Los alrededores de la Gran Mezquita sin la aglomeración de turistas que suelen registrar en esta época. Marga Zambrana.
Oriente Próximo Turquía ve hundirse su turismo por la inflación y la guerra de Irán: "Hasta los veraneantes turcos se van este año a España"El coste de la vida se ha disparado hasta el punto de que hacer la compra en Estambul es más caro que en Londres. Una cena familiar de 'döner' alcanza ya los 43 euros.
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Marga Zambrana Estambul Publicada 22 junio 2026 01:46h Las clavesLas claves Generado con IA
La explanada de las mezquitas de Estambulestá inusualmente solitaria en plena temporada alta. Apenas hay turistas en las enormes bancadas situadas entre las imponentes moles de la Mezquita Azul y Santa Sofía, normalmente atestadas en junio.
La guerra de Irán y la insostenible inflación turca están vaciando de turistas las calles de la megalópolis del Bósforo, habitada por 16 millones. Turquía no es un destino menor: es la cuarta potencia turística mundial por llegadas, por detrás de Francia, España y Estados Unidos.
En la llamada 'Riviera turca', en la costa suroccidental del país, playas y bares normalmente abarrotados de británicos y atronando música ochentera se muestran ahora apacibles, casi desérticos. “No sabemos qué está pasando, puede ser la guerra en Irán, pueden ser los precios”, opina un camarero en la costa meridional de Dalaman.
Nadim Shehadi, académico libanés: "En la guerra de Irán hay dos clases de necios: los pro-Trump y los anti-Trump""Erdogan nos está quitando el pan, hermana, y yo soy musulmán. Antes mi plato estaba lleno; ahora cada vez tengo menos comida, y las pocas migas que quedan me las quiere quitar", explica a este diario Mustafa, encargado de un restaurante.
Intenta así explicar la crisis inflacionaria autoinfligida por el presidente y que sobre todo sufren los turcos: más de la mitad de los asalariados cobra en torno al salario mínimo, unos 523 euros.
Una británica que este año ha decidido veranear en Chipre explica parte del problema. "Está tan caro o más que Londres. No tiene sentido". Una ensalada de pollo cuesta ya más de 600 liras turcas, unos 12 euros, duplicando el precio de hace un par de años.
Una investigación de Oksijen compara una cesta básica de 19 productos: en Estambul salía por unos 83 euros, frente a unos 52 euros en Londres. Otra comparación del mismo medio situaba una comida familiar de döner —carne asada en un espetón vertical— en torno a 43 euros. Y el menú de dos estrellas Michelin de TURK Fatih Tutak, en el barrio estambulita de Bomonti, supera los 300 euros por persona.
La imagen contradice, al menos en parte, el relato oficial. Según TÜİK, el instituto estadístico oficial turco, los ingresos turísticos aumentaron un 4,2% interanual en el primer trimestre de 2026, hasta rozar los 9.900 millones de dólares.
Sin embargo, publicaciones sectoriales como Turizm Gazetesi advierten de que parte del aumento de visitantes puede estar vinculado al tránsito y no necesariamente al gasto turístico en hotel, playa, restaurante y bar. En hoteles y restaurantes, muchos operadores reconocen una fuerte caída de reservas. Turquía ya no es barata, y esa pérdida de atractivo empieza a beneficiar a otros países, entre ellos España.
La propia prensa turca ha empezado a leer el récord español como reverso de la pérdida de competitividad turca.
"Los turistas que no vienen a Turquía hacen batir récords a España", tituló Haber Hürriyeti, al referirse al récord español de 96,8 millones de turistas internacionales en 2025. Halk TV habló de una guerra que “cambió la ruta” y de una España que ocupa ahora parte del espacio de Turquía.
Kısa Dalga resume la nueva percepción del mercado: "Turquía ya es un país caro para los turistas: Grecia y España al alza". Y el liberal Gazete Oksijen atribuía en marzo el tirón de España al atractivo "antiimperialista" de Pedro Sánchez también para los turcos: “"Pedro Sánchez habló y los turistas turcos pusieron rumbo a España".
Recep Yavuz, presidente del grupo de trabajo de turismo del Consejo Municipal de Antalya, una de las mecas del turismo de playa turco, resume el momento con una fórmula prudente. "Se está observando que muchos viajeros preocupados prefieren destinos situados más al oeste", afirma Yavuz en referencia a la guerra en Irán y su impacto regional.
"Entre los mayores ganadores de este año probablemente estarán España y Grecia. Portugal también puede registrar un crecimiento moderado, pese a sus precios relativamente altos", subraya Yavuz en declaraciones a EL ESPAÑOL.
Este empresario recuerda que el turismo internacional ha afrontado dos grandes crisis globales en los últimos cinco años: primero la pandemia y después la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
La diferencia, explica, es que la primera golpeó a todo el mundo, mientras que la segunda afecta con especial intensidad al Mediterráneo oriental, Oriente Medio y el Golfo.
Yavuz no niega la turbulencia, pero evita hablar de hundimiento: cree que tanto Turquía como Egipto han logrado sostener sus sectores turísticos y que el déficit del primer tramo de la temporada puede recuperarse en los próximos cinco meses.
Los alrededores de Santa Sofía, sin las aglomeraciones habituales de la época. Marga Zambrana.
La visible debilidad turística coincide con datos manejados por operadores y analistas independientes en contraste con los datos oficiales.