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Técnicos de Mantenimiento Aeronáutico, una profesión que vuela (y hace volar)

Técnicos de Mantenimiento Aeronáutico, una profesión que vuela (y hace volar)
Artículo Completo 1,820 palabras

"Profesionales de altos vuelos", un proyecto de EL ESPAÑOL e

La seguridad y el estricto cumplimiento de la normativa son las señas de identidad de la aviación comercial y de todas las actividades que la hacen posible, como el mantenimiento aeronáutico. En uno de los sectores más regulados del mundo, cada tarea está perfectamente definida y ningún procedimiento se ejecuta fuera de los manuales aprobados por las autoridades aeronáuticas, con un único objetivo: garantizar que cada avión opere con las máximas garantías de seguridad.

En este contexto de crecimiento sostenido del tráfico aéreo a nivel global, el mantenimiento aeronáutico se consolida como un área estratégica dentro de la aviación comercial. De ello se encargan, principalmente, los Técnicos de Mantenimiento Aeronáutico (TMA), profesionales altamente cualificados responsables de que las aeronaves, sus motores y componentes se mantengan, revisen y, cuando es necesario, se reparen conforme a los más exigentes estándares de seguridad y regulación.

En Iberia Mantenimiento, la relevancia de los TMAs se refleja también en las cifras. La compañía cuenta con más de 2.000 TMAs, que representan en torno al 80% de su plantilla, un dato que subraya el peso estratégico de estos profesionales dentro de la actividad de mantenimiento y su papel esencial en la operativa diaria.

El trabajo de los TMAs se desarrolla en un entorno de alta complejidad técnica y bajo una estricta normativa. En los hangares de Iberia Mantenimiento, cada avión, motor o componente es sometido a revisiones exhaustivas en las que se comprueba el estado de cada pieza, siempre conforme a procedimientos detallados y certificados, y se realizan las reparaciones necesarias. El objetivo es que las aeronaves, sus motores y componentes regresen al servicio cumpliendo plenamente con los requisitos de seguridad y operatividad, dentro de los plazos establecidos.

Como señala María Bello, directora de Desarrollo de Personas de Iberia, los Técnicos de Mantenimiento Aeronáutico son un “engranaje fundamental para que los aviones salgan en hora”. Su peso es especialmente relevante, tanto en Iberia Mantenimiento —donde constituyen la base de la actividad— como en el conjunto de Iberia, donde representan aproximadamente el 25% de la plantilla. En este contexto, como explica Bello, “uno de los principales objetivos que tenemos es el relevo generacional”, por lo que “contar con gente joven preparada es fundamental”.

El crecimiento sostenido del tráfico aéreo a nivel global se traduce en una demanda creciente de profesionales especializados en mantenimiento aeronáutico, una tendencia que apunta a un futuro sólido para la profesión. Según datos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), en los próximos diez años se necesitarán alrededor de 402.000 Técnicos de Mantenimiento Aeronáutico en todo el mundo, de los cuales cerca de 75.000 trabajarán en aviación comercial y unos 10.000 en aviación privada en Europa.

En este contexto, los programas de prácticas constituyen una de las principales vías de acceso al mantenimiento aeronáutico en Iberia Mantenimiento. A través de ellos, estudiantes de Formación Profesional —procedentes de grados medios y superiores, certificados profesionales y centros de formación básica EASA 147 aprobados por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea— realizan su periodo formativo en los hangares de la compañía como primer contacto con la actividad profesional del sector. Desde 2018, más de 600 estudiantes han realizado sus prácticas en Iberia Mantenimiento.

Como explica Bello, en estos perfiles se valora especialmente “la motivación por el trabajo, la curiosidad por entender cómo y por qué se hacen las cosas y una formación sólida, tanto teórica como práctica”, cualidades clave para desarrollar una carrera profesional en mantenimiento aeronáutico.

En torno al 60% de los estudiantes que realizan sus prácticas en Iberia Mantenimiento acaba vistiendo la chaqueta roja que identifica a los Técnicos de Mantenimiento Aeronáutico de la compañía. Con el objetivo de dar la bienvenida a la última promoción de alumnos de Formación Profesional, la compañía ha celebrado un encuentro simbólico en el que María Bello, directora de Desarrollo de Personas de Iberia; Natalia Martínez, directora del área de Mantenimiento de Aviones; y Saúl Martín Álvarez, director de Mantenimiento en Línea, recibieron a estos estudiantes que inician su periodo de prácticas en los hangares de la compañía. Un primer paso en una profesión altamente especializada que, como coinciden muchos de sus profesionales, despierta una fuerte vocación.

“El primer día que estuve delante de un avión de verdad –relata Lidia García-Conde, TMA en prácticas formación– lo recuerdo como uno de los mejores de mi vida, me sentía como una niña en un parque de atracciones, porque al final en clase teníamos un motor, pero no llegas a imaginarte realmente lo que es trabajar con un avión, verlo funcionar, las pantallas… todo lo que conlleva es impresionante”.

