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Tras probar el nuevo Temerario de Lamborghini me he convertido en un defensor de los deportivos híbridos, te cuento por qué

Tras probar el nuevo Temerario de Lamborghini me he convertido en un defensor de los deportivos híbridos, te cuento por qué
Artículo Completo 2,923 palabras
Por unas horas el nuevo Lamborghini Temerario es completamente mío. En Sant'Agata Bolognese han recurrido a la hibridación para hacer de su deportivo de acceso un coche mejor y más potente. Lo ponemos a prueba para comprobar si es el digno sucesor del viejo Huracán. Está claro que no vivimos en el momento más pasional de la historia del automovilismo. Tras dejar atrás los tiempos dorados donde no parecía haber límites y todo eran exageraciones, hoy el mundo es muy diferente al de hace unos pocos años. Todas las marcas, casi sin excepción, se han visto obligadas a dar el salto "a lo eléctrico". La era de los grandes motores atmosféricos ya es cosa del pasado, al menos para el común de los mortales. Sin embargo, eso no quiere decir que haya que renunciar a la pasión y a la potencia. El Temerario es más espectacular en persona que en fotografía.El Lamborghini Temerario no es más que la demostración de cómo ha cambiado el panorama de la industria. El sucesor de los ya históricos Lamborghini Gallardo y Huracán, deja atrás el V10 que tanta fama consiguió darle. Aquél maravilloso bloque atmosférico de 10 cilindros en "uve" y cuatro litros de cilindrada tuvo gran parte de la culpa de la supervivencia de la casa italiana. Un motor diseñado con sus socios y colegas de Audi para equipar al R8 y a los dos ya mencionados toros de acceso a la familia del gran Ferruccio Lamborghini. En el pasado tuve ocasión de comprobar, varias veces por cierto, lo bueno que era ese motor y lo excelentes que eran los coches que lo montaban. Miro al pasado con cierta pena, como muchos de nosotros, pero hay que ser positivos. La pasión ha cedido su puesto a otro concepto nuevo, el de la deportividad electrificada. ¿Es malo? No tiene por qué. Aunque la industria ya no destile tanta emoción, sigue habiendo un puñado de coches capaces de hacernos ver que estamos ante otra etapa. No sé si mejor, pero sí que más potente. Cargando contenidos desde Instagram... Los grandes motores atmosféricos están limitados por la durabilidad. La ingeniería ha obrado milagros, pero si queremos ir 'más allá' es necesario tirar de lo eléctrico. Así piensan en Lamborghini y muchas otras marcas que cada vez más se apoyan en sistemas combinados para aumentar las prestaciones de sus deportivos. Y también para cubrir con las exigencias gubernamentales y con ese pequeño margen de clientes que piensan en el medio ambiente mientras surcan los cielos en sus jet privados o circulan en deportivos de alto rendimiento. ¡Qué tiempos nos ha tocado vivir! Volviendo al Temerario, nombre que encaja perfectamente con su comportamiento, emplea no solo un nuevo concepto de deportividad, también un nuevo estilo de diseño. Lamborghini deja atrás los grandes alerones para apoyarse en el más puro concepto de aerodinámica. El coche es una cuña. Bajo y afilado en el morro con una trasera visualmente muy potente. No verás ni un solo alerón, pero sí una zaga en la que cada centímetro cuadrado cumple una necesidad aerodinámica. Desde los descubiertos pasos de rueda hasta el prominente difusor central. El Temerario emplea un sistema híbrido totalmente diferente al del Urus SE.Mires donde mires, el Temerario te sorprende con alguna solución aerodinámica de alta ingeniería. El escape se posiciona en altura para maximizar el efecto suelo y toda la carrocería se ha esculpido para cortar el aire. Todo ello en un coche que podríamos catalogar como compacto. A pesar de haber crecido hasta los 4,706 metros de largo, el