El protocolo de la Junta de Andalucía para personas con este trastorno explica el plan de acción dentro del entorno educativo y el papel clave de las familias
Regala esta noticia Añádenos en Google Un niño juega con dos botes de témperas. (Junta de Andalucía)Javier G. de Toro
14/07/2026 a las 00:22h.Problemas de atención, hiperactividad e impulsividad. Los síntomas principales del TDAH coexisten en menor o mayor medida en el 6,8% de los menores españoles, ... según estudios de Pediatría Integral. Sin embargo, destacan otros síntomas secundarios que afectan directamente al rendimiento escolar, laboral, a las actividades cotidianas y a las relaciones sociales. La Junta de Andalucía apunta a que los síntomas no primarios afectan al 63% de las personas con TDAH, y remarca ante esto la importancia de la detección temprana e intervención coordinada en todos los casos.
el protocolo de atención que mantiene para la protección de personas con esta afección. «Un trastorno sin etiología clara con presencia de múltiples factores (neurológicos, genéticos, psicológicos y sociales) que supone un factor de riesgo y desajuste psicosocial en infancia, adolescencia y edad adulta», explica el protocolo mientras declara la necesidad de que la ayuda llegue con enfoque «multidimensional y coordinado».El primer paso es la detección de síntomas en el sistema educativo. Un incorrecto desarrollo de la capacidad de aprender o del lenguaje, de la estabilidad emocional o de enfrentarse a la frustración. La presencia de estos factores en edades que no les corresponde es lo que, según el protocolo, debe alertar en primer lugar al tutor del menor. El siguiente paso es dejar claro que existan los síntomas. Una reunión con el equipo educativo - con la presencia de al menos un miembro del equipo de orientación del centro - en la que se pongan en común las evidencias detectadas de TDAH y los pasos a seguir, así como un plan para analizar estas medidas con el tiempo.
Una vez se ha informado a la familia de las decisiones tomadas y de su papel en el desarrollo educativo del alumno, se dará un plazo mínimo de tres meses para analizar las medidas. Si el alumno mantiene sus síntomas o el plan parece ineficiente, el tutor podrá dar pie a solicitar una evaluación psicopedagógica que no tendrá validez de diagnóstico clínico. Hará falta antes una reunión con los mismos requisitos que la primera para recoger los datos necesarios para solicitar la evaluación y la valoración positiva del equipo de orientación - si no se obtiene, el responsable de orientación deberá entregar un informe para justificar la decisión y proponer nuevas medidas -. Este plazo de tres meses puede ser menor si hay evidencias de que la circunstancia del menor haya empeorado.
El último paso del protocolo pasa por la evaluación psicopedagógica en sí. Un análisis global, contextualizado, interactivo y participativo de todo el entorno del menor. En caso de demostrar síntomas, la evaluación servirá de dictamen para la correcta escolarización del menor en su etapa educativa. Si no se detecta este trastorno, se entregarán de todas formas los resultados del informe y se darán orientaciones a la familia y el profesorado para hacer frente a las dificultades que presenta el menor. Mientras tanto, la familia podrá solicitar en cualquier momento un diagnóstico clínico a Atención Primaria, que consistirá en una entrevista con la familia, un examen general del menor y otras exploraciones si se consideran necesarias.
Según explican desde la Junta, todo proceso de «tratamiento» del TDAH tiene como objetivo la reducción de los síntomas, de los riesgos psicosociales, educar al menor y su entorno y adaptar el entorno a las necesidades del menor. Sin embargo, su gravedad puede empeorar a través de factores como diagnósticos erróneos o tardíos, la presencia de otros trastornos, mala aceptación del TDAH por parte del entorno del menor, tratamiento farmacológico incorrecto, un entorno conflictivo e, incluso el nivel educativo y socioeconómico de la familia del menor.
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