La paralización de la tramitación no incluye los visados de no inmigración, que son aquellos a los que acceden los turistas, los estudiantes, los investigadores y la mayoría de trabajadores temporales (aunque estos, más adelante, sí pueden acceder a residencia permanente).
«Desde el comienzo de este año, el Departamento de Estado ha trabajado en actualizar las directivas y la formación sobre el coste para las arcas públicas para asegurar que las autoridades consulares están preparadas para evaluar a cada solicitante de visado de forma comprensiva y consistente», aseguró el Departamento de Estado para justificar la medida.
Esta entidad ya avanzó algo similar cuando suspendió la tramitación de esos visados para 75 países, una medida que la semana pasada fue bloqueada por un juez. Ahora, el Departamento de Estado redobla la apuesta con una paralización general.
La medida se enmarca dentro de la política de mano dura migratoria de Trump, que ha abierto multitud de frentes para cerrar la entrada masiva de inmigrantes indocumentados en la frontera sur, acelerar los procesos de deportación y limitar la inmigración legal.
Tasas abusivas
En este sentido, entre otras decisiones, Trump ha impuesto tasas abusivas, de cien mil dólares, para quienes solicitan visados de trabajo H1B, la forma más habitual por la que los estudiantes extranjeros entran en el mercado laboral de EE UU y avanzan hacia la residencia permanente.
En un programa piloto, el Departamento de Estado ha empezado a pedir depósitos de 250.000 dólares a los ciudadanos de República Dominicana (muchos tienen familiares en EE UU) que buscan inmigrar, para asegurar que no acabarán dependiendo de los servicios públicos del país. Ese dinero solo se devuelve cuando esos solicitantes se convierten en ciudadanos estadounidenses y es un programa que se busca ampliar a otros países.
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