De los ladridos continuos a las micciones fuera de sitio. Guía para entender el síndrome postvacacional en nuestras mascotas
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 26/08/2026 Actualizado a las 00:00h.El síndrome postvacacional es ya un viejo conocido de quienes tienen la suerte de tomarse unos días de asueto: la vuelta a casa (y la ... rutina) desencadena síntomas como somnolencia, debilidad generalizada, irritabilidad y problemas de concentración. Pocos son conscientes, sin embargo, de que sus mascotas también pueden sufrirlo. Por dos razones principales: que el animal haya pasado más tiempo con nosotros del habitual (por el mero hecho de no tener que ir a trabajar) o justo lo contrario (si le hemos dejado en casa mientras viajábamos).
Aunque todo suele volver a la normalidad en pocos días, en algunos casos los problemas pueden alargarse. «El animal puede mostrar cierta apatía, conductas destructivas, un apego excesivo y, en el caso de los gatos, micciones inadecuadas», señala. Síntomas a los que la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC) suma la caída incontrolada del pelo y una mayor necesidad de actividad física: «Si nuestro perro ha estado en una residencia o el campo, habrá tenido mucho espacio para correr y ahora querrá seguir con ese ritmo».
Los gatos, mejor en casa
Existen animales más propensos a padecer este síndrome que otros. Gutiérrez apunta a los gatos: «Por sus características, se adaptan peor a los cambios repentinos de entorno. Acusan más el estrés cuando les forzamos a orientarse nuevamente (en el piso de la playa, por ejemplo) o los sometemos a medios de transporte a los que no están habituados, como coches, trenes o aviones». La lógica dicta entonces dejarlos en casa, evitando también los cambios de domicilio temporales. «Suelo recomendar que, en la medida de lo posible, alguien de nuestra confianza vaya a visitarlos al menos una vez al día para comprobar que todo está bien», añade.
Para los perros que viajen con la familia, por su parte, «lo mejor es planificar bien las vacaciones y desplazamientos para ayudarles a que los viajes sean poco estresantes». El veterinario también señala el error más común de los tutores de mascotas al volver a casa y retomar el trabajo: «Con todo el ajetreo de septiembre y los nuevos proyectos, tienden a prestar poca atención a los cambios, alteraciones que nos indican que algo no está funcionando bien».
Cuándo consultar
Entonces, ¿cuándo deberíamos solicitar ayuda profesional? Gutiérrez lo aconseja si los problemas se prolongan más de siete o diez días, sin llegar a esperar en el caso de los felinos. «Si destrozan el mobiliario u orinan fuera de sitio como consecuencia directa de las vacaciones, la situación debe atajarse cuanto antes», alerta.
En cualquier caso, el consejo general de los profesionales es retomar las rutinas poco a poco, lo que ayudará a que la mascota se adapte de forma gradual. «Los primeros días después de las vacaciones intenta dedicar más tiempo del habitual a los paseos y procura, en la medida de lo posible, que el tiempo que pasáis separados aumente de forma progresiva en el transcurso de, al menos, una semana; no de un día para otro», recomiendan desde AMVAC.
También son útiles el ejercicio físico y mental, siendo ya habituales en los comercios especializados los juguetes destinados a favorecer el movimiento y estimular sentidos como el del olfato. A fin de cuentas, métodos de entretenimiento que favorecerán el bienestar de nuestros compañeros de cuatro patas.
Gadgets para las mascotas que se quedan en casa
Si no tenemos más remedio que dejar a nuestra mascota en casa (con la debida supervisión), existen aparatos diseñados para hacernos la vida más fácil. Las cámaras inteligentes con dispensador de premios permiten comprobar cómo está el animal (ver si ha provocado algún 'desastre' o maúlla de más) y recompensarlo a distancia. Por su parte, los comederos automáticos facilitan mantener los horarios de alimentación (liberan 'croquetas' en los tiempos estipulados) y las fuentes inteligentes garantizan que el agua fluya de forma constante, lo que incita a una mayor ingesta (indispensable durante el verano). También nos avisan al 'smartphone' si se produce alguna obstrucción en el filtro o problema de funcionamiento, lo que nos da margen para avisar a alguien cercano para que lo solucione.
Eso en cuanto a necesidades 'básicas', pero también hay dispositivos para entretenerlos. Los juguetes interactivos conectados a internet posibilitan lo aparentemente imposible: que juguemos con nuestro perro o gato sin importar dónde nos encontremos. Por ejemplo, existen pequeños robots equipados con cámara, micrófono y un láser que podemos orientar con la pantalla táctil de nuestro móvil. Y para aquellos preocupados porque Michín o Toby se escapen de casa y acaben perdidos, nunca están de más los collares con localizador GPS (también capaces de monitorizar su actividad física, como los relojes inteligentes de los humanos).
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