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"Tengo dos problemas en el Consejo: Sánchez y Orban": Von der Leyen ve al presidente español como un obstáculo porque busca "su beneficio electoral"

"Tengo dos problemas en el Consejo: Sánchez y Orban": Von der Leyen ve al presidente español como un obstáculo porque busca "su beneficio electoral"
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La responsable del Ejecutivo comunitario traslada a su círculo más cercano que ambos líderes rechazan de manera habitual sus propuesta sólo por "obtener un rédito político nacional" Leer

El presidente del Gobierno de España se ha convertido en un problema para Ursula von der Leyen. La presidenta de la Comisión cuenta que cuando llega al Consejo Europeo con propuestas y medidas, en muchas ocasiones se tiene que enfrentar "a dos problemas": "Viktor Orban y Pedro Sánchez". Ambos rechazan buena parte de las actuaciones que quiere desarrollar la alta funcionaria alemana y ambos lo hacen por el mismo motivo: "Obtener un rédito político nacional, un beneficio electoral".

Dos fuentes comunitarias confirman a EL MUNDO que Von der Leyen se ha quejado en estos términos en más de una ocasión en sus círculos más cercanos, y realizando una comparación que deja el líder del Ejecutivo español en un lugar muy comprometido. Lejos quedan los tiempos en los que Sánchez lideraba las discusiones en las reuniones de los presidentes y primeros ministros de la Unión Europea. Y tras apartarse primero de los debates principales cuando la agenda política europea giró, ahora directamente se opone a ellos en numerosas ocasiones.

"Busca beneficios electorales en España, todo el mundo se ha dado cuenta", añaden las mencionadas fuentes comunitarias. "Como hace Orban", prosiguen. El primer ministro de Hungría se enfrenta ya en abril a unas elecciones que pueden acabar con 16 años de mandato. En el caso de Sánchez no hay fecha para los comicios. O sí, en 2027, según asegura el presidente del Gobierno. Pero la práctica es similar: oponerse para poder trasladar un mensaje a su país. En su caso, que él es el único muro de contención que queda ante la carrera por el rearme total de Europa; el garante de la transición verde que cada vez importa menos en la UE; o incluso el líder que se atreve a la confrontación directa con Estados Unidos y Donald Trump.

La relación del presidente del Gobierno, además, tampoco sería la mejor con el canciller alemán. Friedrich Merz, explican en la capital comunitaria, se habría molestado por algunos capítulos como el anuncio acelerado por parte de España de que existía un acuerdo para aprobar la oficialidad del catalán en la UE cuando realmente no era así. Sucedió en octubre, y el proceso no ha avanzado desde entonces. En Alemania lo siguen mirando con desconfianza y para ellos aquello fue sólo un punto de inicio. Pero el Ejecutivo, una vez más por cuestiones políticas nacionales, dio casi por hecho que existía un acuerdo sólido con uno de los países no sólo con más peso en la UE sino que más se había opuesto a la oficialidad.

Una muestra de esa distancia entre ambos líderes es la reunión de la semana pasada de Merz con Donald Trump, y en la que el presidente de Estados Unidos atacó con mucha dureza a España y a Sánchez. El canciller aseguró que posteriormente, cuando acabó la rueda de prensa en el Despacho Oval, sí defendió al presidente español y que no lo hizo en público para no "escalar más la situación".

A muchos no les acabó de convencer la explicación, y la actitud de Merz coincide no sólo con ese distanciamiento que se apunta en Bruselas, sino que además está en línea con el que existe con Von der Leyen. No sólo por la crítica ya señalada, sino también porque la presidenta de la Comisión, tal como publicó este periódico la pasada semana, evitó llamar por teléfono a Sánchez tras esas amenazas de «embargo» a España por parte de Trump. Apenas hubo un intercambio de mensajes que la alta funcionaria alemana trató de ocultar públicamente y que sólo se conoció cuando Moncloa lo publicó en redes sociales.

Y tampoco ayuda la posición tan alejada que existe entre el Gobierno y Von der Leyen y el conjunto del Partido Popular Europeo (PPE) en lo que a la guerra en Irán se refiere. Ayer mismo, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, atacó directamente a la jefa del Ejecutivo comunitario y le exigió que «defienda la legalidad internacional».

«Lo otro es la barbarie. No basta con lo que acaba de decir la señora Ursula von der Leyen», incidió Díaz en la propia capital comunitaria a su llegada al Consejo de ministros de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores (Epsco), y tras las declaraciones que, efectivamente, había realizado la presidenta de la Comisión Europea apenas unas horas antes.

«Los demócratas no pueden dudar. De ninguna de las maneras. Y es que esta guerra es ilegal, vulnera la Carta de Naciones Unidas. Y, por tanto, lo que le pido a la presidenta de la Comisión es que defienda la legalidad internacional», prosiguió la líder de Sumar. No tiene, evidentemente, la misma importancia que si las afirmaciones las hubiese hecho el propio Sánchez. Pero es que las posturas del presidente del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, son muy similares.

La próxima cita de presidentes y primeros ministros con la responsable de la Comisión y el líder del Consejo, António Costa, tendrá lugar en menos de días: el 19 y 20 de marzo. Y ahí, si todavía continúa la guerra en Irán, las posturas prometen estar muy alejadas. O incluso aunque no haya acabado, porque Von der Leyen ya habla de un nuevo orden mundial muy diferente al que Europa ha defendido durante décadas y que es precisamente el que Sánchez defiende en gran medida.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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