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Triunfo con tirón de orejas

Triunfo con tirón de orejas
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España se vio con el triunfo en la primera parte tras los goles de Lamine y Rodri, pero la República Checa recortó distancias y le dio un susto a La Roja hasta que Merino hizo el tercero

Liga de Naciones | Jornada 3

Triunfo con tirón de orejas

España se vio con el triunfo en la primera parte tras los goles de Lamine y Rodri, pero la República Checa recortó distancias y le dio un susto a La Roja hasta que Merino hizo el tercero

Regala esta noticia Añádenos en Google España celebra uno de los goles ante la República Checa. (Afp)

Javier Varela

03/10/2026 Actualizado a las 23:04h.

Hasta el mejor escribano echa un borrón. Y España estuvo a punto de echarlo ante la República Checa, a priori, el rival más sencillo del ... grupo. Un encuentro que tenía prácticamente resuelto al descanso y que acabó complicándose más de lo necesario. La falta de concentración y el exceso de confianza parecen, de momento, los únicos enemigos capaces de incomodar a una campeona del mundo que navega con viento en popa por la Liga de Naciones: tres partidos, tres victorias y, en todos ellos, la misma sensación de superioridad y de desconexión. Lamine Yamal volvió a abrir la lata, como ya empieza a ser costumbre, a las primeras de cambio, y Rodri pareció sentenciar el choque antes del descanso. Con la victoria en el bolsillo, España se centró en economizar esfuerzos, bajó el ritmo y permitió que el rival creciera hasta convertir un partido que parecía resuelto en más incómodo de lo necesario. La República Checa recortó distancias y Merino, casi al final, evitó un sofoco que no impide el tirón de orejas que a buen seguro dio Luis de la Fuente en la caseta.

España jugaba con la calma de quien sabe dónde está el espacio y cuándo aparecerá. Pedri y Rodri manejaban los tiempos, Baena se movía entre líneas y Lamine hacía de todo: controles, apoyos, desmarques, recuperaciones, tacones y disparos. La selección escondía la pelota y, cuando la perdía, se lanzaba a recuperarla antes de que el rival pudiera levantar la cabeza. Hubo ocasiones para ampliar la ventaja: Baena probó desde la diagonal y después casi sorprendió con un centrochut; Pedri avanzó sin oposición hasta que Kinsky detuvo su disparo; y Dani Olmo perdonó el segundo tras una magnífica combinación al primer toque, con Pedri encontrando el pase atrás. España tenía la pelota, tenía el tempo y el partido, pero también tenía presente el recuerdo de Inglaterra y Croacia, dos encuentros en los que dominar no bastó para evitar la reacción rival.

España

3 - 1

República Checa

David Raya, Fresneda, Le Normand, Laporte, Fran García, Rodri (Zubimendo min. 77), Pedri (Mikel Merino, min. 67), Dani Olmo (Fermín, min. 67), Lamine Yamal (Yeremy Pino, min. 46), Baena (Víctor Muñoz, min. 46) y Roberto.

Kinsky, Sacek, Chaloupek, Krejci, Slama, Kral (Bucha, min. 73), Ambros (Cerv, min. 56), Macek (Naderi, min. 56), Radosta (Sadilek, min. 73), Lingr y Hlozek (Vitik, min. 87)

  • Goles: 1-0: min. 6, Lamine Yamal. 2-0: min. 35, Rodri. 2-1: min. 69, Slama. 3-1: min. 89, Mikel Merino.

  • Árbitro: Vassilis Fotias (Grecia). Amonestó a Sadilek. Santi Dénia, Lingr, Chaloupek y Fermín. Expulsó a Krejci por doble amarilla.

  • Incidencias: Partido de la segunda jornada de la Liga de Naciones, disputado en el Nuevo Carlos Tartiere ante 29.000 espectadores.

Por eso buscó el segundo tanto, que llegó como llegan los goles de los equipos que se sienten cómodos dentro del partido: a través de otra secuencia de pases y de un error que España convirtió en oportunidad. Rodri robó, encontró a Pedri y el canario se internó en el área antes de buscar a Roberto; la defensa checa desvió el balón y lo dejó muerto para que Rodri apareciera libre, ajustara el golpeo y lo enviara arriba, fuera del alcance de Kinsky. La selección ya mandaba con dos goles y seguía sin soltar el balón. Poco después, Lamine volvió a acelerar por dentro, encontró el desmarque de Baena y el extremo obligó a Kinsky a intervenir de nuevo. España no necesitaba correr: hacía correr la pelota. Y mientras los checos trataban de encontrar una salida, La Roja iba estrechando el campo a base de posesión, presión y paciencia.

Exceso de relajación

Pensó España y De la Fuente que el partido se había terminado en la primera parte y empezaron a pensar en economizar esfuerzos y en repartir minutos. Lamine Yamal y Baena se quedaron en el vestuario y entraron Víctor Muñoz y Yeremy Pino. España había hecho el trabajo grande y el partido empezó a entrar en una zona más plácida, con la República Checa intentando crecer y la selección española bajando una marcha. Ya no había aquella velocidad de balón de la primera parte, quizá porque el equipo no la encontraba, quizá porque tampoco la necesitaba. Era el tercer partido del parón y también tocaba administrar las piernas. Roberto tuvo el tercero tras un buen centro de Víctor Muñoz desde la línea de fondo, pero su remate en el primer palo encontró la respuesta de Kinsky. Después llegaron más cambios: Pedri y Dani Olmo dejaron su sitio a Mikel Merino y Fermín. España seguía teniendo el partido bajo control, aunque cada vez con menos tensión, como si el encuentro se hubiera instalado en la comodidad del resultado.

Pero el fútbol no entiende de partidos guardados en la nevera. España perdió el control y, con él, algo de concentración. La República Checa empezó a creer, se metió en el partido y encontró un premio que hasta entonces parecía lejano. Fermín puso un buen balón por encima de la defensa para Yeremy Pino, que alcanzó el área y buscó el pase atrás, aunque Roberto no llegó al remate. Y poco después llegó el aviso serio: Slama apareció con demasiada facilidad dentro del área, recibió y golpeó de primeras con la zurda, cruzando el balón hacia el palo largo, imposible para David Raya. Golazo y 2-1. De repente, aquel partido que parecía cerrado volvía a tener una grieta. España había pasado de dominar a administrar, de controlar a relajarse, y la República Checa aprovechó el mínimo descuido para recordar que, incluso con dos goles de ventaja, todavía quedaba partido.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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