La manera de celebrar unidas el título olímpico cantando el himno es la antítesis de lo que representa la selección femenina de fútbol, Lebron James, Colin Kaepernick...
Estados Unidos se abraza en el podio- GERARDO RIQUELME Bormio
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No hay que mezclar política y deporte claman en el Comité Olímpico Internacional. Y la regla 50 impide la participación de un piloto ucraniano que quería honrar víctimas con sus cascos e impide cualquier tipo de símbolo que genere conflicto en las gradas. Pero el deporte, se quiera o no, es supremacía, símbolo de poder y cualquier gesto que ocurra se usa para todo tipo de intereses. Incluidos los políticos.
En la noche del jueves, con más aprietos de los imaginados, Estados Unidos ganó a Canadá la final femenina de hockey hielo. Esa competición, casi en exclusiva, se resume en esos dos países por lo que no fue sólo una victoria, se produjo ante el archirrival. Pero más allá de eso, lo que más se subrayó, fue cómo las jugadoras abrazadas cantaban la letra del 'Bandera de estrellas'.
Algo que estaba muy interiorizado durante décadas en el pueblo estadounidense es ahora entendido por algunos como un respaldo a los conservadores, que, al igual que en España ocurre con los artistas, se han visto criticados por una cohorte de deportistas. El primero fue Colin Kaepernick, el quarterback que se arrodillaba ante el himno y que nadie quiso contratarlo en 2016, en la primera era Trump. Luego se sumaron el resto. Gente con la visibilidad de Lebron James, Stephen Curry y, especialmente, el equipo estadounidense de fútbol, liderado por Megan Rapinoe.
Las estadounidenses celebran un golEllas inauguraron el desaire como equipo nacional de no acudir a la Casa Blanca para celebrar el título de 2019. Antes lo habían hecho Golden State y Warriors, en la NBA, y los Philadelphia Eagles, en la NFL. Recientemente, los Seattle Seahawks, los últimos ganadores de la Super Bowl, han hecho público que tampoco irán al encuentro, más o menos tradicional, que suele tener el ganador del anillo con el presidente.
La selección femenina de hockey hielo alteró esa tendencia. Encabezadas por Hillary Knight, única jugadora, hombre o mujer, ganadora de cinco medallas olímpicas en el país, el equipo estadounidense, en el que por primera vez se alineaba una jugadora afroamericana, Laila Edwards, se abrazó y cantó el himno a pulmón.
El hockey hielo, a diferencia del fútbol americano, es un territorio a priori más cercano al nacionalismo patriótico y no tanto a movimientos políticos. Además de poseer equipos en las ciudades donde hay más diversidad, es más popular en zonas rurales o menos densamente pobladas. Y en la NHL, el bloque antiTrump ya lo representan los equipos canadienses. Como el presidente lleva 18 días sin tuitear, se desconoce cuál fue su reacción al verlo.
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