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La policía contiene una protesta frente a un edificio oficial en Mineápolis. Reuters Trump llama «inútiles» a las autoridades de Mineápolis y no descarta enviar al ejército«Cuando me vea obligado a actuar, todo se resolverá rápido», advierte en referencia a las protestas por la violencia de los agentes de Inmigración
Nueva York
Viernes, 16 de enero 2026, 21:45
... alborotadores, agitadores e insurrectos» de Minnesota que protestan por la muerte de Renee Good a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) la semana pasada. El presidente acusó a las autoridades locales y estatales de ser unos «inútiles» que «han perdido totalmente el control», con una advertencia: «Cuando me vea obligado a actuar, se resolverá ¡RÁPIDA y EFICAZMENTE!», prometió.Trump amenaza con invocar la ley de Insurrección para reprimir las protestas migratorias de Mineápolis
Ola de protestas contra los agentes Antiinmigración en EE UU
Horas después, descartó por ahora el uso de la Ley de Insurrección con la que había amenazado la víspera. «No creo que haya ninguna razón para usarla ahora, pero si hace falta, lo haré», resolvió. Con estas maniobras ponía en tensión a las autoridades locales, cuya fuerza policial es cinco veces menor que el número de agentes del ICE desplegados en Mineápolis, y al gobernador del estado, el excandidato a vicepresidente de Kamala Harris, Tim Walz, al que acusa de corrupción.
«Lo que Donald Trump quiere es violencia en las calles», dijo el gobernador al pedir contención a los manifestantes. A temperaturas bajo cero, cientos de personas se enfrentan con sus teléfonos y silbatos a los agentes de ICE, que están respondiendo con violencia inusitada. Disparos de cartuchos lacrimógenos y pelotas de goma en plena cara, que en California han dejado ya ciegas a dos personas. Armas de fuego con las que atacan a los inmigrantes perseguidos -uno de ellos recibió el miércoles un tiro en la pierna-. Asaltos policiales en viviendas privadas sin orden de registro, controles arbitrarios a los peatones sin causa, ventanillas rotas para extraer a los conductores de sus vehículos por la fuerza …
La sarta de agresiones e intimidaciones que sufren los habitantes de Mineápolis desde que el ICE se desplegó en la ciudad a principios de diciembre subió de nivel el miércoles de la semana pasada, tras la muerte de Good y las protestas, que el presidente decidió confrontar a su estilo habitual: enviando más efectivos de lo que empieza a parecer una fuerza paramilitar a su servicio, a la que ha dado «inmunidad absoluta», dijo el vicepresidente J. D. Vance tras la muerte de Good.
La muerte en directo de Renee Good
A los vídeos de manifestantes reducidos violentamente, con la cara ensangrentada y bañados en lágrimas se ha sumado la indignación por los detalles que han salido a la luz del tiroteo de Good a través de la transcripción de llamadas a los servicios de emergencia.
El primer aviso al 911 se recibió a las 9.38 de la mañana del 7 de enero, apenas instantes después de los disparos. En una escena caótica y confusa, un testigo alertó con urgencia: «Acaban de disparar a una mujer. A quemarropa, dentro de su coche. ¡Envíen una ambulancia por favor!», suplicó. Dos agentes del ICE que habían intentado forzar la puerta del coche de Good tomaron el control de la escena e impidieron que fuera atendida por un médico que se encontraba allí. Cuando los paramédicos llegaron, la encontraron inconsciente con la cara ensangrentada sobre el asiento del conductor. Tenía tres heridas de bala, dos en el rostro y una en el pecho. La declararon muerta 40 minutos después en un hospital cercano al que fue traslada. Su cuerpo se encuentra aún en la morgue, mientras la familia aguarda los resultados de la autopsia y hace arreglos para su funeral.
Su pareja, que aparece en el vídeo confrontando al agente de ICE que le disparó y conminándola a abandonar la escena, ha sido amenazada con una investigación judicial, de la que según su abogado todavía no ha sido notificada.
El autor de los disparos no está imputado
El relato del ICE también se manifestó en una llamada al 911 con un mensaje muy distinto: «Tenemos agentes atrapados en un vehículo y agitadores en la zona. Se han producido disparos», dijo un agente, sin especificar en ese momento que el arma había sido accionada por uno de sus sus compañeros. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, no esperó a ninguna investigación y afirmó a las pocas horas que se había tratado de un caso de «terrorismo doméstico», en el que la víctima quiso atropellar a los agentes con su vehículo a modo de arma y uno de ellos, Jonathan Ross, disparó en defensa propia.
El veterano de Irak probablemente no tenga que responder por ello. El FBI no le ha imputado ni comparte evidencias del caso con la fiscalía estatal, que sin ella no puede acusarlo. Hay, también, leyes que protegen a los cuerpos federales de investigaciones estatales para garantizar su libre actuación. Si Trump activase la Ley de Insurrección del siglo XIX que permite desplegar al Ejército y tomar el control de la Guardia Nacional del estado, las manifestaciones de protesta se convertirían en «circunstancias extraordinarias» de disturbios y rebelión que justificarían esa acción. La última vez que se invocó esa ley fue en 1992, cuando la paliza al motorista afroamericano Rodney King se saldó con 60 muertos y más de 2000 heridos en una ciudad en llamas. Mineápolis se ha propuesto no facilitarles esa excusa.
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