Temerario se sitúa como el deportivo más pequeño de la casa. Pequeño y algo funcional con un maletero delantero de tan solo 112 litros. Un dato insignificante, pero yo te lo dejo para que lo sepas. Los ingenieros de Sant'Agata Bolognese han tenido que rediseñar toda la estructura del coche. Diseñado a partir de un bastidor fabricado completamente en aliminio, el Temerario opta por el ligero compuesto para reducir al máximo su peso. Opcionalmente, Lamborghini ofrece un paquete 'Alleggerita' que reduce el peso total en 25 kilogramos a cambio de 42.350 de tus euros. Más de 1.500 euros por cada kilogramo ahorrado. Parece exagerado, y lo es. Todo está hecho en carbono, desde el capó hasta las llantas. Otra de sus ventajas es que ofrece un 67% más de carga aerodinámica -al menos eso dicen los italianos-. El uso masivo de fibra de carbono dispara el precio de venta.Todas las cifras del Temerario son excepcionales, incluyendo las del motor que alimenta a esta bestia. Como ya he dicho, el V10 ha cedido su puesto a un nuevo bloque V8 de origen italiano con dos turbos y 3.995 centímetros cúbicos de cilindrada. Perdemos dos cilindros, pero ganamos mucho rendimiento. Solo el V8 de cigüeñal plano desarrolla 800 caballos de potencia, más que cualquier versión del viejo Huracán. Suma 730 Nm de par motor entre las 4.000 y las 7.000 revoluciones. No parece mucho, pero es aquí donde entra en juego la electrificación. El V8 se acompaña de tres motores eléctricos. Uno de ellos directamente acoplado a la carcasa del bloque principal. Con este, Lamborghini elimina cualquier retraso del turbo, entregando 300 Nm de par de forma instantánea. Los otros dos motores eléctricos de flujo axial y refrigerados por aceite ofrecen 220 kW y 2.150 Nm de par motor. Se instalan en un eje delantero que solo pesa 73 kilogramos. Gracias a ellos, el Temerario de 920 caballos de potencia combinada puede desplazarse de forma 100% eléctrica durante algunos kilómetros, recibiendo por ello la etiqueta ECO de la DGT. Sí, el Lamborghini Temerario puede acceder a la Zona de Bajas Emisiones de Madrid Central sin ningún problema. Suena irónico porque lo es. El sistema de escape se ha elevado para no entorpecer la aerodinámica.Dicho esto, queda claro que los motores eléctricos que ha instalado Lamborghini en su nueva criatura nada tienen que ver con los motores eléctricos que equipa cualquier eléctrico. La batería tampoco es convencional. Bajo el túnel central se instala un módulo de apenas 3,8 kWh de capacidad. Una pila de iones de litio de alto rendimiento (4500 W/Kg) diseñada para una larga vida de agresivos ciclos de carga y descarga. A pesar de su pequeño tamaño es la responsable de las agresivas cifras de rendimiento de la criatura. Además del habitual depósito de combustible, el Temerario cuenta con una boca de carga capaz de recuperar el 100% de la autonomía eléctrica en 30 minutos. Obviamente, aunque se pueda hacerlo, pocas veces vas a ver un Lamborghini Temerario cargando en tu punto de confianza. Más que nada porque no lo necesita. Huelga decir que el sistema nunca agota la capacidad de la batería. Siempre queda un vasto remanente para que en todo momento el coche sea capaz de ofrecer la más alta potencia. En el caso de que la batería caiga por debajo de ese nivel, el motor V8 actuará como propulsor y generador a la vez, recuperando electrones a buen ritmo sin la necesidad de pasar por un enchufe. Como suele ser habitual en Lamborghini, el botón de arranque es tipo caza.La complicada gestión se deriva a una caja de cambios automática de doble embrague y a una centralita de alto rendimiento que analiza y juega con los motores en función de las demandas del conductor. La fuerza del conjunto se reparte entre los dos ejes para así, en la medida de lo posible, garantizar el máximo rendimiento posible