Toscana Viar explica en MARCA desde dentro cómo la alimentación ha pasado de complemento a factor decisivo en el rendimiento del Athletic y la Selección Española
.Cedidas a MARCA- NACHO LABARGA
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En un fútbol cada vez más pendiente del dato, la tecnología y esos detalles que casi no se ven, hay una figura que ha dejado de vivir en segundo plano. La nutricionista ya no acompaña: pesa en el rendimiento. Ahí aparece Toscana Viar, un perfil singular que ha sabido unir ciencia, empresa y deporte de élite hasta hacerse un hueco de verdad en vestuarios como el del Athletic Club y la Selección Española.
Licenciada en Farmacia, diplomada en Nutrición Humana y Dietética, CEO de The Healthy Company y directora de su propia farmacia, Viar encarna a una nueva generación de profesionales. Gente capaz de moverse con naturalidad entre la consulta, la gestión empresarial y el alto rendimiento.
Su recorrido ayuda a explicar cómo ha cambiado la nutrición en el fútbol. Lo que antes se entendía como un complemento hoy ocupa un espacio mucho más decisivo dentro de la competición.
En un año marcado por el foco mediático del Mundial, su figura invita a mirar más allá del césped. A entrar en lo que no se ve. A entender cómo se construyen hábitos, cómo se gestionan cambios en deportistas de élite y hasta dónde puede empujar la alimentación cuando todo se decide en el límite. La especialista ofrece esta extensa entrevista con MARCA.
Su perfil mezcla farmacia, nutrición, empresa y deporte de élite. ¿Cómo se construye una carrera así y en qué momento decide acercarse al alto rendimiento?
Se construye paso a paso y, en mi caso, con mucha formación y también con bastante intuición. Primero estudié Farmacia, pero la nutrición siempre me había interesado muchísimo, así que después me formé en Nutrición Humana y Dietética. A partir de ahí seguí especializándome en distintas áreas: marketing y comercio internacional, y también en nutrición deportiva y otros ámbitos que me ayudaban a tener una visión más completa.
La entrada en el alto rendimiento llegó a través de unas prácticas en el Athletic Club. En ese momento, la figura del nutricionista en el fútbol prácticamente no existía como tal, así que tuve la suerte de poder empezar a trabajar en algo que me apasionaba y, en cierto modo, ir construyendo ese rol desde dentro.
Eso me permitió desarrollar una forma de trabajar muy práctica, muy pegada al día a día del jugador, y participar en proyectos muy interesantes dentro del deporte de élite.
Trabajar con futbolistas profesionales implica convivir con la presión del resultado. ¿Hasta qué punto la nutrición puede marcar la diferencia entre competir bien y ganar?
Yo siempre digo que una buena alimentación no convertirá a un jugador mediocre en un campeón, pero una mala alimentación puede impedir que un potencial campeón llegue a serlo.
En el fútbol profesional, donde el nivel está muy igualado, los pequeños detalles marcan la diferencia. Y ahí la nutrición es clave. Un jugador que cuida estos detalles se recupera antes, compite mejor y reduce el riesgo de lesión.
Cada deportista tiene necesidades distintas, y lo que a uno le funciona, a otro puede no aportarle nada o incluso perjudicarle
Toscana Viar
Además, la nutrición tiene algo muy interesante: es una de las herramientas que tiene un impacto más inmediato en el día a día del jugador. Lo que haces hoy, se nota hoy o mañana.
.Por eso, cuidar la alimentación no es solo importante a largo plazo, sino también a corto plazo, cuando realmente necesitas rendir y estar disponible.
Desde dentro del vestuario, ¿qué ha cambiado más en la alimentación de los futbolistas en los últimos diez años?
Hace diez años, la nutrición en el fútbol estaba mucho más estandarizada y, en muchos casos, bastante simplificada: pautas generales, menos personalización y más rigidez. Además, en muchos casos se veía como una herramienta casi exclusivamente orientada a controlar el peso y la composición corporal.
Hoy eso ha cambiado radicalmente. Ahora entendemos que la nutrición es una herramienta clave para muchos más aspectos: rendimiento, recuperación, prevención de lesiones, disponibilidad…
Además, hablamos de nutrición individualizada. Y el jugador de hoy en día está mucho más concienciado. Ya no es “tengo que comer esto porque me lo dicen”, sino “lo hago porque sé que me ayuda”.
