Merz, Starmer, Macron y Meloni asistieron el lunes a la reunión con Trump en la Casa Blanca sobre el futuro de Ucrania
Oriente Próximo Trump sí, Trump no: Macron y Starmer chocan por incluir a EEUU en la misión para limpiar Ormuz en la que no está EspañaEl plan, en cuyo diseño participarán más de 40 países, contempla la liberación de los buques atrapados en el golfo, el desminado del estrecho y operaciones de escolta, según varios informes.
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Jara Atienza Publicada 16 abril 2026 02:45h Las clavesLas claves Generado con IA
Incluir o no incluir a Donald Trump. Ese es el dilema al que se enfrentan actualmente los líderes europeos, inmersos en el diseño de un plan para facilitar y asegurar el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz una vez finalice la guerra. Es decir, cuando —y si— Estados Unidos e Irán logran finalmente alcanzar un acuerdo de paz en una nueva ronda de negociaciones que, con suerte, acabe mejor que la primera.
El presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, son los impulsores de esta gran coalición, que comenzará a moldearse el viernes, cuando líderes de 40 países dispuestos a contribuir se sumen a una videoconferencia multilateral. Sin embargo, para que la iniciativa salga adelante, los europeos deberán resolver primero algunas diferencias.
Este martes, Macron explicó en un comunicado que la misión internacional es de carácter defensivo y que no incluye "a las partes beligerantes". Es decir, ni a Estados Unidos, ni a Irán ni a Israel. Y es ahí donde está el punto de fricción.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asiste al UFC 327 en el Kaseya Center de Miami, Florida, EE. UU., el 11 de abril de 2026. Reuters
Según han explicado al Wall Street Journal (WSJ) diplomáticos europeos cercanos a las conversaciones, los franceses, que parecen estar liderando la planificación militar, no quieren ningún tipo de participación estadounidense porque consideran que haría la operación menos aceptable para Teherán.
Los británicos, en cambio, al frente de la vía diplomática, están preocupados por si el presidente Trump se enfada por haber sido excluido y termina limitando el alcance de la operación. Los temores no son infundados. Al poco de iniciarse la guerra, el mandatario pidió a sus aliados de la OTAN que se unieran a una operación militar para reabrir el estrecho, por donde normalmente pasa una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Los aliados lo rechazaron entonces por primera vez para no verse arrastrados al conflicto. Algunos, como España, incluso le negaron el uso de sus bases militares.
Trump cargó luego contra sus socios, a los que calificó de cobardes, e instó a que fueran ellos mismos a buscar su petróleo. Más tarde, discutió con el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, la posibilidad de sacar a Estados Unidos de la organización. Una idea a la que, por otro lado, lleva ya tiempo dando vueltas.
Luego vino una segunda negativa hace apenas unos días. Tras el fracaso de las negociaciones con el régimen iraní en Islamabad, en medio de un alto el fuego temporal de dos semanas, el republicano anunció por su plataforma favorita, Truth Social, que su Ejército iba a bloquear el estrecho y los puertos iraníes para, en teoría, asfixiar su economía. Y dijo, además, "que otros países iban a participar", aunque ni aclaró qué potencias eran ni ninguna se ha manifestado al respecto. Al menos hasta la fecha.
Los líderes europeos, con más o menos matices, siguen enrocados en que su prioridad es descongestionar y asegurar el tráfico, y no restringirlo aún más. La clave está en el cómo. Serán precisamente las medidas a adoptar las que se abordarán el viernes en la cumbre virtual. Se desconoce el contenido exacto del plan, pero diversas fuentes, como las recogidas por Reuters o el WSJ, la hoja de ruta se estructura en tres fases críticas.
Liberar, desminar y asegurar
En primer lugar, los esfuerzos se centrarán en establecer la logística necesaria para liberar a los centenares de cargueros que actualmente se encuentran atrapados en el Golfo Pérsico. Luego, la prioridad será iniciar una compleja operación de desminado para limpiar las cargas explosivas colocadas por Irán al inicio de las hostilidades y garantizar así que la vía marítima vuelva a ser transitable.
Por último, el objetivo fundamental de esta misión internacional será devolver la certidumbre al comercio global. Para ello, se tantea la posibilidad de desplegar un sistema de vigilancia y escoltas militares regulares —compuesto por fragatas y destructores— para que las compañías navieras recuperen la confianza necesaria para operar en la zona. En este contexto, algunas informaciones sostienen que el plan contempla la imposición de sanciones económicas contra Irán si persiste en el bloqueo de esta arteria energética vital.
