes temen que las gafas inteligentes pronto se vuelvan aún más intrusivas que los vídeos rizz. Algunos creen que llegarán a ser herramientas capaces de reconocimiento facial instantáneo y de otras formas de vigilancia.
Pero la expectación en torno a estas gafas ha alcanzado tal nivel que será difícil de controlar. "Las empresas tecnológicas tienen una capacidad increíble para lanzar estos productos al mercado más rápido de lo que la sociedad puede asimilar el peligro que suponen. Para cuando la sociedad se da cuenta, ya existe cierto grado de normalización", opina Woodrow Hartzog, profesor de derecho de la Universidad de Boston.
Gafas perversas
El grupo activista Everyone Hates Elon (inicialmente en referencia a Elon Musk) ha puesto anuncios en contra de las gafas con IA: uno dice: "El mayor avance en tecnología pervertida desde la gabardina", mientras que otro muestra al agresor sexual Jeffrey Epstein luciendo las Ray-Ban de Meta con la frase: "Gafas paraquienes no respetan el consentimiento". El grupo señala que "la IA es inevitable; no decimos que no se use, sino que se use para el beneficio de las personas, no para explotar y abusar de ellas".
Sin embargo, las campañas contra las llamadas gafas perversas han tenido un escaso impacto en sus ventas. Desde el lanzamiento de la primera versión de las gafas con cámara de Meta con la marca Ray-Ban como parte de una colaboración en 2021 con EssilorLuxottica, el mayor fabricante de gafas del mundo, los analistas estiman que las compañías han vendido más de 10 millones de unidades, ente ellas más de 7 millones el año pasado.
EssilorLuxottica anunció el mes pasado que sus ingresos por gafas con IA casi se duplicaron interanualmente en su último trimestre, y que a pesar de los temores de que la reacción negativa en materia de privacidad pudiera afectar a las ventas de sus gafas tradicionales, su alianza con Meta sigue siendo sólida: "Aunque no observamos un impacto real en las ventas, nos tomamos muy en serio las preocupaciones sobre la privacidad.
Como ocurre con cualquier tecnología emergente, existe un periodo de adaptación. Queremos garantizar que los consumidores sepan cómo usar las gafas de forma responsable".
Meta domina el mercado de gafas inteligentes, con una cuota de mercado de aproximadamente el 85%, según George Jijiashvili, de la empresa de estudios de mercado Omdia, quien predice que las ventas de estas gafas pasarán de 15 millones de unidades este año a 45 millones en 2030: "Meta se benefició del reconocimiento de marca y del atractivo de Ray-Ban.
La enorme presencia minorista de EssilorLuxottica también impulsó el éxito de los dispositivos. Meta no habría podido alcanzar esta escala sin esta colaboración". Hace una década, las críticas por la privacidad y el mal uso hundieron a Google Glass, un precursor más caro y menos capaz que las Ray-Ban de Meta.
Meta afirma que sus gafas han triunfado gracias a una serie de mejoras en el diseño, la cámara y la calidad del altavoz, y a la suerte de que su primera versión se lanzó justo un año antes del auge de ChatGPT.
Por su parte, EssilorLuxottica insiste en que la incorporación de componentes electrónicos no debería hacer que las gafas fueran demasiado pesadas, a pesar de la presión de Meta para seguir incorporando más tecnología.
La popularidad de las Ray-Ban de Meta ha llevado a otras empresas tecnológicas a asociarse con marcas de gafas. Google y Samsung están colaborando con Warby Parker y Gentle Monster en los primeros modelos de sus gafas con IA, cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año.
Apple está trabajando en su propio diseño de gafas inteligentes, que podrían lanzarse el próximo año. También se cree que está considerando integrar cámaras en los AirPods. Sin embargo, para preservar su reputación de proteger la privacidad, Apple podría permitir que su asistente Siri acceda a las cámaras de las gafas inteligentes únicamente para mejorar sus respuestas de IA, en lugar de permitir que los usuarios tomen fotos normales con ellas.
Apple adquirió en enero la start up israelí Q.AI. Su tecnología se utiliza en auriculares o gafas, empleando "micromovimientos de la piel facial" para detectarlo que dicen las personas incluso si no emiten ningún sonido. Esta tecnología permitiría a los usuarios de Apple susurrar a Siri en público en vez de hablar en voz alta.