En clubes como el Athletic o en la Selección, ¿cuál es el mayor reto a la hora de convencer a un deportista de que cambie hábitos que lleva años arrastrando?
El mayor reto no es dar la pauta nutricional, es generar el cambio de comportamiento. Un futbolista profesional lleva años construyendo hábitos, por lo que cuando le propones cambiar algo, lo primero que aparece es resistencia: “si así me ha ido bien, ¿por qué cambiar?”.
Creo que a estas alturas ya no hay dudas: está más que demostrado que es imprescindible, junto con el descanso, para que un jugador pueda recuperarse bien
Toscana Viar
Aquí hay dos claves. La primera es el contexto: no puedes imponer, tienes que explicar el “para qué”. Cuando el jugador entiende esto, todo es más fácil. La segunda es la individualización. No todos los jugadores responden igual ni tienen las mismas prioridades. Tienes que encontrar qué le mueve a cada uno y construir el cambio desde ahí.
Y, por supuesto, acompañar en el proceso. No basta con dar una pauta y desaparecer; hay que estar cerca, adaptar, ajustar y escuchar.
Además, es fundamental hacerlo fácil. Los cambios tienen que ser sencillos, sostenibles y que el jugador pueda mantenerlos en el tiempo, sin que supongan un esfuerzo constante o algo puntual.
El fútbol se juega cada vez a mayor ritmo y con calendarios más exigentes. ¿Cómo se adapta la nutrición a ese contexto de partidos cada tres o cuatro días?
Cuando tienes partidos cada tres o cuatro días, el principal objetivo es acelerar y optimizar la recuperación para poder mantener el nivel de rendimiento.
En este contexto, lo más importante es tener una estrategia muy clara antes, durante y después del partido. No se trata tanto de acciones puntuales, sino de que todo esté bien planificado y el jugador sepa exactamente qué hacer en cada momento.
Muchas veces lo básico, que suele ser lo más ‘aburrido’, es lo que realmente marca la diferencia
Toscana Viar
Antes del partido, buscamos asegurar que el jugador llegue con la energía suficiente. Durante el partido, el foco está en mantener el rendimiento, optimizando la hidratación y el aporte de energía. Y después, en facilitar la recuperación para poder volver a competir en las mejores condiciones lo antes posible.
Pero hay un punto clave que muchas veces se pasa por alto: el jugador tiene que tener todo esto decidido de antemano. Qué va a comer, qué va a beber, qué suplementación va a utilizar…
Cuando esto está claro, se ejecuta de forma automática. Y eso es fundamental, porque en contextos de alta exigencia y fatiga, cuanto menos tengas que decidir en el momento, mejor. Ahí es donde realmente se marcan las diferencias.
Hay mucha información sobre nutrición en redes sociales. ¿Qué mitos siguen estando muy presentes incluso entre deportistas profesionales?
Uno de los más frecuentes es el miedo injustificado a los hidratos de carbono, a menudo pensando que les van a hacer engordar. Sin embargo, en un deporte como el fútbol, comer pocos hidratos de carbono, especialmente en jugadores que juegan muchos minutos, puede comprometer el rendimiento e incluso aumentar el riesgo de lesión.
No intenten copiar lo que hace un futbolista profesional al detalle, porque el contexto es completamente distinto
Toscana Viar
También sigue muy presente la obsesión con los suplementos. La realidad es que los suplementos tienen un papel muy concreto. Si la base de la alimentación no está bien, no hay suplemento que compense eso.
Y añadiría otro que veo mucho: copiar lo que hace otro jugador. “Si a él le funciona, a mí también”. Error. Cada deportista tiene necesidades distintas, y lo que a uno le funciona, a otro puede no aportarle nada o incluso perjudicarle.
En el fútbol moderno se habla mucho de recuperación. ¿Hasta qué punto la alimentación es tan importante como el entrenamiento o el descanso?
Hoy en día, como bien planteas, ya hay evidencia suficiente que demuestra que la alimentación es una de las herramientas fundamentales en la recuperación. Creo que a estas alturas ya no hay dudas: está más que demostrado que es imprescindible, junto con el descanso, para que un jugador pueda recuperarse bien.
A partir de ahí, la nutrición debe enfocarse en optimizar procesos clave como la reparación muscular, la reposición de los depósitos de energía, el control de la inflamación, la rehidratación y el equilibrio antioxidante.
