EEUU guiará buques atrapados en el estrecho en una misión presentada como humanitaria, pero Teherán amenaza con atacar a cualquiera que entre en la zona
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Buques en el estrecho de Ormuz frente a la costa de Omán. (Reuters)Corresponsal. Washington
04/05/2026 Actualizado a las 17:25h.Donald Trump ha decidido mover ficha en Ormuz después de semanas de parálisis, dudas, vaivenes y negociaciones sin resultado con Irán. Lo ha llamado 'Project ... Freedom' (Operación Libertad) y lo ha presentado como una misión humanitaria para ayudar a barcos comerciales atrapados en una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Pero detrás del nombre hay algo más que una expedición de rescate. Es el primer intento directo de Washington de romper el bloqueo impuesto por Teherán en el estrecho desde el inicio de la guerra, y puede devolver el conflicto a una fase de enfrentamiento abierto.
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problema político para Trump a seis meses de las elecciones legislativas de noviembre. La Casa Blanca llega a esta decisión después de un bloqueo diplomático y militar. El presidente no quiere una contienda interminable, pero tampoco acepta que Irán mantenga cerrado Ormuz mientras las conversaciones se estancan. Él dijo a su inicio que el conflicto no duraría más de seis semanas y ya se cumplen diez.
Countries from all over the World, almost all of which are not involved in the Middle Eastern dispute going on so visibly, and violently, for all to see, have asked the United States if we could help free up their Ships, which are locked up in the Strait of Hormuz, on something… pic.twitter.com/VJ6cgPMcBW
— Commentary: Donald J Trump Truth Social Posts On X (@TrumpTruthOnX) May 3, 2026El jueves por la noche se presentó al presidente un plan más agresivo: enviar buques de guerra a través del estrecho para abrirlo por la fuerza. A última hora, Trump eligió una opción más cautelosa, al menos en la primera fase. En vez de anunciar una operación militar ofensiva, optó por una misión de guía y apoyo a barcos atrapados. Es una diferencia importante, pero no elimina el riesgo. En Ormuz, acompañar navíos, escoltarlos o simplemente indicarles una ruta segura puede convertirse en un choque directo si Irán decide impedirlo, con posibilidad de más bajas, también para Estados Unidos.
La respuesta de Teherán fue inmediata. El jefe del mando central persa, el general Ali Abdollahi, advirtió de que el régimen atacará a «cualquier fuerza armada extranjera» que intente acercarse o entrar en el estrecho, «especialmente el agresivo ejército estadounidense», informa la agencia AP. Según Irán, Ormuz está bajo control de sus fuerzas armadas y cualquier paso debe coordinarse con ellas «en todas las circunstancias». En otras palabras: Trump presenta la operación como humanitaria pero a República Islámica la considera una violación de su control militar sobre el estrecho.
La misión contará con destructores lanzamisiles, más de cien aeronaves terrestres y navales, plataformas no tripuladas y 15.000 militares
Ese choque de interpretaciones es el punto más peligroso. Si la ayuda estadounidense se limita a información, coordinación o asistencia a las tripulaciones, la operación puede tener cierto margen de contención. Pero si implica escoltas militares, destructores, aviones y drones acompañando a buques comerciales, el margen se reduce mucho, desde el punto de vista de Irán. Horas después del anuncio de Trump, el Mando Central de Estados Unidos dijo que la misión contará con destructores lanzamisiles, más de cien aeronaves terrestres y navales, plataformas no tripuladas y 15.000 militares. No explicó con detalle cómo se empleará ese despliegue pero la sola enumeración deja claro que no se trata de una operación ni mucho menos menor.
Según la Organización Marítima Internacional, unos 20.000 marineros y 2.000 barcos han quedado atrapados en el Golfo desde el inicio de la guerra con Irán. Hay preocupación por el agotamiento de suministros, la salud física y mental de las tripulaciones y el deterioro de las condiciones a bordo. Un capitán de petrolero citado por la BBC describió días de «ataques, misiles y explosiones» y una situación «bastante tensa». El centro británico de operaciones marítimas ha advertido a los barcos que intenten cruzar Ormuz de amenazas «críticas» por acciones militares en curso y posibles minas o peligros en las rutas previstas.
La prueba del estrecho
Trump está bajo presión para romper el control iraní del estrecho porque el bloqueo ha afectado a cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas y ha empujado al alza los precios de la energía en Estados Unidos. La guerra de Irán ya le está dañando al presidente y los suyos en los sondeos. La gasolina, el coste de la vida y la inflación vuelven a entrar en la conversación nacional. Para un presidente que recuperó la Casa Blanca prometiendo fortaleza, orden y prosperidad, ese pequeño paso de Ormuz se ha convertido en una prueba interna tanto como internacional.
El otro frente hoy por hoy es la negociación. Irán ha enviado una propuesta de paz de 14 puntos, transmitida por Pakistán, y dice que está revisando la respuesta de Washington. Teherán quiere separar el fin de la guerra y el desbloqueo marítimo de la cuestión nuclear, y dejar las conversaciones sobre su programa atómico para una fase posterior. Esa fórmula choca con la exigencia central de EE UU, que es que la República Islámica acepte restricciones severas, totales, sobre su programa atómico antes de cerrar la ofensiva. Trump ya ha dicho que probablemente rechazará el documento porque el régimen, según él, «no ha pagado un precio suficientemente alto» por lo que ha hecho «a la humanidad y al mundo» durante 47 años.
La 'Operación Libertad' nace, por tanto, en una zona gris. No es una ofensiva declarada, pero tampoco una simple misión de asistencia. Su éxito no se medirá solo por cuántos barcos logren salir del Golfo sino por algo más difícil, por si el presidente Trump consigue romper el bloqueo sin romper también el alto el fuego.
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