en todo momento. Sus cifras hablan por sí solas: de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y velocidad punta de 343 kilómetros por hora. Todo ello cumpliendo con las obligaciones de la norma Euro6 y con un consumo oficial de 11,2 l/100 km. Con las cifras ya explicadas es hora de saber cómo estas se transmiten al conductor. Lo primero que uno percibe al sentarse al volante del Temerario es que lamentablemente Lamborghini ha caído en la estúpida moda de incluir muchas más funcionales de las necesarias en él. Intermitentes y limpiaparabrisas entre ellas. El mando de dirección del Temerario es un compendio ilógico y confuso de botones. Posiblemente, el peor aspecto de este coche. En el día a día tiene que ser desesperante. Los italianos han caído en la molesta y nada necesaria moda de poner los intermitentes en el volante.Tras haber convivido con él unas horas debo reconocer que pudo conmigo. Debe ser que los conductores habituales de un Lamborghini no se preocupan por poner los intermitentes. En las rotondas es muy molesto. Pero debo reconocer que es la única pega que puedo poner al puesto de conducción. Rápidamente notas que vas sentado tan bajo como atrasado. La profundidad del salpicadero es la demostración más clara. Los dos únicos asientos del Temerario se instalan en el centro del coche para así favorecer al máximo el reparto de pesos. Los italianos también han sucumbido a la tendencia de la digitalización, aunque en este caso debo reconocer que no me importa. La pantalla principal es la del cuadro de instrumentos. La central solo es el acompañamiento. Mención especial se merecen los baquets. Tan cómodos como deportivos. Sujetan perfectamente el cuerpo y no resultan para nada molestos. Por supuesto, están fabricados en carbono, como la gran mayoría de los componentes. El resto están recubiertos por cuero de excelente calidad al ojo y al tacto. La sensación general es la de estar en un coche deportivo de pura cepa, con las comodidades del siglo XXI. Los baquets son sorprendentemente cómodos.Al arrancar el coche te sorprende una total ausencia de ruidos y de cualquier vibración. El Temerario siempre arranca en modo eléctrico. Choca muchísimo. Nada de exagerados gritos. Todo resulta muy civilizado. No es lo que uno espera. Esos primeros metros transcurren sin el dramatismo habitual de un súper deportivo. De hecho, el acelerador transmite un comportamiento bastante errático. A diferencia de otros coches eléctricos y/o electrificados, hay que pisar bien a fondo para que el Temerario avance con la ayuda de sus motores eléctricos. Estos se encargarán de la propulsión hasta que suceda cualquiera de estas tres opciones: • El conductor pise a fondo el pedal del acelerador (modo Hybrid) • El conductor active el modo Sport • La batería agote su carga útilEn cuanto ocurre alguna de esas opciones el motor de combustión cobra vida, esta vez sí, con su esperado rugido. El bloque es capaz de estirarse hasta las 10.000 revoluciones por minuto, rango que pocas veces se ha dado en un coche moderno de calle. Son regímenes más comunes de vehículos de competición. llama la atención que el motor no resulta del todo refinado. Culpa del cigüeñal de cabeza plana. Otro recurso habitual de las carreras. Llama la atención la ausencia de alerones y otros apéndices aerodinámicos.El V8 biturbo del Temerario es uno de los motores más potentes de su segmento. En el corazón del bloque motor se encuentra el cigüeñal calado a 180 grados. Esta solución ofrece un comportamiento fluidodinámico óptimo y un sonido especial debido a sus órdenes de encendido (1-5-3-7-4-8-2-6). Es tan especial como rugoso. De hecho, puede sorprender alguna pequeña vibración al ralentí o a bajas vueltas hasta que entra en su rango óptimo de temperaturas. Hasta que ese momento no ocurra no estarán