El PP cala más en las áreas rurales, en un descontento que puede beneficiar también a VOX y a los regionalismos
Jueves, 12 de marzo 2026, 16:48
@el.chiguito, su apodo en la red social (y también término afectivo en Palencia), es solo un ejemplo más en el área de la comunidad menos habitada que reclama sus prioridades en las urnas. «Queremos soluciones reales al problema de la despoblación», resume a este periódico.«La sensación general que se percibe es la de abandono total, tanto por parte de unos como de otros», cuenta Zurita refiriéndose a las conversaciones que mantiene con sus amigos y conciudadanos. El creador de contenido alude, desde su visión personal, al deterioro del estado de las carreteras y a la necesidad de preservar el servicio de urgencias del ambulatorio, en una concienciación que, viene a constatar, lo separa de su entorno madrileño: «En el pueblo la política se vive con mayor implicación que en la ciudad. Mientras que mi círculo de Madrid percibe la política en general como algo lejano, aquí la juventud rural está informada, enfadada y movilizada». Y ve lógico que por eso se polarice: «Cuando sientes que te va más en ello, es normal que tu postura se vuelva más firme.»
Este es el mapa de Castilla y León según el saldo de victorias del PP por encima del PSOE. Si el balance es negativo, es que se han registrado más sorpasos del PSOE al PP (con sus formaciones homólogas en 1983 y 1987), pero la tendencia es la contraria: se trata de una región más escorada a la derecha.
Si nos quedamos con los municipios de más de 1.000 habitantes, sigue el viraje hacia el PP, pero de forma más equilibrada. Esto se aprecia aún más entre los municipios de más de 2.500 ciudadanos.
Pero si solamente nos quedamos con aquellos de menos de 500 habitantes, la retrospectiva histórica de las elecciones en Castilla y León evidencia aún más el sello conservador de la comunidad.
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«Los que más énfasis hacen sobre estas cuestiones rurales suelen ser los partidos de derecha», explica el investigador del Centro de Estudios de Estudios Políticos y Constitucionales Álvaro Sánchez García, y natural además de Encinas de Abajo (Salamanca), de 615 habitantes. De aquí vendría la mayor predilección de estas zonas por el PP. Y le suma otra razón: el tipo de electorado de estas áreas. «El perfil general de los migrantes de la España vaciada son personas cualificadas, jóvenes y, por lo general, más mujeres que hombres. Si miramos esta tendencia del revés, el caldo de cultivo que queda son hombres de edad avanzada y con baja cualificación». Es lo que, desde el punto de vista sociodemográfico del votante, lo asocia a la derecha conservadora.
El contexto de Castilla y León influye para Sánchez en esta radiografía derechizada: «Es una de las regiones donde menos movilidad gubernamental ha habido, lo que invita a pensar que no hay mucha rendición de cuentas». Pone como ejemplo la inquietud por la despoblación, patente en el CIS pero no en las urnas. «Quiere decir que la gente, pese a que le preocupan ciertos temas, tiene un carácter muy estable en su voto», cuenta, y lo traduce en un «votante más identitario». Un contraste respecto al círculo más movilizado en política que percibe Zurita. «Cuanto más pequeña es la población, mayor puede ser el miedo a lo desconocido», opina este creador de contenido.
Así votan a los otros partidos
Vox busca que las sorpresas en esta región más inmóvil ejerzan a su favor. «Puede ser quien recoja el descontento ante la situación que viven estos municipios», reflexiona Álvaro Sánchez. El investigador afirma que la derecha radical aprovecha la cuestión rural y agrícola mediante la agitación de la indignación, «como se pudo ver con el Mercosur o con mensajes que van en contra de la burocracia europea como una salvaguarda de los intereses». El partido se mantuvo en medianas del 15% del voto en todos los segmentos de población en 2022 (menos el de 25 habitantes, que, sin embargo, no tiene tantos casos para comparar).
«Cuando estás en una situación desesperada, exiges medidas desesperadas», cuenta Sánchez. «Y Vox ha sido un partido que generalmente, como sus homólogos en la UE, ha conseguido canalizar muy bien el descontento porque aboga por medidas radicales de transformación del sistema». Cuando los votantes del ámbito rural, sostiene, perciben «cómo su municipio año a año ve reducida su población, encuentran en ellos una narrativa que les da esperanza para cambiar el sistema». El análisis por segmentos revela un voto ya hace cuatro años transversal, pero inclinado a los feudos del PP, según su historial desde 1983. «Al final, estas personas son votantes de derechas y es más fácil que acaben votando por la alternativa dentro de su espectro ideológico».
Sánchez argumenta que la ligazón de lo rural a lo conservador parte de tres preceptos: «el anclaje de la religión» en el pasado, «la predilección hacia la producción agrícola y ganadera» y un contexto social «donde no hay tanta exposición a la inmigración, a los colectivos LGTBI y a todas estas cuestiones más vinculadas con la agenda progresista». Asuntos «más proclives a aceptarse más en las zonas urbanas» y que «hacen que los partidos de izquierdas tengan una mayor acogida» en ellas.
El pueblo de Rubén Zurita tiene truco: es, en realidad, una pedanía del municipio de Herrera de Pisuerga, de 1.873 habitantes, en los segmentos de más población y ahora con el mandato de un partido surgido a pie de acera (Independientes por Herrera). Pero no se libra de las brechas rurales: «Por muy contentos que estemos con el grupo de independientes, también la sensación de abandono siempre va a ser mayor que la de un herrerense; pues por ellos es por quien mira primero su alcalde».
Así calan los regionalismos de Castilla y León
Ya sea en Herrera de Pisuerga con su Alcaldía independiente o mediante los partidos regionalistas más conocidos en Castilla y León, la identidad y el descontento se hacen hueco en esta comunidad a través de sus formaciones alternativas. En las autonómicas de 2022, se registraron votos a 14 formaciones con este origen localista o regional y la suma de todas ellas compone, de mediana, entre el 4% y el 5% por segmento de población (menos el grupo más pequeño de menos de 25 habitantes, con menor muestra).
«La etiqueta que ahora nos agrupa a todos nosotros, que es castellano y leonés, no convence ni a los leoneses ni a los castellanos porque lo sienten como una etiqueta y una creación artificial a raíz del Estatuto de Autonomía», considera Sánchez. «Es la comunidad autónoma con menos identificación con la misma», dice, y no desde su perspectiva, sino desde las encuestas que dibujan una pertenencia en León más leonesa que castellano y leonesa; y lo contrario en las regiones que se consideran exclusivamente castellanas. El investigador recalca que hay quien ve esta comunidad «artificial» o «birregión».
He aquí para este investigador el motivo del auge de estos partidos, con el caso especial de la Unión del Pueblo Leonés: «Creo que han generado un buen antagonismo de culpabilizar a Valladolid de todos los males que asolan a sus zonas rurales». «Ellos quieren crear el Reino de León o el País Leonés como solución para estos problemas de falta de recursos porque van destinados allí», ilustra. Y entiende por ello que en ciertos municipios «cale más ese mensaje de culpabilizar al ajeno de la pérdida de recursos y de estatus en su calidad de vida».
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