Gianluigi Buffon, Gennaro Gattuso y Gabriele Gravina Europa Press
Fútbol Terremoto en la Federación de Italia tras el desastre mundial: su presidente y Buffon dejan sus cargos, Gattuso será el siguienteEn las últimas horas, Gabriele Gravina y Buffon han presentado su dimisión tras reclamar el Gobierno una "reconstrucción total" de la FIGC.
Más información: Italia se queda otra vez fuera del Mundial tras perder en la tanda de penaltis ante Bosnia
Jorge Pacheco Publicada 2 abril 2026 17:09h Actualizada 2 abril 2026 17:13hItalia vive un terremoto futbolístico sin precedentes tras confirmar su tercera ausencia consecutiva en un Mundial, esta vez en 2026, y la sacudida ha terminado arrastrando a la cúpula federativa.
Gabriele Gravina y Gianluigi Buffon han presentado su dimisión en la Federación Italiana de Fútbol, empujados por una mezcla de presión política, clamor social y promesas previas que ya no podían esquivar.
La eliminación, consumada en la repesca europea ante Bosnia y Herzegovina tras un 1-1 y derrota por 4-1 en los penaltis, alargó a doce años la ausencia de la Azzurra del mayor escaparate del fútbol mundial.
Simulador interactivo Mundial 2026: ¿Hasta dónde llegará España? ¿Cómo quedarán los grupos? ¿Quién será el campeón?El impacto fue inmediato: el ministro de Deportes, Andrea Abodi, reclamó una "reconstrucción total" del fútbol italiano y señaló que ese proceso debía empezar por una renovación en la cúpula de la FIGC. Su mensaje fue contundente: "Es evidente para todos que el fútbol italiano necesita reconstruirse y que este proceso debe comenzar con una renovación del liderazgo de la FIGC".
La figura más señalada desde el primer minuto fue la de Gravina. El presidente federativo, que ya había resistido a críticas tras los fracasos camino de Rusia 2018 y Qatar 2022, se encontró esta vez con una ofensiva política coordinada.
Gennaro Gattuso, Gianluigi Buffon y Luigi Riccio antes de uno de los partidos de los clasificatorios para el Mundial de 2026 Europa Press
Senadores de distintos partidos registraron iniciativas formales pidiendo su salida y destacadas voces del fútbol, como Aurelio De Laurentiis, acusaron a la federación de haber convertido el Calcio en "un juguete en manos de niños".
La sede de la FIGC en Roma llegó a sufrir actos vandálicos la noche posterior a la eliminación, un síntoma más del nivel de hartazgo.
En un primer momento, Gravina trató de ganar tiempo. Tras la debacle en Zenica, defendió el trabajo de Gennaro Gattuso y remitió cualquier decisión a los órganos internos: "Hemos convocado un Consejo Federal la próxima semana. Entiendo que se pida la dimisión, pero son valoraciones que, según las normas, corresponden al Consejo Federal".
Sin embargo, el endurecimiento del discurso del Gobierno -con el Ministerio de Deportes estudiando incluso una intervención directa en la FIGC- terminó por dejarle sin margen. La dimisión presentada en las últimas horas cierra su etapa al frente de la federación bajo el sello del fracaso y deja en manos de un comité transitorio la tarea de pilotar la transición.
La Selección en Barcelona, una victoria ante los 'indepes' y un foco polémico entre cánticos racistas y gritos contra SánchezEl caso de Buffon tiene otro matiz. El exguardameta, que ejercía desde 2023 como jefe de delegación de la selección, había deslizado semanas antes que asumiría su parte de responsabilidad si Italia no alcanzaba el Mundial.
"La temporada deportiva terminará en junio y hasta ese momento es correcto dar mi disponibilidad a la federación. Después veremos...", comentó desde Bosnia, dejando entrever que su continuidad estaba condicionada al resultado. La derrota y el contexto le han empujado a mantener esa línea y dar un paso al costado, coherente con lo que había anticipado.
La doble dimisión abre ahora una etapa de vacío de poder que el Gobierno quiere convertir en oportunidad para una reforma profunda.
Se busca seleccionador
Sobre la mesa están el rediseño de las competiciones de base, la revisión de los criterios para elegir al seleccionador -con nombres como Antonio Conte o Massimiliano Allegri ya en las quinielas- y una redefinición de la relación entre la FIGC y la Lega Serie A.
Mientras tanto, Italia seguirá sin Mundial hasta, como mínimo, 2030. El precio institucional ya lo han pagado Gravina y Buffon; el deportivo, en cambio, lo seguirán asumiendo varias generaciones de futbolistas que no saben lo que es escuchar su himno en una Copa del Mundo.