Es un área que durante mucho tiempo ha estado infravalorada, pero que hoy sabemos que marca una diferencia real en la capacidad de un jugador para sostener el rendimiento.
Cuando un jugador llega lesionado o atraviesa un mal momento físico, ¿cómo cambia el enfoque nutricional respecto a un momento de máximo rendimiento?
Cambia bastante, porque el objetivo ya no es rendir al máximo, sino recuperar y volver cuanto antes al nivel previo.
Para ello, es importante ajustar bien el aporte de energía y cambiar la prioridad de nutrientes. En este contexto, solemos ajustar la cantidad de hidratos de carbono en función de la carga y aumentar el aporte de proteína para proteger la masa muscular.
Al mismo tiempo, ponemos el foco en grasas con efecto antiinflamatorio, como los omega 3, y en otros nutrientes que pueden ayudar en la reparación del tejido dañado, en función del tipo de lesión.
Además, es un momento clave para estar más cerca del jugador y revisar hábitos que normalmente pasan desapercibidos y que pueden estar limitando la recuperación o incluso haber contribuido a la lesión.
En el deporte femenino el debate sobre salud y rendimiento está creciendo mucho. ¿Hay diferencias importantes en el trabajo nutricional respecto al fútbol masculino?
Durante mucho tiempo se ha trabajado el deporte femenino con un enfoque que no le corresponde. Es cierto que los principios básicos no cambian, pero sí existen diferencias importantes que hay que tener en cuenta.
Por ejemplo, sabemos que el ciclo menstrual influye en el metabolismo, la utilización del combustible energético y el cansancio. No se trata de complicarlo, sino de tenerlo en cuenta y ajustar cuando es necesario.
Además, en el deporte femenino es más habitual encontrar situaciones de baja ingesta energética, muchas veces asociadas a la presión por la estética corporal. Esto impacta directamente en el rendimiento, la recuperación y la salud.
Por eso, es clave estar más pendiente de lo que comen las jugadoras y poner mucho foco en la educación alimentaria.
En su caso, además de trabajar con deportistas dirige una empresa y una farmacia. ¿Qué le ha enseñado el deporte de élite sobre liderazgo y gestión?
El deporte de élite te enseña, sobre todo, a gestionar personas en entornos de máxima exigencia. Aprendes a tomar decisiones en contextos de presión y a entender que el talento por sí solo no gana. Puedes tener a los mejores profesionales, pero si no hay coordinación y un objetivo común, el rendimiento se diluye.
Igual que en el rendimiento no puedes separar alimentación, descanso, entrenamiento y bienestar emocional, en la empresa tampoco puedes aislar áreas. Todo está interconectado, y el liderazgo consiste en alinear esas piezas.
Pero, sobre todo, te enseña a adaptarte. En este entorno todo cambia constantemente: los jugadores, los técnicos, los resultados, el contexto… y tienes que saber cuál es tu rol en cada momento.
La tecnología ayudará, pero el pilar seguirá siendo hacer bien lo básico
Toscana Viar
Hay momentos en los que tienes que intervenir y otros en los que tienes que pasar más desapercibida. Saber leer eso, adaptarte a las circunstancias y entender cuándo aportar y cómo hacerlo, es clave para que tu trabajo realmente tenga impacto.
¿Hay algún momento en su carrera con la Selección o el Athletic en el que haya sentido especialmente que su trabajo podía influir en el rendimiento del equipo?
En un equipo de fútbol hay muchas piezas y cada una cumple su función. Al final, todos estamos para sumar, no para demostrar que lo nuestro es lo más importante.
Además, en el fútbol es muy difícil atribuir un resultado a una sola causa. Cuando las cosas van bien o mal, intervienen muchos factores, y el trabajo es siempre colectivo.
En mi caso, la mayor satisfacción no viene de saber si algo concreto ha tenido un impacto directo en un resultado, sino de los pequeños detalles del día a día. Ver que puedes ayudar a un jugador a cambiar hábitos, a encontrarse mejor, a mejorar en cosas que antes le costaban… eso ya es una recompensa enorme.
Yo tengo claro que, si hago bien mi trabajo, eso va a sumar al equipo. Y con eso es suficiente. No necesitamos medallas individuales; cuando el equipo funciona, la recompensa es para todos.
El fútbol vive obsesionado con los detalles: datos, tecnología, análisis… ¿La nutrición es hoy uno de esos detalles que pueden marcar títulos?
