Gestos sencillos como revisar la presión de los neumáticos o limpiar el sistema de inyección pueden reducir el gasto en carburante hasta en un 20%
Regala esta noticia Añádenos en Google El precio de los combustibles está por las nubes. (P.F.)N. S.
Madrid
30/09/2026 Actualizado a las 09:18h.«Mucha gente piensa que para contaminar menos hay que cambiar de coche obligatorio, pero la realidad es que un correcto mantenimiento del vehículo actual ... y un cambio en los hábitos de conducción pueden reducir el consumo de combustible hasta en un 20%», explica Manuel Magro, especialista técnico de Norauto España. Por eso, el experto nos detalla los consejos para lograr una conducción más eficiente y sostenible:
Los neumáticos: circular con una presión inferior a la recomendada por el fabricante incrementa la resistencia a la rodadura. Esto no solo eleva el consumo de combustible alrededor de un 3%, sino que acelera el desgaste del neumático y compromete la seguridad.
Filtros de aire y aceite: un filtro de aire obstruido impide que el motor «respire» correctamente, empeorando la mezcla de combustión y aumentando el gasto de carburante.
Descarbonización y sistema de inyección: con el tiempo, se acumula carbonilla en el motor. Realizar una limpieza del sistema de inyección o una descarbonización ayuda a recuperar la eficiencia original del motor y reduce las emisiones de gases nocivos de cara a la ITV.
También la forma de conducir influye directamente en los litros por kilómetro:
Conducción eficiente: evitar los acelerones bruscos y las frenadas de última hora. Mantener una velocidad uniforme y utilizar el freno motor (reducir marchas) ayuda a mantener el consumo a cero en las deceleraciones.
Uso de marchas largas: se recomienda cambiar de marcha entre 1.500 y 2.000 rpm en motores diésel, y entre 2.000 y 2.500 rpm en motores de gasolina, rodando siempre que sea posible en la marcha más larga permitida.
Apagar el motor en paradas prolongadas: si el coche no dispone de sistema Start/Stop, se aconseja apagar el motor en paradas de más de un minuto (como retenciones o semáforos prolongados), ya que el ralentí sigue consumiendo y emitiendo gases.
Ó bien temas logísticos y de climatización. Porque llevar el maletero lleno «por si acaso» o mantener instalados los portaequipajes o baca cuando no se usan penaliza la aerodinámica y aumenta el peso, lo que dispara el consumo, especialmente en autopista. También el aire acondicionado está conectado al motor y consume energía. El experto recomienda usarlo de forma moderada y recurrir a las ventanillas bajadas solo en ciudad (a bajas velocidades), ya que en autopista las ventanillas abiertas rompen la aerodinámica y gastan más que el propio aire acondicionado.
En vehículos híbridos
Para quienes conducen un coche híbrido, el mecánico de Norauto destaca que el secreto está en aprender a gestionar la energía:
Aprovechar la frenada regenerativa: a diferencia de un coche convencional, al levantar el pie del acelerador o frenar de forma suave y anticipada, el motor eléctrico actúa como un generador, recuperando energía para la batería. «Hay que aprender a 'frenar con la mirada', anticipándose a los semáforos para recargar la batería gratis», añade el experto.
Uso estratégico de los modos de conducción: utilizar el modo Eco en ciudad suaviza la respuesta del acelerador y prioriza el uso del motor eléctrico. En el caso de los híbridos enchufables (PHEV), se recomienda usar el modo 100% eléctrico (EV) en núcleos urbanos y reservar el modo híbrido para las autopistas, donde el motor térmico es más eficiente.
La importancia de salir con la batería cargada (en PHEV): enchufar el vehículo en casa o en el trabajo de forma regular garantiza que los trayectos diarios se realicen con cero emisiones. Conducir un híbrido enchufable con la batería «a cero» obliga al motor de gasolina a mover un coche más pesado debido al peso de las baterías, lo que eleva el consumo por encima de la media.
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