“Para mí está siendo mucho mejor de lo que esperaba”, relata Daniel Ruano, estudiante en prácticas. “Desde el primer momento hemos trabajado integrados en los equipos, siempre bajo supervisión directa, lo que te permite entender la responsabilidad que implica el mantenimiento aeronáutico. Sabes que detrás de cada avión hay muchas personas y eso te hace ser especialmente cuidadoso. Poder aprender así, participando en tareas reales y acompañados por profesionales con experiencia, es muy motivador”.

El mantenimiento aeronáutico combina tareas técnicas con un alto nivel de especialización y responsabilidad. Tanto los estudiantes que se incorporan a la compañía como los instructores con décadas de experiencia coinciden en que trabajar directamente con aeronaves aporta un plus de motivación y compromiso, incluso para quienes no imaginaban inicialmente desarrollar su carrera profesional en este ámbito.

“Sinceramente caí aquí de rebote porque no sabía muy bien qué hacer y un compañero me lo recomendó”, reconoce Daniel, que afirma haber sentido un flechazo con esta actividad, hasta el punto de que “desde que entré me ha ido gustando más y ahora estoy enamorado de esto”.

El factor casual también tuvo mucho que ver en la decisión de Lidia de buscar un futuro como técnica de mantenimiento de aviones: “Lo mío fue un poco de casualidad, honestamente, porque yo quería haber estudiado otra cosa, pero no pude hacer la carrera que yo quería y, como no quería quedarme sin hacer nada, busqué grados superiores, entre los que estaban aviónica y mecánica, y decidí tirar por la primera. Y desde entonces la verdad es que no lo cambio”, afirma.

“Uno de los primeros días, uno de los profesores que es especialista aquí me dijo que, ya que no podía ‘arreglar’ corazones, aquí iba a arreglar motores, que es prácticamente lo mismo, y pensé que me gustaba verlo así”, cuenta Lidia. “Así que desde entonces he descubierto un mundo que ni me imaginaba, que me encanta y que, según me han dicho, se me da decentemente bien, así que la verdad es que estoy muy contenta”.

En su caso, además, también subyace otro aspecto que tiene que ver con romper prejuicios. Y es que resulta obvio que este trabajo ha tenido, tradicionalmente, una concepción más masculina: “De primeras yo también lo pensé, porque en nuestra clase éramos 30 personas y solamente cuatro chicas. Es verdad que a nosotras se nos pide muchas veces que demos un poco más simplemente por ser mujeres, aunque la verdad es que eso aquí no lo he visto –cuenta Lidia–. Me acogieron como una más desde el principio y han tenido el mismo trato conmigo que hacia mis compañeros, que estaban también de prácticas y son chicos, por lo que en ningún momento he sentido esa diferencia o esa discriminación que podría llegar a haber ni nada”.

Sea por vocación, por pragmatismo o por los azares del destino, el presente y el futuro laboral de estas personas se plantea con entusiasmo y con la esperanza de mejorar a todos los niveles, como explica Daniel: “Podemos seguir estudiando y mejorando, y el tema salarial también ofrece mucha evolución, por lo que yo recomendaría a quien se lo esté pensando que se meta de cabeza; tiene parte de dificultad, pero si tienes ganas te lo sacas”.

La seguridad en la aviación comercial exige profesionales en permanente actualización. Aunque los principios físicos que permiten volar a un avión son los mismos desde hace décadas, la evolución constante de los sistemas, materiales y tecnologías incorporados a las aeronaves modernas obliga a los TMAs a actualizar y ampliar sus conocimientos de forma continua. Mantenerse es una condición imprescindible.

Esa necesidad de actualización constante es una de las cualidades clave del trabajo de un Técnico de Mantenimiento Aeronáutico, como explica Jesús Sánchez, TMA con más de 40 años de experiencia en la compañía y formador de nuevas generaciones. Su trayectoria le permite observar hasta qué punto ha evolucionado el sector: “Cuando empecé, era inimaginable el nivel de desarrollo que ha alcanzado la aviación, tanto en los aviones como en la propia empresa y en la formación necesaria para trabajar en mantenimiento”, señala.

“A los compañeros que se incorporan de prácticas se les da formación de entre cuatro y cinco semanas, y después se destinan a los diferentes negocios que tenemos: motores, componentes, mantenimiento pesado y mantenimiento en línea donde complementan los conocimientos adquiridos con la práctica diaria”. Todo este programa busca perfilar el talento y familiarizar a los aprendices con el entorno: “A las personas que no han tenido contacto con este mundo les resulta impactante ver los aviones, los motores o los trenes de aterrizaje”, explica este TMA.

Y es que, a juicio de este veterano técnico, “los chavales vienen con ilusión, con ímpetu y ganas de aprender. Al mismo tiempo que tú intentas transmitirles al máximo todos los conocimientos que has adquirido a lo largo del tiempo, ellos también te dan parte de esa juventud y esas ganas que traen –expresa Sánchez–. Lógicamente, saben que les queda una trayectoria de aprendizaje muy larga y que requiere un gran esfuerzo”.

De este modo, el mantenimiento aeronáutico se apoya en la combinación de experiencia, formación y talento joven para sostener los más altos estándares de seguridad. Un trabajo colectivo y riguroso que permite que cada avión opere con las máximas garantías de seguridad.

Coordinación y edición Julián Povedano

Fuente original: Leer en El Español
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