disponibles las 10.000 revoluciones que el cuadro anuncia como frontera de la zona roja. Empezando a consumir gasolina, es cuando el Temerario empieza a demostrar cuál es su principal propósito en esta vida: correr. Tras haber probado algunos deportivos verdaderamente potentes, he de decir que pocos me han sorprendido como el nuevo deportivo 'barato' de Lamborghini. El motor eléctrico acoplado al propulsor principal cubre esos huecos de vacío habituales en cualquier coche turbo. No hay retrasos, no hay vacilaciones. Todo es inmediato y eso, además de causar algún susto inicial, obliga a cambiar tu forma de conducir. Los frenos carbocerámicos clavan el coche ante una presión contundente al pedal.Cualquier deportivo con motor turbo presenta esos pequeños lapsos de tiempo en los se tarda en ejecutar la orden del piloto. Desde que se pisa el acelerador hasta que el coche 'empuja' transcurre un cierto periodo de tipo (lag). A la hora de salir de la curva lo normal es pisar el acelerador antes de tiempo para compensar este desfase. Este impás te da margen para corregir la dirección y tener el trabajo hecho antes de la entrada de par. En el Lamborghini Temerario no hay esperas. Si pisas el acelerador el coche responde al momento gracias al empuje de los motores eléctricos. Y no es un empuje discreto. A pesar de la tracción total equipadada, Lamborghini ha configurado el sistema para que sea el eje trasero el que reciba la mayor parte de la energía desprendida. Esto, sumado a la entrega inmediata de par, genera un escenario en el conductor se puede ver sorprendido si el volante está girado más de lo debido. Pisar a fondo en la salida de la curva significa que el eje trasero rápidamente se descuelga y el mundo que antes transcurría de forma recta ahora empieza a llegar de lado. Límite a 10.000 revoluciones. El V8 es una obra de ingeniería.Es posible regular el grado de liberación del diferencial trasero mediante uno de los muchos mandos instalados en el volante. Se puede llegar a liberar por completo, algo que en mi caso, por sensatez, no he hecho. No hace falta llegar al extremo para descolgar el eje trasero. Basta un toque de gas en la curva para que el dramatismo típico del derrape llegue a tus manos. Llega rápidamente, con contundencia y mucho más control de lo que podría haber imaginado. No diría que es dócil, pero es bastante más civilizado de lo que puedes imaginar. Es de esos coches que te permiten tomarte ciertas licencias, pero con cabeza. Estamos, al fin y al cabo, ante un coche con 920 caballos de potencia. Es bueno, muy bueno. Las transiciones entre marchas van acompañadas de una notable patada en la espalda que te impulsa, sin tiempos muertos, hacia delante. Para que te hagas una idea de la radicalidad del conjunto, el límite de la segunda marcha se sitúa ¡¡¡¡por encima de los 140 km/h!!!! Increíble. Decirte que corre mucho es quedarse corto. Casi un insulto de lo que este coche es capaz de hacer. Lo que menos importa es la velocidad. Sorpresa al volante: el Temerario es mucho más fiero de lo que imaginaba.Aprecio mucho más el tacto que Lamborghini ha sido capaz de imprimirle a este coche. En una conducción tranquila es civilizado y no del todo incómodo. Al enfrentarse a un tramo más exigente también se siente cómodo, más si cabe. Es entonces cuando notas todas y cada una de las horas de puesta a punto. Es una pena no haberlo podido probar en un circuito pues estoy seguro que es ahí donde el Temerario saca lo mejor de sí. A pesar de ello, la experiencia de haberlo conducido ha sido increíble. Me demuestra que con un enfoque bien planteado la electrificación de nuestros súperdeportivos no es algo a lo que tengamos que tener miedo.
Tras probar el nuevo Temerario de Lamborghini me he convertido en un defensor de los deportivos híbridos, te cuento por qué