Los datos son cada vez más importantes y, sin duda, van a marcar diferencias. Nos permiten tomar decisiones más objetivas y ajustar mucho más todo lo que hacemos.
Pero también creo que hay un riesgo: centrarnos demasiado en el dato, en lo pequeño, en el detalle… y olvidarnos de lo importante. Muchas veces lo básico, que suele ser lo más “aburrido”, es lo que realmente marca la diferencia: comer bien, descansar bien, ser constante.
Dicho esto, en el fútbol actual, donde todo está tan igualado, los detalles sí son fundamentales. Las diferencias son mínimas, y cualquier área que sume un pequeño porcentaje puede acabar teniendo impacto en el resultado final.
Y ahí la nutrición, bien trabajada y bien integrada dentro del equipo, tiene mucho que aportar.
Si un aficionado quiere mejorar su alimentación inspirado en lo que hacen los futbolistas profesionales, ¿cuáles serían tres hábitos básicos que debería empezar a aplicar?
Lo primero que diría es que no intenten copiar lo que hace un futbolista profesional al detalle, porque el contexto es completamente distinto. Pero sí hay principios muy claros que son perfectamente trasladables.
El primero es priorizar alimentos reales poco procesados: verduras, frutas, proteína de calidad, grasas saludables… Parece básico, pero es donde más falla la mayoría de la gente.
El segundo, adaptar la alimentación a la actividad. No necesitas comer igual un día que entrenas que un día que apenas te mueves, especialmente en lo que respecta a la cantidad de hidratos de carbono.
Y el tercero, que para mí es clave tanto en deportistas como en población general, es cuidar el reparto de la proteína a lo largo del día. No se trata solo de cuánto comes, sino de cómo lo distribuyes.
En deportistas es fundamental para proteger y mantener la masa muscular, pero en cualquier persona es igual de importante para un envejecimiento saludable y para preservar esa masa muscular con los años.
A nivel personal, ¿cómo se gestiona trabajar en entornos de máxima exigencia donde todo se mide al milímetro?
Se gestiona entendiendo que la exigencia no es algo puntual, es el contexto en el que trabajas cada día. No puedes vivir cada decisión como algo dramático; tienes que aprender a gestionar esos momentos de presión y a adaptarte constantemente.
También es clave la organización. Planificarte bien, anticiparte y tener todo bastante estructurado te permite llegar a todo y estar preparada para los imprevistos, que en este entorno son constantes.
Y dentro de esa exigencia, es importante encontrar momentos para desconectar y recargar. No como una obligación, sino como parte de la planificación: saber cuándo puedes parar, bajar un poco el ritmo y volver con más energía.
Pero también hay una parte muy positiva. Trabajar en un entorno de máxima exigencia es duro, pero también es muy motivador. Tienes desafíos constantes, estás aprendiendo continuamente y eso hace que disfrutes mucho más del día a día.
Al final, es un equilibrio entre gestionar bien la presión, organizarte y saber valorar todo lo bueno que tiene trabajar en este contexto.
Mirando al futuro, ¿hacia dónde cree que evolucionará la nutrición en el deporte de élite en los próximos años?
Creo que vamos hacia una nutrición cada vez más enfocada en la longevidad del deportista. No solo en rendir más hoy, sino en alargar la carrera deportiva y en mejorar cómo envejece ese deportista a lo largo de los años. Cada vez tendrá más peso todo lo relacionado con el “anti-aging” deportivo: cuidar el cuerpo no solo para competir, sino para sostener el rendimiento durante más tiempo y con mejor calidad de vida.
Por otro lado, la individualización va a dar un salto enorme gracias a la tecnología. Con los avances en inteligencia artificial y en el análisis de datos, vamos a poder interpretar muchísima información en tiempo real y transformarla en decisiones prácticas casi de forma inmediata.
Esto nos permitirá ajustar la nutrición de forma mucho más rápida y precisa, adaptándonos constantemente a la situación concreta de cada deportista en cada momento. Ya no se tratará solo de hacer planes bien diseñados, sino de poder adaptarlos casi al instante.
Dicho esto, la base no va a cambiar. Seguiremos hablando de buena alimentación, suficiente energía, recuperación y hábitos bien construidos. La tecnología ayudará, pero el pilar seguirá siendo hacer bien lo básico.
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