El presidente estadounidense Donald Trump tras desembarcar del Air Force One en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, el 13 de marzo de 2026. Reuters
Oriente Próximo Trump se queda solo en su plan para Ormuz: únicamente Japón, país sin Armada, contempla el envío de buques de guerraEl presidente advierte que la OTAN se enfrenta a un "futuro muy malo" si los aliados no ayudan a Estados Unidos en Irán.
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Valentina Yusty Publicada 16 marzo 2026 02:13hLas claves nuevo Generado con IA
Malas noticias para Trump. Francia, Alemania y Reino Unido rechazan su petición a la creación de una coalición internacional para desplegar fuerzas navales en el Estrecho de Ormuz.
Europa ha dicho "no", y el único apoyo sobre la mesa viene de Japón, una potencia económica con una limitación fundamental: no posee una Armada convencional.
"Legalmente, no descartamos la posibilidad de emitir una orden de seguridad marítima, pero debemos tomar una decisión con cautela", advirtió el jefe del consejo de políticas,Takayuki Kobayashi.
Trump pide ayuda a las otras democracias y a China para que su guerra en Irán no colapse el comercio en OrmuzEl presidente estadounidense advirtió este domingo, en una entrevista con el Financial Times, que la OTAN se enfrenta a un futuro "muy malo" si los aliados de EEUU no ayudan a abrir el estrecho de Ormuz.
Trump declaró que podría posponer su cumbre con el presidente chino Xi Jinping, prevista para finales de este mes, mientras presiona a Pekín para que ayude a desbloquear la crucial vía fluvial.
“Es lógico que quienes se benefician del estrechoyuden a garantizar que allí no ocurra nada malo”, declaró Trump al periódico.
La respuesta de Tokio responde a la petición que planteó este sábado el presidente a través de su red social Truth Social en la que dictaba que quienes reciben la mayor parte de este crudo y no pagan nada por su protección, deben estar allí, en Ormuz, ahora mismo.
La estrategia del presidente estadounidense de imponer sanciones económicas a Irán ha provocado una escalada de incidentes militares y ataques a buques en el Golfo Pérsico.
Imagen de uno de los buques petroleros atacados por Irán esta semana en el estrecho de Ormuz. Reuters
Estas acciones han empujado a que las compañías navieras dejen de transitar la zona, multiplicando por seis las primas de los seguros marítimos, llegando a situar el precio del barril de Brent por encima de los 100 dólares.
Un apoyo sin Armada
La decisión de Tokio de contemplar el envío de buques representa una excepción en su trayectoria diplomática reciente.
Oficialmente, Japón no tiene una Armada, sino la Fuerza Marítima de Autodefensa (JMSDF). Sus barcos no son buques de guerra en el sentido jurídico estricto, sino herramientas de protección del territorio nacional.
Tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, Japón redactó una Constitución bajo supervisión estadounidense que incluía el famoso Artículo 9.
En él, Japón renuncia para siempre al derecho soberano de la guerra y a mantener fuerzas de tierra, mar o aire con potencial bélico.
La normativa vigente permite que los buques japoneses ejerzan el derecho a la legítima defensa en caso de ser atacados directamente.
Carteles con los precios del combustible en las afueras de las gasolineras, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en Tokio. Reuters
Sin embargo, el marco legal actual genera una parálisis operativa ante agresiones a buques de terceras naciones, incluso si navegan en las inmediaciones.
Esta restricción jurídica obliga al Gobierno de Tokio a diseñar un despliegue estrictamente preventivo, centrado en misiones de vigilancia y recopilación de información.
El operativo se limitará a zonas de baja intensidad para evitar el núcleo de mayor fricción en el estrecho y prevenir que su presencia sea interpretada por Irán como una fuerza de intervención hostil.
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El primer ministro británico, Keir Starmer, habló con el presidente estadounidense Donald Trump sobre la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz para acabar con las interrupciones en el transporte marítimo mundial, según informó el domingo una portavoz de Downing Street.
Starmer también habló con el primer ministro canadiense, Mark Carney, y ambos líderes analizaron el impacto del cierre continuo del estrecho en el transporte marítimo internacional, según informó la portavoz.
Starmer y Carney acordaron continuar las conversaciones sobre el conflicto de Oriente Medio en una reunión que se celebrará este lunes.
Por su parte, Alemania manifestó formalmente su escepticismo ante la posibilidad de ampliar la misión naval de la Unión Europea, la Operación Aspides, hacia el Estrecho de Ormuz.
El ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, señaló este domingo en una entrevista con la cadena ARD que la actual labor de protección de buques comerciales en el Mar Rojo no está resultando eficaz.
Según Wadephul, estas dudas sobre la operatividad actual de la misión fundamentan su rechazo a extender el radio de acción de las naves europeas hacia la nueva zona de conflicto.
El desenlace de esta crisis comercial y energética recae ahora sobre la determinación unilateral de la Casa Blanca.
Trump ha declarado que, "si es necesario", la Marina de Estados Unidos comenzará a escoltar petroleros por el estrecho de Ormuz de manera inminente.
Esta postura busca restaurar el flujo marítimo mediante la fuerza, independientemente del nivel de apoyo externo obtenido hasta la fecha.
En paralelo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha insistido en la posibilidad de crear una "coalición internacional" para repartir la carga operativa y política de asegurar el paso.
Sin embargo, ante el escepticismo de Alemania, la fragmentación europea y las limitaciones legales del pacifismo japonés, la propuesta de Bessent evidencia una falta de socios estratégicos.