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Política

Todo lo que está en juego en Andalucía: "Juanma ni quiere ni va a ceder lo mismo que los demás"

Todo lo que está en juego en Andalucía: "Juanma ni quiere ni va a ceder lo mismo que los demás"
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El PP-A reconoce que "la prioridad nacional no es un problema" y augura un pacto con Vox, pero sin prisa y marcando perfil propio dentro del partido Leer

En su libro Manual de convivencia, que cobra ahora nueva vigencia en plena negociación con Vox, Juanma Moreno revela tres frases de Mariano Rajoy que se le quedaron grabadas y marcaron su camino. La primera se la dijo cuando dio el salto de Madrid a la candidatura del PP de Andalucía, en 2014: «Juanma, tú lo has querido». La segunda, cuando Moreno no lograba ganarle a Susana Díaz la batalla de la opinión pública: «Haz lo que hago yo». «¿Y qué es lo que haces tú, presidente?», le preguntó un domingo en un coche oficial convertido en improvisado confesionario político. «No leo la prensa», le contestó. O sea, no toda: le filtraban convenientemente los contenidos, para evitar hacerle «daño». Y seguía su camino de fondo sin prestarle tanta atención a la forma. La tercera enseñanza de Rajoy es un famoso adagio txuri-urdin: «La mejor defensa es... una buena defensa».

Las tres le sirven ahora por igual a un Moreno que apura sus opciones de pacto de investidura con Vox. Sabe que debe pasar por el aro de la prioridad nacional, pero quiere acotar la redacción de la medida. Añadirle una apostilla. Diferenciarse. Y no quiere meter a Vox en puestos de responsabilidad. Así lo señalan a EL MUNDO fuentes del PP-A.

¿Por qué no llamar a la medida «arraigo andaluz» o «prioridad de arraigo», o incluso «prioridad andaluza», si el efecto sería el mismo? Porque lo que quiere Vox es cobrarse la pieza de caza mayor. Ver pasar al barón moderado por debajo del futbolín, a pesar de haberse quedado a sólo dos escaños de la mayoría absoluta. Moreno se juega, precisamente, su arraigo en el electorado templado de una Andalucía que sigue siendo igual de progresista que antes, sólo que ahora sin patriotismo de partido. Pero también es verdad que los electores votaron un gobierno del PP con Vox como muleta. Eso dictaron las urnas.

La primera votación de investidura, ayer, salió como esperaba: en contra. Y mañana podría ocurrir lo mismo. «De momento, hay parálisis. El acuerdo no está aún, y el jueves puede que tampoco», explican en la dirección del PP-A. «La prioridad nacional no es un problema para nadie», reconocen, porque en realidad significa «arraigo», y el PP quiere añadirle «una frase» que la acote y diluya. «Alguien de Cabo Verde que lleve 10 años en Granada tiene más incentivo para las ayudas que alguien de Murcia que lleve un año», ejemplifican.

El problema de la negociación es más bien que Vox cada vez que se siente cerca del acuerdo «pide un poquito más». «El problema es que quieren entrar en el Gobierno» y Moreno no lo ve, pero tendrá que ceder, aunque no sea con cargos de máxima relevancia.

El presidente andaluz se la juega. El acuerdo con Vox también definirá su influencia nacional futura. Es su última opción de mantener el marchamo de «barón de barones» con el máximo caudal político estatal. Si no logra cerrar con Vox un acuerdo sustancialmente mejor que los de María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández-Mañueco, la balanza territorial quedará definitivamente inclinada hacia una Isabel Díaz Ayuso que no para de mostrar sus galones. Y sus espolones.

«Juanma no quiere ceder lo mismo que los demás y no va a ceder lo mismo que los demás», retan los dirigentes populares andaluces consultados. Todo está abierto y, según fuentes del PP-A sólo depende de dos factores: que Santiago Abascal afloje -Vox negocia desde Madrid- y que Moreno, que está llevando las riendas de la negociación sin injerencias de Génova, ceda un poco más de lo que le pide el cuerpo. Tras la primera votación, le toca «reflexionar» sobre la posibilidad de acelerar el pacto ahora o apurar los plazos, porque no tiene prisa, explican en su entorno.

La resonancia nacional del acuerdo es indudable: Feijóo necesita un pacto no muy lesivo como preludio de su asalto nacional de la mano de Vox. Para normalizar la conllevanza y para instaurar la idea de que los populares pueden gobernar con el apoyo de Vox, pero sin renunciar a sus ideas. Lo cierto, eso sí, es que el terreno de juego discursivo lo ha delimitado la derecha extrema. Se habla de lo que quiere Abascal.

Al otro lado del Hemiciclo también esperan que se cierre el acuerdo. Sánchez sabe que, si se repiten las elecciones el 25 de octubre, María Jesús Montero puede quedar incluso peor, en pleno escándalo de la Sepi cuando ella era la máxima responsable institucional. Y necesita el acuerdo para poder enterrar definitivamente al PP moderado.

EFE

Azcón presenta sus alegaciones ante el Supremo.

El Gobierno de Aragón está ultimando sus alegaciones al Tribunal Supremo para pedir que el Tribunal de la UE paralice la regularización masiva de inmigrantes. El plazo vence mañana y el equipo del presidente Jorge Azcón -en la imagen, ayer junto a Felipe VI, en el Palacio de La Zarzuela- reclamará lo mismo que apunta el Supremo. También lo ha hecho la Comunidad Valenciana.

La batalla final: Mogwli contra Shere Kahn

«La vía andaluza es el camino que puede transitar el centroderecha moderado» y «lo contrario de la moderación es la radicalidad, el populismo», dice Juanma Moreno en su Manual de convivencia. Hay una metáfora en el libro que resulta muy llamativa ahora, cuando Moreno se posiciona, en el Libro de la selva de la política, más cercano al «conciliador» Mogwli que del temible y hosco tigre que le sirve de antagonista en la novela de Kpling. «¿No les parece que todo funciona mejor con la serenidad de Mogwli que con la radicalidad de Shere Kahn?». La comparación se explica sola.

Sánchez se frota las manos: "El PP moderado, un mito"

Para Pedro Sánchez, que Moreno consumase su pacto con Vox sería la guinda para su discurso sobre la radicalización del PP. Así lo reconocen en el propio Gobierno: «Sería la constatación de que el PP moderado no existe, y que toda la estrategia del PP ha sucumbido y se ha plegado a Vox. Todos los temas de la derecha son de Vox, casi todo lo que dice Feijóo suelen ser reacciones del PP a Vox. La verdad es que es un giro preocupante, pero hay que decir que el PP moderado era un mito. Moreno sólo es moderado en las formas. También Feijóo lo era en Galicia y ahora suelta bulos...».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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