Realities, una start up china que fabrica gafas inteligentes con una pequeña pantalla óptica, afirma que sus dispositivos se han popularizado entre los desarrolladores de software, quienes los utilizan para programar con manos libres. Pueden hablar con sus agentes de IA a través de las gafas y estos escriben sus respuestas en la pequeña pantalla de las mismas.
Durante más de una década, tanto Meta como Apple han invertido mucho dinero en cascos de realidad virtual y aumentada con pantallas mucho más sofisticadas que pueden superponer contenido digital sobre lo que el usuario está mirando. Sin embargo, debido a los costes y las barreras técnicas, estos productos siguen en desarrollo y aún tardarán algunos años en llegar al mercado masivo.
"El objetivo final son las gafas de realidad aumentada con una pantalla completa. Serán la próxima gran plataforma. Pero para esto aún faltan dos o tres años", señala Anthony Geffen, consejero delegado y director creativo de Atlantic Productions, que ha colaborado con varias grandes empresas tecnológicas para crear contenidos para dispositivos de realidad virtual y aumentada.
"Al final, usas el móvil"
Para seguir invirtiendo en la próxima generación, Meta necesita generar ingresos significativos con sus gafas. Por ahora, gran parte de los ingresos de sus Ray-Ban se los queda EssilorLuxottica.
Según el acuerdo entre ambas compañías, cada una percibe los ingresos de las gafas que vende a través de sus propios canales de venta. Dada la enorme red de distribución del gigante italiano de las gafas, este se lleva la mayor parte de los ingresos de las gafas inteligentes. Esto significa que Meta necesita convencer a los compradores de Ray-Ban para que también se suscriban a sus servicios de pago de IA.
Meta ha declarado que algunas funciones de las gafas con IA requerirán una suscripción para acceder a ellas si se superan ciertos límites de uso. Sin embargo, ha suspendido el plan de cobrar a los usuarios por la nueva función de conversación, que amplifica las voces de las personas que están delante del usuario en entornos ruidosos, tras las críticas de los clientes porque no querían pagar por algo que antes era gratuito.
Meta también está probando unas gafas que recopilarían audio de forma continua y tomarían fotos cada pocos segundos, lo que mejoraría la memoria de la IA. La función podría activarse en las gafas existentes actualizando el software, sin encender el indicador luminoso que actualmente avisa de que el dispositivo está grabando.
Otra posible función que ha generado una gran controversia incluso antes de su lanzamiento es que las gafas con IA reconozcan a quién mira el usuario. En junio, la revista Wired descubrió el código de un sistema de reconocimiento facial integrado en las gafas inteligentes de Meta. La empresa posteriormente eliminó el sistema. Grupos activistas han advertido de que el reconocimiento facial podría usarse para identificar y acosar a víctimas o para la vigilancia policial.
Himel argumenta que estas funciones podrían ser "útiles en contextos específicos", como para que las personas ciegas reconozcan a sus amigos en un restaurante.
Para evitar el uso indebido, Meta actualizó recientemente sus gafas para desactivar la cámara si detecta que los usuarios intentan manipular el LED que se ilumina cuando las Ray-Ban están grabando.
Himel añade: "La capacidad de reconocer a cualquier persona, ya sea mediante un dispositivo portátil, un teléfono o un ordenador portátil es una función que nadie quiere y que no nos interesa ofrecer". Por su parte, Jijiashvili señala que "hay indicios de que las gafas con IA pueden ser muy útiles, pero todo lleva demasiado tiempo y es bastante inconsistente, así que al final acabas usando el móvil".
No todos en el sector tecnológico están convencidos de que las gafas sean la mejor manera de acceder a la IA. Carl Pei, consejero delegado de Nothing, una compañía de Londres que fabrica smartphones y auriculares, afirma que las gafas inteligentes actuales tienen "tasas de devolución muy altas y una retención muy baja. No creo que eso vaya a cambiar pronto".
Nothing había estado trabajando en sus propias gafas inteligentes, pero archivó el proyecto: "Simplemente no pudimos encontrar una propuesta de valor realmente sólida para las gafas y creo que nadie más la ha encontrado todavía. Las funciones de IA apenas se utilizan. Eso cambiará a medida que los asistentes de voz sean más capaces, pero aún no hemos llegado a ese punto", explica Pei.
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