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Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Ep Trump mantiene la vía diplomática con Irán pese a la presión de NetanyahuEl líder republicano trata de llegar a un pacto nuclear con Teherán pero prepara un plan de ataque si no hay acuerdo
Estambul
Miércoles, 11 de febrero 2026, 21:05
... duró tres horas. El primer ministro de Israel entró en la Casa Blanca por una puerta trasera mientras un grupo de manifestantes gritaba contra su ofensiva militar sobre Gaza. Al final no hubo rueda de prensa, el político hebreo abandonó la Casa Blanca y su anfitrión acudió a la red social Truth para hacer balance de «un encuentro muy positivo». Trump escribió que no se alcanzó «nada definitivo, salvo que insistí en que las negociaciones con Irán deben continuar para ver si se puede cerrar un acuerdo. Si es posible, le dejé claro al primer ministro que esa sería mi preferencia. Si no lo es, habrá que ver cuál será el resultado».El régimen de Irán detiene a la cúpula reformista tras las protestas de enero
Trump ve a Irán con «ganas» de sellar un acuerdo nuclear pero no se fía y amenaza con aranceles
Trump añadió que sobre la mesa también estuvo Gaza, que vive la segunda fase del acuerdo de paz de 20 puntos aprobado en octubre y que se traduce en un frágil alto el fuego en el que Israel ha matado a más de 500 palestinos.
El tema principal era Irán. Netanyahu viajó a Washington para poner sobre la mesa sus condiciones en la negociación entre Estados Unidos y la república islámica. Además de la suspensión del programa nuclear, los israelíes exigen la limitación del programa balístico, etiquetado de «amenaza existencial» para el Estado judío, y el final a las ayudas a los grupos armados afines en la región. Los israelíes esperan que Estados Unidos aproveche el momento de debilidad de su enemigo para lanzar un ataque que acabe con el régimen. No hubo declaraciones de un Netanyahu que sabe que en caso de acuerdo se acaba su capacidad de tener libertad de acción para golpear al régimen de los ayatolás, como lo hizo en verano.
Fuentes cercanas al encuentro citadas por el portal Axios, indicaron que el gran tema de discusión fue la estrategia a seguir en caso de que no se llegue al pacto con Teherán. La única opción sería una operación militar, aunque esta podría ser en solitario de Estados Unidos o Israel, o conjunta, como sucedió en junio.
En el encuentro entre los dos líderes también estuvieron presentes el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el asesor principal del presidente, Jared Kushner, y el enviado especial de Trump para Oriente Medio, Steve Witkoff, figura central en todas las negociaciones de la era Trump.
Antes de la reunión en la Casa Blanca, Netanyahu se entrevistó con Rubio y se sumó de manera oficial a la Junta de Paz. Este órgano creado y presidido por Trump tiene previsto reunirse la próxima semana en Washington para analizar la marcha de la segunda fase del acuerdo en Gaza. Los medios israelíes indicaron que Netanyahu trata de lograr la luz verde para una nueva operación a gran escala en la Franja con el pretexto de acelerar el desarme de Hamás. No está claro si Netanyahu regresará a Estados Unidos para esta reunión porque la presencia de los dirigentes de Turquía y Catar, mediadores clave en la Franja, incomoda al primer ministro israelí.
Con la llegada de Netanyahu, la Junta de Paz suma a un líder sobre quien pesa una orden de arresto de la justicia internacional desde noviembre de 2024 por la acusación de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad relacionados con la guerra en Gaza, entre ellos el uso del hambre como arma de guerra.
Aniversario de la república islámica
Mientras en Washington Benjamín Netanyahu trataba de imponer sus reglas en la negociación entre Estados Unidos e Irán, las calles de las principales ciudades del país asiático vivieron marchas multitudinarias para conmemorar el 47 aniversario de la república islámica. Teherán fue el epicentro de unas movilizaciones que el régimen mostró como una exhibición de fuerza y respaldo tras las graves protestas de comienzos de año, que acabaron con más de 3.000 muertos. La multitud portaba imágenes del Líder Supremo, Alí Jamenei, y fotos de los mártires de la guerra de ocho años entre Irak e Irán y del conflicto de doce días lanzado por Israel y Estados Unidos en junio.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, fue el encargado de pronunciar el discurso central de la jornada. Agradeció a los responsables de Turquía, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Arabia Saudí y Egipto, su «preocupación por Irán». El líder reformista indicó que estos países «buscan soluciones pacíficas y diplomáticas a los problemas regionales para que Israel y Estados Unidos no puedan llevar a cabo sus planes maliciosos».
El jefe de seguridad de Irán, Ali Larijani, viajó a Doha para reunirse con el emir, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani. La agencia oficial IRNA informó de que el encuentro duró dos horas en las que «intercambiaron puntos de vista sobre los últimos avances en las conversaciones nucleares y la cuestión del levantamiento de sanciones», algo que Irán busca como parte de un posible acuerdo con Estados Unidos.
Pronto se conocerá si la presión de países como Catar y Omán, que apuestan por la diplomacia, pesa tanto como la de Israel en la decisión que adopte Trump respecto a los iraníes. La negociación sigue, pero lo hace bajo la amenaza permanente de un ataque y, según informó el periódico 'The Washington Post', el Pentágono ha ordenado a un segundo portaaviones que se prepare para desplegarse en Oriente Medio.
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