En Sant'Agata Bolognese han recurrido a la hibridación para hacer de su deportivo de acceso un coche mejor y más potente. Lo ponemos a prueba para comprobar si es el digno sucesor del viejo Huracán.

Ver todas las fotos (26)Por unas horas el nuevo Lamborghini Temerario es completamente mío.Javier Gómara[email protected]

Publicado: 08/03/2026 16:00

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Está claro que no vivimos en el momento más pasional de la historia del automovilismo. Tras dejar atrás los tiempos dorados donde no parecía haber límites y todo eran exageraciones, hoy el mundo es muy diferente al de hace unos pocos años. Todas las marcas, casi sin excepción, se han visto obligadas a dar el salto "a lo eléctrico". La era de los grandes motores atmosféricos ya es cosa del pasado, al menos para el común de los mortales. Sin embargo, eso no quiere decir que haya que renunciar a la pasión y a la potencia.

El Temerario es más espectacular en persona que en fotografía.

El Lamborghini Temerario no es más que la demostración de cómo ha cambiado el panorama de la industria. El sucesor de los ya históricos Lamborghini Gallardo y Huracán, deja atrás el V10 que tanta fama consiguió darle. Aquél maravilloso bloque atmosférico de 10 cilindros en "uve" y cuatro litros de cilindrada tuvo gran parte de la culpa de la supervivencia de la casa italiana. Un motor diseñado con sus socios y colegas de Audi para equipar al R8 y a los dos ya mencionados toros de acceso a la familia del gran Ferruccio Lamborghini.

En el pasado tuve ocasión de comprobar, varias veces por cierto, lo bueno que era ese motor y lo excelentes que eran los coches que lo montaban. Miro al pasado con cierta pena, como muchos de nosotros, pero hay que ser positivos. La pasión ha cedido su puesto a otro concepto nuevo, el de la deportividad electrificada. ¿Es malo? No tiene por qué. Aunque la industria ya no destile tanta emoción, sigue habiendo un puñado de coches capaces de hacernos ver que estamos ante otra etapa. No sé si mejor, pero sí que más potente.

Los grandes motores atmosféricos están limitados por la durabilidad. La ingeniería ha obrado milagros, pero si queremos ir 'más allá' es necesario tirar de lo eléctrico. Así piensan en Lamborghini y muchas otras marcas que cada vez más se apoyan en sistemas combinados para aumentar las prestaciones de sus deportivos. Y también para cubrir con las exigencias gubernamentales y con ese pequeño margen de clientes que piensan en el medio ambiente mientras surcan los cielos en sus jet privados o circulan en deportivos de alto rendimiento. ¡Qué tiempos nos ha tocado vivir!

Volviendo al Temerario, nombre que encaja perfectamente con su comportamiento, emplea no solo un nuevo concepto de deportividad, también un nuevo estilo de diseño. Lamborghini deja atrás los grandes alerones para apoyarse en el más puro concepto de aerodinámica. El coche es una cuña. Bajo y afilado en el morro con una trasera visualmente muy potente. No verás ni un solo alerón, pero sí una zaga en la que cada centímetro cuadrado cumple una necesidad aerodinámica. Desde los descubiertos pasos de rueda hasta el prominente difusor central.

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Calcula tu precio onlineEl Temerario emplea un sistema híbrido totalmente diferente al del Urus SE.

Mires donde mires, el Temerario te sorprende con alguna solución aerodinámica de alta ingeniería. El escape se posiciona en altura para maximizar el efecto suelo y toda la carrocería se ha esculpido para cortar el aire. Todo ello en un coche que podríamos catalogar como compacto. A pesar de haber crecido hasta los 4,706 metros de largo, el Temerario se sitúa como el deportivo más pequeño de la casa. Pequeño y algo funcional con un maletero delantero de tan solo 112 litros. Un dato insignificante, pero yo te lo dejo para que lo sepas.

Los ingenieros de Sant'Agata Bolognese han tenido que rediseñar toda la estructura del coche. Diseñado a partir de un bastidor fabricado completamente en aliminio, el Temerario opta por el ligero compuesto para reducir al máximo su peso. Opcionalmente, Lamborghini ofrece un paquete 'Alleggerita' que reduce el peso total en 25 kilogramos a cambio de 42.350 de tus euros. Más de 1.500 euros por cada kilogramo ahorrado. Parece exagerado, y lo es. Todo está hecho en carbono, desde el capó hasta las llantas. Otra de sus ventajas es que ofrece un 67% más de carga aerodinámica -al menos eso dicen los italianos-.

