El presidente reactiva el bloqueo a los buques iraníes y proclama a EE UU «guardián» del canal, aunque Teherán lo reclama como suyo
Regala esta noticia Añádenos en Google Un buque de guerra de EE UU dispara un misil contra la costa iraní. (AFP)David Alandete y Miguel Pérez
13/07/2026 Actualizado a las 20:43h.Donald Trump anunció ayer que Estados Unidos cobrará una tasa del 20% sobre la carga transportada por los barcos que atraviesen el estrecho de Ormuz, ... como compensación por el coste militar de mantener abierta y protegida esta vía marítima. El presidente presentó la medida como parte de una nueva estrategia para asumir el control efectivo del paso y aislar comercialmente a Irán.
El resto de los países, añadió, tendrá un acceso «justo y abierto», pero deberán contribuir a sufragar el despliegue estadounidense. Trump aseguró que Estados Unidos será conocido a partir de ahora como «el guardián del estrecho de Ormuz» y que recibirá un reembolso «a una tasa del 20% sobre toda la carga transportada».
La declaración abre numerosas incógnitas. Trump no aclaró si ese porcentaje se aplicará sobre el valor de la mercancía, el precio del transporte o alguna otra referencia, ni explicó qué organismo recaudaría el dinero. Tampoco precisó qué autoridad jurídica permitiría a EE UU imponer unilateralmente un gravamen internacional sobre el tráfico que atraviesa aguas pertenecientes también a Irán y Omán.
El presidente afirmó únicamente que el proceso para establecer el sistema comenzará «inmediatamente». La medida tendría que traducirse ahora en órdenes concretas del Departamento del Tesoro, el Pentágono y las autoridades marítimas estadounidenses. El anuncio supone un cambio sustancial respecto a la posición defendida por Washington apenas unos días antes. La Casa Blanca exigía entonces que el estrecho permaneciera abierto para todos los barcos y sin peajes. Ahora Trump pretende convertir la protección militar estadounidense en un servicio de pago y utilizar el acceso a la ruta como instrumento de presión contra la teocracia.
La decisión llega después de varios días de ataques iraníes contra buques comerciales y de nuevas oleadas de bombardeos estadounidenses sobre instalaciones militares de la república islámica. El tráfico se ha reducido hasta sus niveles más bajos en semanas. El domingo sólo seis petroleros cruzaron el estrecho. Antes del inicio de la campaña militar, en febrero, la navegación era libre. Irán lo minó después y condenó a cobrar peaje lo que llevó al bloqueo de Trump.
Los dos países combaten ahora por el control del canal. Después de un fin de semana cargado de enfrentamientos mutuos y con el memorando de entendimiento en proceso de degradación severa, Washington y Teherán reclaman ahora para sí el dominio de Ormuz. Es un nuevo escenario. De confrontarse por la apertura del estrecho, ahora pelean por adjudicarse la autoridad de sus aguas. Trump lo admitió ayer de la manera citada, incluso estableciendo el precio a la seguridad en el pasaje con el argumento de que el resto de las naciones «están de nuestro lado y no se puede esperar que hagamos eso gratis».
Sin embargo, el Estado Mayor de Irán replicó que no permitirá a EE UU intervenir en la gestión del estrecho. Mientras el Comando Central americano afirmó que, tras los bombardeos recientes, «Irán no controla Ormuz», la Guardia Revolucionaria respondió que «es nuestro territorio» y responderá ante cualquier «interferencia ilegal» de Washington. El ejército persa afirmó en la misma línea que «actuará con severidad» si se produce alguna «perturbación» estadounidense o si los buques cruzan «fuera de la ruta designada por Irán y sin el permiso de las fuerzas armadas».
Cumplir las obligaciones
Teherán advirtió a los países vecinos de que cualquier apoyo logístico a EE UU «será considerado una guerra contra la soberanía y la seguridad nacional de Irán», un mensaje muy parecido al que los clérigos emitieron al inicio de la guerra respecto a la cooperación de los gobiernos del Pérsico con los norteamericanos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, añadió a estas advertencias la de que el régimen de los ayatolás no acatará el memorando de entendimiento firmado hace casi un mes si Trump lo infringe. «Cada vez que la otra parte no ha cumplido con sus obligaciones, nosotros no hemos cumplido con las nuestras. Y seguiremos actuando así», señaló, en alusión a los supuestos contactos que, según el presidente estadounidense, aún se mantienen.
El Pentágono ha atacado más de 300 objetivos de su adversario desde el miércoles pasado, con una suatancial escalada durante este fin de semana. La aviación destruyó numerosas lanzaderas de misiles y drones, así como estaciones de radar, bases y embarcaciones con las que la Guardia Revolucionaria Islámica controla el estrecho. La flota norteamericana utilizó por primera vez drones navales Corsair en su ofensiva. Tres aparatos kamikace no tripulados fueron dirigidos contra unas instalaciones de mantenimiento de barcos y submarinos persas en Bandar Abbas, con la misión de «degradar la capacidad de Irán para continuar atacando el transporte marítimo comercial».
Por su parte, Teherán anunció que había bombardeado en represalia cuarteles de EE UU en Bahréin, Jordania, Oman y Kuwait, aunque el primero de estos países acusó al régimen de haber atacado directamente a civiles.
Los barcos echan el ancla
Las tripulaciones han vuelto a echar el ancla. El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha caído de nuevo hasta niveles mínimos a raíz de que EE UU e Irán haya reanudado su enfrentamiento. El paso que antaño recibía más de 150 buques por jornada solo registró este domingo pasado el cruce de seis petroleros y ayer esa cifra se redujo todavía más, en consonancia con el recrudecimiento de los ataques. Ha sido la jornada de menor actividad de barcos con crudo y gaseros en los dos últimos meses.
No obstante, es casi seguro que algunos navíos más han conseguido atravesar el canal con los transpondedores y las luces apàgadas, aunque los controles iraníes son muy severos. La Guardia Revolucionaria, de hecho, interceptó ayer a dos buques que navegaban en total silencio.
El parón indica a las claras que las navieras y las aseguradoras no tienen confianza alguna en las declaraciones de Donald Trump respecto a que el canal está abierto y bajo protección estadounidense. La agencia marítima de Inteligencia Kpler señaló que cada vez más compañías optan por utilizan las llamadas «rutas oscuras», por las que transitan los buques sin emitir ninguna señal. «El tráfico ha vuelto a adoptar rutas más defensivas». «Las renovadas tensiones entre Estados Unidos e Irán y las advertencias de la Guardia Revolucionaria Islámica siguen generando una mayor cautela en el transporte marítimo comercial», advierte Kpler en sus últimos informes.
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