Buques de carga en el Golfo, cerca del Estrecho de Ormuz. Reuters
Salvando las distancias, esta misión se vertebra alrededor de dos precedentes clave. El primero es la "coalición de los dispuestos", lanzada también por Londres y París para enviar tropas y garantizar la seguridad de Ucrania tras la guerra. Pero el referente más claro es la Operación Aspides, la fuerza naval europea que desde 2024 protege a los buques en el mar Rojo frente a los ataques hutíes con la participación de países como Italia o Grecia.
Esa iniciativa opera de forma independiente de la de Estados Unidos, la Operación Guardián de la Prosperidad. Y, de hecho, algunos países la han planteado como un posible “Plan B” en caso de que el nuevo esquema no dé resultados. Y es que la misión EUNavfor Áspides, ya abarca desde el mar Rojo hasta el golfo Pérsico y el océano Índico, por lo que simplemente extender su radio operativo permitiría reforzar la protección del tránsito comercial en el estrecho.
Alemania, socio clave
A pesar de que aún no se ha hecho pública la lista definitiva de asistentes para la cumbre de este viernes, se anticipa la participación de, al menos, las 39 naciones que el pasado 19 de marzo firmaron una declaración conjunta de condena al bloqueo iraní.
En aquel documento, los países firmantes ya manifestaron su "plena disposición" a colaborar en los esfuerzos internacionales para restablecer el paso seguro por el estrecho de Ormuz.
Entre los integrantes de este bloque, que ya mantuvo una primera reunión telemática, figuran potencias y socios estratégicos como Alemania, Italia, Japón, Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur y Chile.
España no figura por el momento en el listado de participantes ni ha dado muestras de querer sumarse a la iniciativa. Según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores consultadas por la agencia Efe a finales del mes pasado, la postura de Madrid se mantiene firme en la premisa de "no hacer nada que contribuya a la guerra actual". Con esta decisión, el Ejecutivo de Pedro Sánchez parece seguir priorizando una estrategia basada exclusivamente en la "desescalada, el diálogo y el respeto estricto al derecho internacional".
Países que se encuentran dentro de la declaración conjunta
Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Japón, Canadá, la República de Corea, Nueva Zelanda, Dinamarca, Letonia, Eslovenia, Estonia, Noruega, Suecia, Finlandia, República Checa, Rumania, Baréin, Lituania, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Portugal, Trinidad y Tobago, Croacia, Bulgaria, Kosovo, Panamá, Macedonia del Norte, Nigeria, Montenegro, Albania, Islas Marshall, Chile, Moldavia, Grecia, Somalia y Eslovaquia.
Se trata de una postura puramente diplomática que se desmarca de la vertiente militar de la misión encabezada por Francia y Reino Unido.
Según ha informado un funcionario francés al WSJ, India y China también han sido invitadas a la cumbre, aunque su asistencia sigue siendo incierta. En cualquier caso, más allá de la posible incorporación de estas dos potencias asiáticas —principales consumidoras del crudo que transita por Ormuz—, destaca igualmente la eventual participación de Alemania.
Por un lado, porque dispone de recursos clave para la operación, como capacidades de vigilancia y buques especializados en desminado. Por otro, porque afronta estrictas limitaciones constitucionales para este tipo de despliegues, de modo que cualquier participación en una misión en Ormuz exigiría la autorización del Parlamento, respaldada además por un sólido mandato internacional, lo que contribuiría a reforzar y legitimar la relevancia de la operación.
Una "OTAN europea"
En realidad, la coalición para garantizar el tráfico en Oriente Próximo constituye un nuevo intento de Europa por demostrar a la Administración de Donald Trump que está dispuesta a asumir un mayor papel en su propia seguridad, más allá del paraguas estadounidense, especialmente tras las reiteradas amenazas de la Casa Blanca de abandonar la OTAN.
Europa presiona para extender el alto el fuego a Líbano: Meloni cancela el acuerdo militar con Israel y Macron llama a TrumpEn paralelo, ha empezado a cobrar fuerza un plan alternativo concebido para que Europa pueda defenderse empleando las estructuras militares de la Alianza ante una eventual retirada de Estados Unidos. Este enfoque de "autonomía estratégica" ha recibido un impulso decisivo tras lograr el respaldo de Alemania, que históricamente se había mostrado reticente a impulsar iniciativas al margen de Washington, según recoge en exclusiva el rotativo británico.
Los funcionarios encargados de coordinar este proyecto —al que algunos ya se refieren como la "OTAN europea"— trabajan con un doble objetivo: reforzar la presencia de mandos europeos en los puestos clave de la Alianza y complementar los recursos militares estadounidenses con capacidades propias.