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Trump apuesta por una peligrosa droga africana para tratar la depresión

Trump apuesta por una peligrosa droga africana para tratar la depresión
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El presidente norteamericano abre la puerta a investigar el uso de la ibogaína tras recibir un SMS de Joe Rogan, el podcaster más influyente del mundo

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Donald Trump firmó el sábado el decreto que abre la puerta al uso de la ibogaína contra los problemas de salud mental. Justo detrás se situó Joe Rogan. Reuters Trump apuesta por una peligrosa droga africana para tratar la depresión

El presidente norteamericano abre la puerta a investigar el uso de la ibogaína tras recibir un SMS de Joe Rogan, el podcaster más influyente del mundo

Jon Garay

Martes, 21 de abril 2026, 00:30

... días a Donald Trump. «Suena genial. ¿Quieres la aprobación de la FDA –la institución encargada de aprobar los medicamentos en Estados Unidos–? Hagámoslo», le respondió el presidente de Estados Unidos. Apenas una semana después, este pasado sábado, Rogan acudió al Despacho Oval para asistir a la firma de un decreto presidencial para flexibilizar la investigación de tratamientos para la salud mental. «¿Puedo tomar un poco, por favor?», bromeó el magnate.

«La mayoría de los estudios que existen con la ibogaína están dirigidos a su posible uso sobre todo para la dependencia a los opiáceos, a su poder antiadictivo. Existen trabajos en animales en los que se ha visto que reduce la autoadministración. Los realizados con humanos apuntan también en el mismo sentido, pero son estudios limitados y muchos con diseños dudosos», apunta Aitziber Mendiguren, profesora e investigadora del departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU. De hecho, ya en 2011, las autoridades sanitarias catalanas publicaron una Guía de Práctica Clínica sobre el tratamiento de la dependencia de la cocaína en que advertía de que «la ibogaína tiene una toxicidad alta y, dada su limitada acción terapéutica, no se puede considerar para el tratamiento de la dependencia de la cocaína».

Un científico heroinómano

Sobre su uso contra la depresión se puede decir más o menos lo mismo. «Existe también algún estudio con la ibogaina en animales donde se ha visto que tiene algún efecto antidepresivo. Sin embargo, el volumen de trabajos con esta sustancia para este efecto es todavía menor que el anterior –el de las adicciones– y mucho menor aún en humanos», subraya la experta vasca.

El más ferviente defensor de este alucinógeno fue un farmacólogo norteamericano llamado Howard Lotsof. Adicto a la heroína, aseguró en los años sesenta que, tras tomarla, experimentó una intensa experiencia psicodélica y que, al despertar, no sintió síntomas de abstinencia. «La ibogaína y su metabolito –noribogaine– interaccionan con múltiples sistemas de neurotransmisión. Su mecanismo de acción a nivel del cerebro es complejo. Actúa activando un subtipo de receptores opioides que son los responsables de que tenga efecto alucinógeno. También afecta a otro subtipo de estos receptores, lo que podría explicar algunos de sus efectos antiadictivos. Interacciona igualmente con los transportadores de serotonina, de donde se derivaría su posible efecto antidepresivo. Aún queda para investigar en este campo», explica Mendiguren.

En lo que no ahondaron ni Rogan ni Trump es en sus efectos adversos. «El más estudiado es su efecto a nivel cardiaco, ya que da lugar a arritmias. También provoca náuseas y vómitos», detalla la doctora de la Universidad del País Vasco, que añade que otros estudios «describen debilidad muscular, ataxia –falta de coordinación en los movimientos voluntarios–, acatisia –trastorno del movimiento caracterizado por una necesidad incontrolable de moverse–, sudoración excesiva, insomnio, alteraciones del habla, agresividad, irritabilidad, disociación y alucinaciones». Su uso se ha vinculado incluso a algunas muertes. Según un estudio publicado en la 'Revista de Ciencias Forenses', 19 personas fallecieron entre 1990 y 2008 horas después de ingerirla, si bien presentaban otros factores de riesgo.

La ibogaína ha permanecido durante décadas en la lista 1 de la FDA, donde figuran sustancias de «alto riesgo de abuso y sin valor médico aceptado» como la heroína o el LSD. Ahora, un simple mensaje de texto de un influencer sin formación médica alguna ha servido para convencer a Trump de invertir «al menos 50 millones». «Todos respetamos a Joe. Es un gran tipo», justificó el mandatario, que según el portal de noticias Axios busca el respaldo de Rogan para atraer al electorado masculino más joven.

El alucinógeno al que recurren los Navy Seals

Un reportaje del 'The New York Times' contó en 2024 cómo veteranos de las fuerzas especiales acudían a una clínica en México en busca de la ibogaína para combatir el estrés postraumático. El reportaje detallaba que en estos centros –los hay también en el Caribe– suelen administrar la droga en una sola dosis, seguida al día siguiente del veneno del sapo del desierto de Sonora. Sus usuarios más habituales son los Navy Seals, que tienen una importante base no lejos de la frontera. Fue en 2016 cuando uno de estos soldados de elite retirados acudió en busca de remedio para su adicción a la heroína además de por sus problemas de ira, depresión e insomnio relacionados con el trastorno de estrés postraumático. También han ido miembros todavía en activo pese a que la Marina prohíbe expresamente el consumo de drogas y se enfrentarían a un consejo de guerra si fueran descubiertos. A la firma del decreto en la Casa Blanca acudió precisamente el exseal Marcus Luttrel, que inspiró la película 'Unico superviviente'.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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