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Tu caca no miente (pero su análisis igual sí)

Tu caca no miente (pero su análisis igual sí)
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Los test caseros de microbiota se popularizan mientras los expertos ponen en duda su fiabilidad y utilidad
Tu caca no miente (pero su análisis igual sí)

Los test caseros de microbiota se popularizan mientras los expertos ponen en duda su fiabilidad y utilidad

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Ixone Díaz Landaluce

07/05/2026 Actualizado a las 00:03h.

Desde que descubrimos que cuidar a las bacterias, pero también a los virus, que habitan en nuestro intestino es importante para nuestro bienestar, la microbiota - ... la suma de todos esos microorganismos- vive una auténtica edad de oro. Por eso, se popularizan productos (léase el kimchi) y las dietas (las más ricas en fibra) que prometen cuidar nuestra salud intestinal, como, por otra parte, han hecho los anuncios de yogures toda la vida. Y por eso, ahora también se han popularizado los test caseros de microbiota y microbioma, que en Estados Unidos son un fenómeno comercial y viral, con influencers evangelizando sobre los beneficios de tomar el control sobre nuestra salud digestiva, pero que también se venden en España. Por precios que oscilan, según el fabricante y el laboratorio de turno, entre los 120 y los 340 euros.

Se trata, en esencia, de una foto fija de nuestra flora intestinal que se traduce en un conteo más o menos preciso de cuántas bacterias, virus y hongos hay en nuestro intestino. No es, por supuesto, un número exacto. Se estima que en el intestino humano habitan, aproximadamente, 100 billones de microorganismos. Un billón arriba, un billón abajo.

Los resultados pueden tener hasta 50 páginas y son difíciles de interpretar

Hay dos formas de someterse a este tipo de analíticas: en una clínica, que previamente habrá comprado el test al distribuidor de turno, o adquiriéndolo online para hacerlo cómodamente en casa. «Son fáciles de usar porque vienen con un kit para recoger una muestra de heces que no necesita ninguna preparación especial. Lo único que hay que tener en cuenta es que no debes tomar antibióticos o probióticos un mes antes de la prueba. A veces, incluyen el servicio de mensajería para recoger la muestra en tu domicilio», señala la especialista. Hasta aquí, es muy sencillo: la muestra de caca se deposita en un vial; el vial, en el correspondiente sobre, y el sobre se envía al laboratorio con un mensajero.

Dudosa fiabilidad

Los problemas empiezan cuando, unos días después, llega el informe médico con los resultados. «Algunos son más fáciles de interpretar porque indican qué bacterias están más altas y cuáles, más bajas. Pero otros pueden tener 40 o 50 páginas. Además de los valores, suelen incluir unas recomendaciones, pero no están adaptadas a cada paciente. La interpretación es muy compleja. Sobre todo, porque, aunque cada vez sabemos más sobre qué tipo de microorganismos viven en el intestino, la aplicabilidad clínica es bastante desconocida todavía», reconoce la experta.

En España ya se han empezado a comercializar sin alcanzar todavía la categoría de moda, como sí ocurre en Estados Unidos o Reino Unido. La doctora Senet ha recibido a varios pacientes procedentes de esos países que llegan a su consulta con el test ya hecho. «Es cierto que cada vez hay más evidencia de que la microbiota está implicada en muchas enfermedades, y no solo digestivas. Hay personas con problemas neurológicos o cutáneos que los utilizan por eso. Pero solo tienen utilidad si sabes interpretarlos, si no, es un gasto que no aporta demasiado», reconoce.

La fiabilidad de algunos de ellos es más que dudosa. Lo demostró un estudio de la Universidad de Maryland probara siete test de siete compañías diferentes con la misma muestra de heces y recibieran resultados absolutamente dispares. «En el imaginario colectivo, la microbiota intestinal se ha relacionado con la idea de que hay una serie de afecciones que pueden mejorar mediante cambios en la dieta y el estilo de vida. Eso ha generado mucho ruido, pero ese ruido no se corresponde realmente con las pruebas científicas», ha explicado Diane Hoffmann, principal autora de este estudio.

De hecho, ni siquiera es una prueba empleada de manera habitual por los especialistas. La doctora Senet los utiliza solo en casos muy específicos. «Cuando eres especialista en microbiota, no necesitas ese tipo de panel para trabajar con un paciente. Ya sabes qué perfil de microbiota estará alterado con cada patología. No nos da una información extra para tomar una decisión terapéutica u otra», explica. Sí los usa en algunas situaciones muy concretas. Por ejemplo, cuando un tratamiento no funciona y la persona no mejora: «Ahí sí puede servir para ver qué está pasando. También es útil en enfermedades autoinmunes. No tanto por la microbiota como por la permeabilidad intestinal, que es algo que también miran estos test. Son casos en los que quizá quieras poner un suplemento, un probiótico, un fármaco…», señala.

La especialista, sin embargo, desaconseja utilizarlos de manera indiscriminada y sin prescripción médica. Y pone un ejemplo práctico para ilustrarlo. «Una deficiencia de bifidobacterias, la típica bacteria del yogur, la puede tener una persona con estreñimiento, pero también una con diarrea. Eso es lo que el profesional debe interpretar».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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