El uso masivo de fibra de carbono dispara el precio de venta.

Todas las cifras del Temerario son excepcionales, incluyendo las del motor que alimenta a esta bestia. Como ya he dicho, el V10 ha cedido su puesto a un nuevo bloque V8 de origen italiano con dos turbos y 3.995 centímetros cúbicos de cilindrada. Perdemos dos cilindros, pero ganamos mucho rendimiento. Solo el V8 de cigüeñal plano desarrolla 800 caballos de potencia, más que cualquier versión del viejo Huracán. Suma 730 Nm de par motor entre las 4.000 y las 7.000 revoluciones. No parece mucho, pero es aquí donde entra en juego la electrificación.

El V8 se acompaña de tres motores eléctricos. Uno de ellos directamente acoplado a la carcasa del bloque principal. Con este, Lamborghini elimina cualquier retraso del turbo, entregando 300 Nm de par de forma instantánea. Los otros dos motores eléctricos de flujo axial y refrigerados por aceite ofrecen 220 kW y 2.150 Nm de par motor. Se instalan en un eje delantero que solo pesa 73 kilogramos. Gracias a ellos, el Temerario de 920 caballos de potencia combinada puede desplazarse de forma 100% eléctrica durante algunos kilómetros, recibiendo por ello la etiqueta ECO de la DGT. Sí, el Lamborghini Temerario puede acceder a la Zona de Bajas Emisiones de Madrid Central sin ningún problema. Suena irónico porque lo es.

El sistema de escape se ha elevado para no entorpecer la aerodinámica.

Dicho esto, queda claro que los motores eléctricos que ha instalado Lamborghini en su nueva criatura nada tienen que ver con los motores eléctricos que equipa cualquier eléctrico. La batería tampoco es convencional. Bajo el túnel central se instala un módulo de apenas 3,8 kWh de capacidad. Una pila de iones de litio de alto rendimiento (4500 W/Kg) diseñada para una larga vida de agresivos ciclos de carga y descarga. A pesar de su pequeño tamaño es la responsable de las agresivas cifras de rendimiento de la criatura. Además del habitual depósito de combustible, el Temerario cuenta con una boca de carga capaz de recuperar el 100% de la autonomía eléctrica en 30 minutos.

Obviamente, aunque se pueda hacerlo, pocas veces vas a ver un Lamborghini Temerario cargando en tu punto de confianza. Más que nada porque no lo necesita. Huelga decir que el sistema nunca agota la capacidad de la batería. Siempre queda un vasto remanente para que en todo momento el coche sea capaz de ofrecer la más alta potencia. En el caso de que la batería caiga por debajo de ese nivel, el motor V8 actuará como propulsor y generador a la vez, recuperando electrones a buen ritmo sin la necesidad de pasar por un enchufe.

Como suele ser habitual en Lamborghini, el botón de arranque es tipo caza.

La complicada gestión se deriva a una caja de cambios automática de doble embrague y a una centralita de alto rendimiento que analiza y juega con los motores en función de las demandas del conductor. La fuerza del conjunto se reparte entre los dos ejes para así, en la medida de lo posible, garantizar el máximo rendimiento posible en todo momento. Sus cifras hablan por sí solas: de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y velocidad punta de 343 kilómetros por hora. Todo ello cumpliendo con las obligaciones de la norma Euro6 y con un consumo oficial de 11,2 l/100 km.

Con las cifras ya explicadas es hora de saber cómo estas se transmiten al conductor. Lo primero que uno percibe al sentarse al volante del Temerario es que lamentablemente Lamborghini ha caído en la estúpida moda de incluir muchas más funcionales de las necesarias en él. Intermitentes y limpiaparabrisas entre ellas. El mando de dirección del Temerario es un compendio ilógico y confuso de botones. Posiblemente, el peor aspecto de este coche. En el día a día tiene que ser desesperante.

