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Tus viejos CDs, cintas de vídeo y videojuegos están deteriorándose poco a poco... ¿Sabes qué hacer para evitarlo?Los españoles cada vez consumen menos cultura en formato físico, lo que a largo plazo supondrá un problema de preservación
Lunes, 19 de enero 2026, 02:04
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Las estadísticas no mienten: la mayoría de los españoles optan cada vez más por escuchar música, ver películas o jugar a videojuegos en formato digital. ... Las estanterías copadas de carátulas se han convertido en una cuestión casi exclusiva de coleccionistas, los grandes defensores de la conservación de aquellos productos culturales que ya no pueden encontrarse en las plataformas de streaming, generalmente por un tema de derechos. «La situación será peor para aquellos videojuegos, series o películas que nunca se han distribuido en formato físico, puesto que tienden a desaparecer sin dejar rastro una vez abandonan los catálogos digitales de turno», explica el coleccionista vizcaíno Raúl Romero.
«Comencé a notarlo al intentar reproducir algunos de mis discos más antiguos: se producían chirridos o saltos en la imagen ya de forma irreversible, sin que sirviera de nada limpiarlos a conciencia. A partir de ahí decidí informarme sobre las reacciones químicas que producían ese desgaste y tomar medidas al respecto», precisa Romero.
La recomendación número uno de los expertos es almacenar nuestra colección en un lugar seco, a una temperatura estable y alejada de la luz solar directa: «La humedad es el enemigo número uno de tus CDs y DVDs, así que mejor evitar trasteros, garajes o estanterías próximas a radiadores. También funciona almacenar los discos en vertical en lugar de horizontal, no colocar más de un disco por carátula y agarrarlos siempre por los bordes, evitando tocar la superficie de lectura con las yemas de los dedos», cuenta Romero.
El sol también puede afear las propias carátulas, haciendo que nuestra colección pierda valor (lo que en Internet se denomina 'sunfade'): si los rayos inciden directamente –durante horas y a diario– sobre la pila de discos, películas o videojuegos que guardamos como oro en paño, ésta puede terminar adoptando un tono amarillento imposible de erradicar. Algo para lo que Romero también ha adoptado medidas preventivas: «Los cristales de algunas vitrinas cuentan con tratamiento frente a la luz ultravioleta, al igual que ciertas fundas transparentes que, de paso, ayudan a evitar que las esquinas de las carátulas terminen dañándose con los roces». Claro que también existen soluciones más gratuitas, como no abrir del todo las persianas de la habitación correspondiente o guardar nuestros tesoros dentro un mueble cerrado.
Digitaliza tus recuerdos familiares
Como explican desde el el laboratorio audiovisual 'Videolab' (Barcelona), nuestras viejas cintas de vídeo también padecen con el paso del tiempo: «Dentro de los VHS hay partículas magnéticas que pierden su capacidad de carga con los años, algo que se acentúa según el número de veces que se haya reproducido o rebobinado la cinta, derivando en problemas de audio y vídeo. Además, la cinta puede desengancharse de las bobinas internas y romperse».
Tanto en estos casos como en el de los discos previamente mencionados, la mejor opción pasa por adelantarnos a lo inevitable y someterlos a un proceso de digitalización: convertir las grabaciones en un archivo digital, siempre y cuando no infrinjamos la legislación en materia de propiedad intelectual. Son aptas, por ejemplo, todas esas grabaciones familiares que no queremos perder por nada del mundo y que a posteriori permanecerán a buen recaudo en lápices de memoria o discos duros. Soportes de almacenamiento desde los que resultará más sencillo realizar copias de seguridad periódicas, dado que tampoco están exentos de deterioro.
En lo que respecta a los cartuchos de videojuegos, propensos a la oxidación y a los errores de lectura, Romero aconseja «adquirir un destornillador específico para desmontarlos y limpiar sus contactos de vez en cuando mediante una goma de borrar; o pasándoles un bastoncillo de los oídos humedecido ligeramente con alcohol isopropílico. Es un proceso muy sencillo, que requiere de pocos minutos y hace que queden como nuevos».
Por contra, el experto desaconseja el extendido 'truco' de soplar a la ranura de inserción del cartucho para que funcione, ya que «la saliva puede terminar dañando sus componentes internos».
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