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Tom Cruise es un ávaro magnate del petróleo... y algo más en 'Digger'

Tom Cruise es un ávaro magnate del petróleo... y algo más en 'Digger'
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Alejandro Iñárritu dirige esta divertida y excesiva sátira contra la codicia de las compañías energéticas, que advierte sobre la emergencia climática
Tom Cruise es un avaro magnate del petróleo... y algo más en 'Digger'

Alejandro Iñárritu dirige esta divertida y excesiva sátira contra la codicia de las compañías energéticas, que advierte sobre la emergencia climática

Regala esta noticia Añádenos en Google Digger Rockwell, bañando a su gata Maggie. (Warner Bros.)

Iker Cortés

Madrid

01/10/2026 Actualizado a las 14:26h.

Se echaba de menos ver a Tom Cruise (Siracusa, Nueva York, 64 años) en unas coordenadas que no fueran las del último blockbuster de acción, ... donde el actor se mueve como pez en el agua y se juega la vida en cada secuencia. No en vano, hay que echar la vista atrás, hasta 'Rock of Ages (La era del rock)' (2012), donde encarna al vocalista de una banda de glam metal, o la magistral 'Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra! (2008), en la que da vida a un vulgar y despótico productor, para encontrar a un Cruise alejado del arquetipo de héroe que suele defender en pantalla.

'Digger' pone el foco en Digger Rockwell, un magnate del petróleo, avaro y ambicioso, genialmente interpretado por un avejentado Tom Cruise –¡por fin aparenta la edad que tiene!– que despierta en la cama de su lujosa mansión junto a Maggie, una gata que parece estar más muerta que viva. Todo se tuerce cuando recibe una videollamada del responsable de la plataforma petrolífera que tiene en Groenlandia: el metano que está emergiendo a la superficie ha causado una grieta en el glaciar de tal magnitud que está a punto de desprenderse del continente.

Pero a Digger, que parece dirigir el mundo desde su despacho de maderas nobles y animales disecados, aún en pijama y con unas botas de cowboy, no le importa eso. El contrato con Groelandia está a punto de expirar y deben extraer tantos barriles de crudo como puedan... Y entonces ocurre lo que su responsable de seguridad le estaba advirtiendo: una explosión no solo acaba con la plataforma y con sus decenas de trabajadores, sino que deja un enorme iceberg, más grande que Washington, a la deriva, que, según las proyecciones matemáticas, colisionará con el norte de Europa. En unos días, podrían morir cerca de cien mil personas y millones se verán forzadas a desplazarse a otros rincones del continente.

Comienza así una disparatada y nada sutil comedia que deja bien claro que es nuestro protagonista quien mueve los hilos del planeta, mientras debe lidiar con su hermanastra Emma (Sandra Hüller), responsable de su compañía de renovables. ¿Un ejemplo? Será el presidente de EE UU, encarnado por un descomunal John Goodman, quien se desplace hasta su casa, junto a diversos altos mandos del ejército y el necesario reverendo, para abordar posibles estrategias ante la crisis. Todo es exagerado, excesivo y grandilocuente: las interpretaciones, los diálogos a voz en grito, el ritmo, la espectacular puesta en escena –ojo al trabajo de los diseñadores de producción Dennis Gassner y Richard Johnson, la directora artística Claire Flemming, y la veterana decoradora de escenarios Anna Pinnock–, pero funciona en el conjunto de una divertida sátira que busca la risa pero también la congela en su grito de advertencia ante la emergencia climática.

Arriba, Digger, en Bruselas; debajo, Alejandro Iñárritu, dando indicaciones a Tom Cruise y John Goodman, y Riz Ahmez.. (Warner Bros. / Seoju Park)

«Para mí, es una película sobre la naturaleza humana y los impulsos emocionales que se imponen a los racionales. La razón no es más que el portavoz. 'Digger' es una película de catástrofes, pero la catástrofe somos nosotros. Por eso tenía que ser una comedia: absurda, urgente, disparatada y absolutamente contemporánea», explica Iñárritu en las notas de producción.

«Es una película de catástrofes, pero la catástrofe somos nosotros. Por eso tenía que ser una comedia: absurda, urgente, disparatada y absolutamente contemporánea»

Alejandro Iñarritu

«Personalmente –continúa el cineasta–, me gustan las películas que me hacen reír pero que tienen un corazón dramático. El corazón de la película es una catástrofe natural. Pero no nos reímos de la catástrofe ni de sus consecuencias; nos reímos de la manera hilarante y disparatada en que reaccionan los seres humanos ante ella. Para mí, es una comedia aterradora».

La falta de humanidad y empatía, la búsqueda del máximo beneficio, la importancia de controlar el relato, la hipocresía de quienes nos gobiernan o la utilización del pánico y el miedo como recurso para salirse con la suya son algunos de los asuntos que 'Digger' pone sobre la mesa en una cinta cuya banda de sonido arroja al abrumado espectador un tic-tac prácticamente constante. «Lo que ha hecho Alejandro es poner el foco sobre las decisiones fundamentales de la humanidad y convertirlas en algo increíblemente entretenido, divertido y lleno de reflexión», apunta por su parte Tom Cruise, productor también del largometraje., formidable en el papel de este tejano que tiende a tocarse la pancita para remarcar sus postulados.

Rodada en VistaVision

Emmanuel Lubezki es el director de fotografía de una película visualmente espléndida, que ha optado por encapsular todas sus imágenes en VistaVision, un formato de 70 milímetros desarrollado por Paramount Pictures en los cincuenta para contrarrestar la llegada del televisor a los hogares, que destaca por su nivel de detalle y su grano fino y que aquí se presenta en su formato original, 1:5, rectangular pero bastante menos panorámico de lo habitual.

Dice Iñárritu que en los últimos quince años se ha enamorado de la profundidad de campo. «Me encantan las películas que parecen cuadros, en las que hay un primer plano, un plano medio y un fondo, y todos ellos bailan y revelan diferentes capas, aportando contexto». En este sentido, el cineasta buscaba que todo estuviera enfocado «para que el público pudiera elegir dónde mirar, por dónde vagar y, en última instancia, perderse dentro del cuadro. Nuestro diseño, los encuadres y las temperaturas de color estuvieron inspirados en pintores clásicos: Hammershøi, McNeill, Whistler, Vermeer y Rembrandt o 'Las Meninas', de Velázquez», explica.

'Digger' tiene todas las papeletas para convertirse en el 'bluff' de la temporada. En Metacritic y Rotten Tomatoes, dos páginas web que dan una nota media en función de las críticas de centenares de medios de comunicación, la película se queda a las puertas del aprobado, con un 46 sobre 100, o aprueba raspada (51 sobre 100), respectivamente. Sus excesos resultarán irritantes para buena parte de los espectadores, incapaces de entrar en una arriesgada propuesta a la que algo de tijera en el montaje –dura 2 horas y 8 minutos– le habría sentado de perlas.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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