Donald Trump, en el Despacho Oval. Jonathan Ernst Reuters
EEUU Trump estalla contra los aliados y amenaza con una salida de la OTAN que le causaría aún más problemas internosEl presidente de EEUU amenazó con sacar a su país de la Alianza ante la falta de colaboración de sus socios, si bien para ello necesita de un apoyo del Congreso que ahora mismo no puede dar por sentado.
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Guillermo Ortiz Publicada 18 marzo 2026 02:45hLas claves nuevo Generado con IA
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este martes desde la Casa Blanca en que su país "aún no está en condiciones de irse de Irán", pero lo estará "en un futuro muy cercano".
En medio de la tercera semana de guerra, Trump quiso salir al paso de las críticas del exjefe de la lucha contraterrorista, Joe Kent, quien dimitió este martes por considerar que la intervención en Irán venía provocada por las presiones de Israel y no por las necesidades de Estados Unidos.
"Siempre me pareció un buen chico, pero me alegro de que ya no esté con nosotros porque Irán sí que es una gran amenaza", afirmó el presidente.
Trump también fue muy crítico con sus aliados de la OTAN y del Sudeste Asiático. "Podrían haber mandado un par de barcos para limpiar el estrecho de minas, pero ni siquiera eso", se lamentó el multimillonario neoyorquino, quien aseguró que ya se imaginaba una respuesta así.
Horas antes, en su red social Truth, había afirmado que Estados Unidos es el país más poderoso del mundo y que no necesita de ayuda de nadie… por mucho que no deje de pedirla.
Preguntado sobre una posible salida de la OTAN, Trump recalcó que se lo está pensando, si bien esa no es una atribución presidencial.
Necesitaría una mayoría de dos tercios del Senado o que ambas cámaras aprobaran una ley al respecto por mayoría simple.
Aunque ahora mismo el Partido Republicano tiene dicha mayoría, no está nada claro que todos sus senadores y congresistas vayan a votar a favor de una medida que va en contra de lo que su partido ha defendido en las últimas siete décadas.
El riesgo de abrir una fractura aún mayor en el GOP es inmenso y la posibilidad de que al final no consiga su objetivo le causaría un enorme perjuicio personal.
Aparte, todo tendría que hacerse con una cierta celeridad, pues en noviembre habrá elecciones para renovar toda la Cámara de Representantes y aproximadamente la mitad del Senado. El nuevo Congreso asumiría sus funciones a partir de enero de 2027.
OTAN y UE dan portazo a la propuesta de Trump de intervenir militarmente en el Estrecho de OrmuzDivergencia de objetivos
Trump insistió de nuevo en la supuesta asimetría con respecto a Ucrania, afirmando que Estados Unidos había ayudado al Gobierno de Volodímir Zelenski y ahora sus socios europeos se negaban a apoyarle a él en Irán.
Es cierto sólo en parte: Estados Unidos, como país, estuvo del lado de Kiev durante casi tres años.
Ahora bien, desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, casi todos sus esfuerzos han ido destinados a que Ucrania se rinda y que Rusia consiga buena parte de sus objetivos.
Lo que siguió sin aclarar fue exactamente qué objetivos quedan pendientes para poder retirar sus portaaviones del Golfo Pérsico y recuperar la normalidad.
Citó, como siempre, la destrucción de las defensas antiaéreas iraníes, el hundimiento de buena parte de su marina y la decapitación de su liderazgo, pero no fue preciso a la hora de concretar qué tiene que pasar más allá del ya famoso "que Irán no esté en condiciones de tener nunca un arma nuclear".
Trump es consciente de los riesgos de la guerra en política interior, no sólo por lo que implica la dimisión de Kent y las reservas de su propio vicepresidente J. D. Vance, sino por lo que puede suponer para el consumidor y votante estadounidense un alza en los precios de la energía.
Por ello, necesita acabar esta intervención cuanto antes y venderla como un éxito. No está nada claro que ambas cosas sean compatibles.
Por su parte, su gran socio en esta empresa, Israel, tiene otros objetivos en mente. Irán no es una amenaza lejana cuyo régimen puede o no fabricar un arma nuclear.
Irán, para el Estado hebreo, es un enemigo existencial que financia a los grupos terroristas que mandan después sus proyectiles contra su territorio.
Netanyahu tiene claro —como lo tienen, por otro lado, casi todos los "halcones" del GOP— que eso no va a cambiar si no hay un cambio de liderazgo en el país persa.
"Ahora o nunca" para Netanyahu
En ese contexto se enmarca la operación que lanzó en la madrugada del lunes al martes contra varios altos representantes de la administración iraní y que acabó con la vida de Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y considerado el verdadero cerebro detrás de todo el régimen de los ayatolás.
Larijani habría sido clave en la continuidad de las políticas coercitivas durante décadas y en el reciente asesinato de miles de manifestantes por parte de la Guardia Revolucionaria.
La muerte de Larijani es un golpe a la flotación del régimen, similar a los que Israel ya ha asestado con anterioridad a la cúpula de Hamás o a la de Hezbolá.
Probablemente, hablemos de un asesinato menos simbólico que el de Alí Jamenei, pero de mucha mayor importancia práctica.
Pese a que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, ha declarado que "no es momento de negociaciones de paz", es indudable que Irán está ahora mismo en una situación muy delicada.
Precisamente por eso, Netanyahu intuye que está ante un "ahora o nunca" respecto al régimen chií.
Lo que no sabe bien, como tampoco supo en la ofensiva contra Hamás en Gaza, es cómo dar el siguiente paso.
En otras palabras, cómo conseguir que Irán caiga en manos de moderados que den un giro a la política exterior de su país y lo acerquen más a las monarquías árabes, con las que Israel tiene en la actualidad una excelente relación.
Si Trump se niega a mandar tropas para derrocar a Jamenei y compañía, todo descansará en la posibilidad de una rebelión interna.
No ya por parte de la Guardia Revolucionaria, que siempre ha presumido de una fidelidad absoluta, sino tal vez por parte del ejército regular.
La posibilidad de una insurgencia popular, pese a que Israel la ha jalonado públicamente, en realidad no tiene demasiado recorrido.
Por debilitado que esté el régimen, siempre habrá balas para los indefensos.
Aparte, está por ver si determinados errores de gran calado como el bombardeo de una escuela no habrá activado el mecanismo nacionalista de adhesión incluso entre los opositores.
La negativa europea a colaborar en el control militar de Ormuz desata la ira de Trump y pone en riesgo el futuro de la OTAN¿Un conflicto prolongado?
Del mismo modo, mientras Trump tiene un ojo en los mercados para procurar que no se dispare el precio del petróleo, Israel ha bombardeado refinerías y no tiene los mismos miramientos.
Todo lo que sirva para estrangular política y económicamente a Teherán se considera un bien mayor.
Estados Unidos, en cambio, está a demasiadas cosas ahora mismo: las peleas con los aliados occidentales, las negociaciones con el Gobierno de Miguel Díaz-Canel en Cuba, la cercanía de las elecciones legislativas…
No sería disparatado pensar que, por mucho que se insista en una supuesta sumisión de Trump a los intereses de Israel, al final dejara aquello empantanado y tuviera que ser Netanyahu quien, de una manera o de otra, terminara la operación.
Ahora bien, pese a la mencionada buena relación, Israel no se va a preocupar de las represalias iraníes sobre los países árabes ni va a tener los mercados mundiales como referencia.
Si a eso le sumamos la incapacidad de mandar tropas, estamos ante la posibilidad de que el conflicto se enquiste durante un largo tiempo.