Los italianos han caído en la molesta y nada necesaria moda de poner los intermitentes en el volante.

Tras haber convivido con él unas horas debo reconocer que pudo conmigo. Debe ser que los conductores habituales de un Lamborghini no se preocupan por poner los intermitentes. En las rotondas es muy molesto. Pero debo reconocer que es la única pega que puedo poner al puesto de conducción. Rápidamente notas que vas sentado tan bajo como atrasado. La profundidad del salpicadero es la demostración más clara. Los dos únicos asientos del Temerario se instalan en el centro del coche para así favorecer al máximo el reparto de pesos.

Los italianos también han sucumbido a la tendencia de la digitalización, aunque en este caso debo reconocer que no me importa. La pantalla principal es la del cuadro de instrumentos. La central solo es el acompañamiento. Mención especial se merecen los baquets. Tan cómodos como deportivos. Sujetan perfectamente el cuerpo y no resultan para nada molestos. Por supuesto, están fabricados en carbono, como la gran mayoría de los componentes. El resto están recubiertos por cuero de excelente calidad al ojo y al tacto. La sensación general es la de estar en un coche deportivo de pura cepa, con las comodidades del siglo XXI.

Los baquets son sorprendentemente cómodos.

Al arrancar el coche te sorprende una total ausencia de ruidos y de cualquier vibración. El Temerario siempre arranca en modo eléctrico. Choca muchísimo. Nada de exagerados gritos. Todo resulta muy civilizado. No es lo que uno espera. Esos primeros metros transcurren sin el dramatismo habitual de un súper deportivo. De hecho, el acelerador transmite un comportamiento bastante errático. A diferencia de otros coches eléctricos y/o electrificados, hay que pisar bien a fondo para que el Temerario avance con la ayuda de sus motores eléctricos.

Estos se encargarán de la propulsión hasta que suceda cualquiera de estas tres opciones:

  • El conductor pise a fondo el pedal del acelerador (modo Hybrid)
  • El conductor active el modo Sport
  • La batería agote su carga útil

En cuanto ocurre alguna de esas opciones el motor de combustión cobra vida, esta vez sí, con su esperado rugido. El bloque es capaz de estirarse hasta las 10.000 revoluciones por minuto, rango que pocas veces se ha dado en un coche moderno de calle. Son regímenes más comunes de vehículos de competición. llama la atención que el motor no resulta del todo refinado. Culpa del cigüeñal de cabeza plana. Otro recurso habitual de las carreras.

Llama la atención la ausencia de alerones y otros apéndices aerodinámicos.

El V8 biturbo del Temerario es uno de los motores más potentes de su segmento. En el corazón del bloque motor se encuentra el cigüeñal calado a 180 grados. Esta solución ofrece un comportamiento fluidodinámico óptimo y un sonido especial debido a sus órdenes de encendido (1-5-3-7-4-8-2-6). Es tan especial como rugoso. De hecho, puede sorprender alguna pequeña vibración al ralentí o a bajas vueltas hasta que entra en su rango óptimo de temperaturas. Hasta que ese momento no ocurra no estarán disponibles las 10.000 revoluciones que el cuadro anuncia como frontera de la zona roja.

Empezando a consumir gasolina, es cuando el Temerario empieza a demostrar cuál es su principal propósito en esta vida: correr. Tras haber probado algunos deportivos verdaderamente potentes, he de decir que pocos me han sorprendido como el nuevo deportivo 'barato' de Lamborghini. El motor eléctrico acoplado al propulsor principal cubre esos huecos de vacío habituales en cualquier coche turbo. No hay retrasos, no hay vacilaciones. Todo es inmediato y eso, además de causar algún susto inicial, obliga a cambiar tu forma de conducir.

Los frenos carbocerámicos clavan el coche ante una presión contundente al pedal.

