Jueves, 2 de abril 2026, 02:00
... España y Egipto, saldado con empate a cero, arrojan una imagen deleznable sobre un mundo del fútbol manchado en demasiadas ocasiones por gestos antideportivos y juego sucio en las gradas. Consignas xenófobas como las coreadas en Cornellà-El Prat -«mulsumán en el que no bote»-, gritos ofensivos contra Pedro Sánchez en el mismo partido y violencia que sacude a diferentes hinchadas cada dos por tres son un cóctel explosivo al que no cabe acostumbrarse por mucho que se reitere esta lacra dentro y fuera de los estadios. Confundir rivalidad con agresividad es el peor ejemplo que se puede dar a aficionados y deportistas jóvenes. La manifiesta incapacidad de clubes y la Federación española en atajar el problema no hace más que enquistarlo. Cornellà, una de las posibles sedes del Mundial que España coorganizará en 2030 con Marruecos y a falta de decidir si la final se jugará en Madrid o Casablanca, merece tarjeta roja por reincidente, tras la sanción en 2020 por insultos al delantero del Athletic Iñaki Williams.Límite de sesiones alcanzadas
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