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Trump asegura que EE UU está ya limpiando de minas Ormuz porque Irán no puede hacerlo

Trump asegura que EE UU está ya limpiando de minas Ormuz porque Irán no puede hacerlo
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La reapertura completa del corredor energético más sensible del mundo sigue pendiente de una operación lenta, compleja y cargada de riesgo

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Buques de carga en el Golfo, cerca del estrecho de Ormuz. Reuters Trump asegura que EE UU está ya limpiando de minas Ormuz porque Irán no puede hacerlo

La reapertura completa del corredor energético más sensible del mundo sigue pendiente de una operación lenta, compleja y cargada de riesgo

David Alandete

Washington

Sábado, 11 de abril 2026, 18:28

... se ha quedado solo ante la tarea de recomponer el orden marítimo en el Golfo Pérsico. «Hemos comenzado el proceso de limpiar el estrecho de Ormuz», escribió el presidente en su red, Truth Social, presentando esa operación como un servicio al resto del mundo, desde China hasta Japón, Corea del Sur, Francia o Alemania, y no como consecuencia del ataque iniciado por él mismo el 28 de febrero.

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La afirmación de Trump este sábado encaja con la línea que la Casa Blanca ha tratado de fijar desde que se anunció el martes la tregua de dos semanas entre EE UU e Irán. El magnate quiere presentar esta nueva fase no como una pausa incierta, sino como la consecuencia directa de una victoria militar que ha dejado a la República Islámica sin capacidad real para sostener el pulso o resolver los problemas que ha creado, sobre todo los de navegación en el Golfo Pérsico, por el que pasa un 20% del crudo mundial.

Trump insiste en que EE UU ya ha hecho lo esencial y que ahora se limita a rematar el trabajo: asegurar el paso por la principal arteria energética del planeta. Pero la situación en Ormuz sigue siendo mucho menos limpia de lo que sugiere ese parte de victoria presidencial.

Minas 'perdidas'

La versión de la Casa Blanca es que Irán no ha podido abrir de verdad el estrecho a un tráfico más amplio porque ni siquiera logra localizar todas las minas que colocó durante la guerra y carece además de medios suficientes para retirarlas con rapidez. Esa es una de las razones por las que Teherán no ha podido cumplir de forma inmediata la exigencia de Trump de reabrir el paso de forma completa, inmediata y segura, siempre según fuentes en Washington.

Esas minas fueron colocadas el mes pasado por pequeñas embarcaciones iraníes, en paralelo a la escalada de ataques de EE UU e Israel. Junto a la amenaza de drones y misiles, bastaron para reducir el tráfico marítimo a una mínima expresión, disparar la tensión en los mercados energéticos y dar a Irán una de sus pocas palancas de presión eficaces en toda la guerra. Aunque Teherán dejó un corredor limitado para algunos buques que aceptaran ciertas condiciones, el estrecho quedó de hecho bajo una inseguridad permanente.

El mensaje insistente de Trump no es que EE UU colabora en la reapertura del estrecho dentro de una salida negociada, sino que la está ejecutando porque ha reducido a Irán a una posición de impotencia

La paradoja de este momento es que Irán parece atrapado en la trampa que el mismo régimen creó. Según Washington, parte del minado se hizo de manera desordenada, sin registrar con precisión todas las posiciones, y algunas minas pudieron desplazarse. Eso convierte la reapertura del estrecho en una tarea mucho más delicada de lo que parecía al anunciarse el alto el fuego.

Cuando el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que el paso por Ormuz sería posible «teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas», en Washington se interpretó que esas restricciones no eran políticas, sino materiales, de minas. Irán no podía garantizar de golpe una navegación plenamente segura porque no controlaba del todo el campo minado que había dejado atrás.

20% del crudo

mundial pasaba por el estrecho de Ormuz antes de su bloqueo por parte de Irán en respuesta a los ataques de EE UU e Irán.

Mientras delegaciones de ambos países celebran conversaciones en Islamabad con mediación paquistaní, Trump trata de imponer la idea de que EE UU ya no está discutiendo desde una posición de equilibrio o diálogo, sino desde la autoridad del vencedor, encargándose del estrecho. El presidente, de hecho, acusó este sábado a los medios de exagerar los logros de Irán y cantó de nuevo victoria en otro mensaje en redes.

El mensaje insistente de Trump no es que Washington colabora en la reapertura del estrecho dentro de una salida negociada, sino que la está ejecutando porque ha reducido a Irán a una posición de impotencia. Además, lamenta que los socios europeos no se impliquen en esa apertura, de la que dependen. Paralelamente, dijo este sábado que EE UU suministrará crudo barato a sus aliados, ya que tiene excedente.

Sobre el papel, el alto el fuego logrado por Trump abre una ventana para las conversaciones. Pero, en la práctica, la ruta estratégica del Golfo está parcialmente bloqueada y la economía mundial queda pendiente de cada movimiento. Las dos partes aún están muy lejos de dar por cerrado el conflicto, y falta el crucial acuerdo de cómo desminar del todo esa ruta estratégica.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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