Cualquier deportivo con motor turbo presenta esos pequeños lapsos de tiempo en los se tarda en ejecutar la orden del piloto. Desde que se pisa el acelerador hasta que el coche 'empuja' transcurre un cierto periodo de tipo (lag). A la hora de salir de la curva lo normal es pisar el acelerador antes de tiempo para compensar este desfase. Este impás te da margen para corregir la dirección y tener el trabajo hecho antes de la entrada de par. En el Lamborghini Temerario no hay esperas. Si pisas el acelerador el coche responde al momento gracias al empuje de los motores eléctricos. Y no es un empuje discreto.

A pesar de la tracción total equipadada, Lamborghini ha configurado el sistema para que sea el eje trasero el que reciba la mayor parte de la energía desprendida. Esto, sumado a la entrega inmediata de par, genera un escenario en el conductor se puede ver sorprendido si el volante está girado más de lo debido. Pisar a fondo en la salida de la curva significa que el eje trasero rápidamente se descuelga y el mundo que antes transcurría de forma recta ahora empieza a llegar de lado.

Límite a 10.000 revoluciones. El V8 es una obra de ingeniería.

Es posible regular el grado de liberación del diferencial trasero mediante uno de los muchos mandos instalados en el volante. Se puede llegar a liberar por completo, algo que en mi caso, por sensatez, no he hecho. No hace falta llegar al extremo para descolgar el eje trasero. Basta un toque de gas en la curva para que el dramatismo típico del derrape llegue a tus manos. Llega rápidamente, con contundencia y mucho más control de lo que podría haber imaginado. No diría que es dócil, pero es bastante más civilizado de lo que puedes imaginar.

Es de esos coches que te permiten tomarte ciertas licencias, pero con cabeza. Estamos, al fin y al cabo, ante un coche con 920 caballos de potencia. Es bueno, muy bueno. Las transiciones entre marchas van acompañadas de una notable patada en la espalda que te impulsa, sin tiempos muertos, hacia delante. Para que te hagas una idea de la radicalidad del conjunto, el límite de la segunda marcha se sitúa ¡¡¡¡por encima de los 140 km/h!!!! Increíble. Decirte que corre mucho es quedarse corto. Casi un insulto de lo que este coche es capaz de hacer. Lo que menos importa es la velocidad.

Sorpresa al volante: el Temerario es mucho más fiero de lo que imaginaba.

Aprecio mucho más el tacto que Lamborghini ha sido capaz de imprimirle a este coche. En una conducción tranquila es civilizado y no del todo incómodo. Al enfrentarse a un tramo más exigente también se siente cómodo, más si cabe. Es entonces cuando notas todas y cada una de las horas de puesta a punto. Es una pena no haberlo podido probar en un circuito pues estoy seguro que es ahí donde el Temerario saca lo mejor de sí. A pesar de ello, la experiencia de haberlo conducido ha sido increíble. Me demuestra que con un enfoque bien planteado la electrificación de nuestros súperdeportivos no es algo a lo que tengamos que tener miedo.

Opiniones del ExpertoNos ha gustado
  • Entrega de potencia
  • Prestaciones
  • Conducción
  • Diseño poderoso
Nos ha gustado menos
  • Botones en el volante
  • Conectividad del sistema
  • Arranque híbrido
ValoraciónNota8.6Comportamiento9Prestaciones10Confort de marcha7Posición de conducción9Dinámica9Calidad interior8Seguridad9Versatilidad8

La opinión de Javier Gómara

La puerta de acceso al universo de las altas prestaciones de Lamborghini es radicalmente diferente a lo que hasta ahora habíamos conocido. El Temerario es digno y merecido sucesor del Gallardo. Un coche que se adapta a las exigencias del mercado con mucha dignidad y una ingeniería de primer nivel. Todo en él resulta dramático, divertido e incluso exagerado. Incluyendo su precio. A pesar de ser civilizado en el día a día es un deportivo diseñado para correr. Es entonces cuando demuestra de qué está verdaderamente hecho. Es pasión italiana con ese punto eléctrico que se emplea para mejorar la experiencia de conducción.

@javier_gomara

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Fuente original: Leer en Motor - Noticias
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