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Tu mascota también se aburre

Tu mascota también se aburre
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No todo el mundo lo sabe y puede derivar en problemas de conducta. No se trata solo de sacarlos a correr
Tu mascota también se aburre

No todo el mundo lo sabe y puede derivar en problemas de conducta. No se trata solo de sacarlos a correr

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José Carlos Castillo

03/10/2026 Actualizado a las 19:53h.

En España ya hay más animales de compañía que niños. Pese a estas cifras, los dueños siguen desconociendo buena parte de las necesidades de sus ... compañeros de cuatro patas: es fácil identificar cuándo un niño está aburrido o ansioso, pero aún hay quien no piensa que a su perro o a su gato también le pasa. Así lo pone de manifiesto una encuesta de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos. Más de la mitad de los participantes afirmaron que no jugaban habitualmente con sus mascotas. Y en seis de cada diez casos, estas no tenían acceso al exterior.

Este profesional incide en la importancia de comprender las causas del aburrimiento animal. «Una baja estimulación ambiental y la falta de atención de los humanos afectan por igual a perros y gatos, si bien cada especie presenta necesidades concretas. La consecuencia última suelen ser cuadros de estrés manifestados con agresividad, dificultades de adaptación, micciones en lugares inadecuados… Todo esto provoca a su vez una pérdida de confianza del humano hacia la mascota, fruto de su incapacidad para comprender el origen del problema», precisa.

No solo carreras

Entonces, ¿qué podemos hacer para que nuestro mejor amigo se distraiga? La lógica dicta ofrecer actividad física suficiente a nuestro perro (a ser posible al aire libre), pero teniendo en cuenta que no siempre basta con desfogar a base de carreras. «Los perros que tienen funciones tradicionalmente muy arraigadas a su raza (como los de rastreo o pastoreo) no sólo necesitan correr por el parque o con nosotros; también que les ofrezcamos actividades estimulantes», añade Gutiérrez.

El experto distingue también por edades a la hora de proponer juegos que estimulen cognitivamente a perros y gatos: «No es lo mismo un animal adulto que un cachorro o que otro que haya alcanzado la vejez. Las necesidades varían mucho». Y da unas pequeñas pinceladas para que podamos llevarlas a la práctica: «Para perros funcionan bien los juegos de persecución, obediencia con premios y el clásico 'conseguir la pelota'. También es muy importante que se les deje rastrear. Muchas veces vas por el parque o por la calle y ves a humanos estresados, tirando de sus perros, porque se paran a olfatear qué otro perro ha estado por allí. Es verdad que todos tenemos obligaciones y tiempo limitado, pero esta parte es importante para ellos».

Respecto a los felinos, Gutiérrez, conocido en YouTube por su canal 'Mascotas y Familias Felices', pide que consigamos que se muevan del sofá. «Las cajas de cartón, la persecución de cañas y el enriquecimiento del ambiente en casa con zonas para esconderse es suficiente: dejarles explorar algún armario por dentro, proporcionarles alturas para que puedan subirse…. No es ninguna leyenda urbana: para tu gato es más divertida la caja del envío que acabas de recibir o las bolsas de la compra que traes que un juguete caro».

Tiempo fuera de casa

Lo anterior resulta aún más importante si por nuestro estilo de vida solemos pasar buena parte de la jornada fuera de casa (trabajando en la oficina, por ejemplo), lo que nos puede llevar a cometer errores en el intento por compensarlo. «Con los perros el principal fallo es no darse cuenta de que no necesitan la misma actividad un chihuahua que un border collie o pensar que una vueltecita a la manzana para que hagan sus cosas fuera es suficiente para ellos cuando no es así. Necesitan ir a zonas comunes con otros perros –el parque, el pipi-can…– porque si no, estamos generando un perro inadaptado y frustrado o aburrido». ¿Y con los gatos? «Es necesario entender que, aunque no salgan a la calle, su vida no puede resumirse a estar encima de nosotros por la noche. Darle zonas que sean estimulantes para explorar –ventanas con redes, zonas desde donde puedan ver la calle...– y juegos que les hagan moverse –de caza, de búsqueda de premios…– es fundamental».

En último término debemos saber que también es posible sobreestimular a nuestra mascota (darle más actividad de la que necesita), por lo que siempre es bueno procurar un equilibrio. Para Gutiérrez algunos síntomas claros en perros son la hiperactividad, las pupilas dilatadas, el movimiento constante, las micciones involuntarias y los jadeos. Mientras que en los gatos suele producirse una conducta de evitación: «Vemos signos de incomodidad (orejas orientadas hacia atrás o hacia los lados, aplanamiento de los bigotes…). Incluso intentan morder o apartarnos con la pata». Cualquiera de estas señales deben hacernos parar para evitar un pico de estrés (puntual) en nuestro fiel amigo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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