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Un año de "Trump-economics" (I parte)

Un año de "Trump-economics" (I parte)
Artículo Completo 2,451 palabras
Opinión Un año de "Trump-economics" (I parte) Publicada 25 enero 2026 11:13h

En esta semana se ha celebrado el primer aniversario de la toma de posesión del presidente de EE.UU., Donald Trump, el 20 de enero de 2025, que había sido elegido para este cargo por segunda vez en noviembre de 2024.

Buena parte de los análisis que se han llevado a cabo coincidiendo con este aniversario se han centrado en aspectos políticos y, sobre todo, geopolíticos: tanto la situación interna de EE.UU., centrada ahora en los desmanes de ICE en Minnesota, como la internacional, dado el intenso papel del gobierno de EE.UU. en muchos focos del planeta: Ucrania, Rusia, Groenlandia, OTAN, Venezuela, Irán, Gaza, Colombia, Canadá, etc. En este artículo, sin embargo, me centraré solamente en la dimensión económica y, en particular, en un análisis no exhaustivo de la evolución económica interna de los EE.UU., en este primer año de su segundo mandato.

Hacer una valoración económica del impacto de Trump durante 2025 en la principal (por el momento) economía del mundo no es fácil por tres motivos:

(i) Los datos de 2025 no están aún cerrados, ni publicados, para muchas de las variables económicas relevantes

(ii) Las economías tienen mucha inercia, por lo que muchos de los cambios de política no se percibirán claramente hasta bien entrado 2026 y

(iii) Las economías de mercado hasta cierto punto se ven influidas por las herramientas de política económica, más allá de las políticas fiscales, monetarias, regulatorias o de sentimiento de los mercados, a no ser que estos cambios sean relevantes y sostenidos en el tiempo.

Pese a estas dificultades, creo que se pueden decir cosas, aunque sólo sea hacer un "fact check" (verificación) del comunicado de la Casa Blanca con ocasión de este aniversario:

"La agenda de crecimiento del presidente Trump ha generado un fuerte impulso económico mediante rebajas fiscales, desregulación y una renovada inversión del sector privado. En 2025, la inflación se moderó, la creación de empleo se aceleró y la confianza del consumidor se recuperó, a medida que las empresas se expandieron y los salarios aumentaron".

Un enfoque menos propagandístico requeriría, primero, repasar los principales datos macroeconómicos y, segundo, asignar la paternidad de su evolución, para bien o para mal, a las políticas económicas puestas en marcha por la nueva Administración.

Aquí me centraré en lo primero, por los impedimentos para la asignación de responsabilidades señaladas anteriormente. Pero sí que hay una variable, por la que empezaré, precisamente porque está libre de esas tres dificultades: (i) se conocen todos los datos de 2025, (ii) no hay inercia, más bien un claro cambio de tendencia durante 2025 y (iii) refleja un claro impacto del giro en la política medioambiental, abandonando la apuesta por las energías renovables y la lucha contra el cambio climático.

En el Gráfico 1 presento la evolución de la generación eléctrica con carbón en EE.UU. en los últimos 4 años. Se observa una clara tendencia decreciente a lo largo de todo el período hasta el final de 2024, en la que se quiebra y vuelve a crecer y, en solo un año, con un aumento del 15%, se recuperan los niveles de 2023. Dos años de esfuerzo tirados por la borda.

No es sorprendente que, dado el discurso negacionista sobre el cambio climático de la nueva Administración, se haya frenado el proceso de despliegue de las energías renovables impulsado por la IRA (Inflation Reduction Act) de Biden. Lo que llama la atención es que, en un país donde el petróleo y el gas son abundantes (de hecho, es un país exportador neto de ambos), se haya recurrido de nuevo al uso del carbón para generar electricidad. Si hubiera que elegir un único gráfico representativo del primer año de Trump en la Casa Blanca, este sería, probablemente, el candidato perfecto.

Gráfico 1. Uso del carbón para generar electricidad en EE.UU.

Generación eléctrica con carbón. Fuente: EMBER

A continuación, repasamos algunas de las variables económicas y financieras más significativas.

El PIB. -

En el Gráfico 2 y la Tabla 1 recojo el crecimiento del PIB de EE.UU. en los tres últimos años, usando la tasa trimestral del PIB anualizada, una forma habitual en EE.UU. de presentar la evolución de la actividad económica.

Gráfico 2. Crecimiento del PIB de EE.UU.

Crecimiento del PIB de EE.UU. en tasa de crecimiento trimestral anualizada. Fuente: US Bureau of Economic Analysis

El primer problema con el que topamos es que no disponemos de los datos completos de 2025. El dato del 4º trimestre, que completará el primer año de Trump, no se conocerá hasta mediados de febrero. Es verdad que el tercer trimestre, con un crecimiento del 4,3%, ha sido mejor de lo esperado.

Pero, si comparamos los datos conocidos de los tres primeros trimestres de los últimos 3 años, tal y como refleja la Tabla 1, podemos concluir que, hasta el momento, no puede decirse que la economía americana haya recibido “un fuerte impulso económico”, como sostiene la Casa Blanca. La evolución (incompleta) de la economía americana de EE.UU. en 2025 ha sido significativamente peor que la de 2023, e incluso está yendo algo por debajo de la de 2024.

Tabla 1. Crecimiento del PIB de EE.UU. en los 3 primeros trimestres

Crecimiento del PIB de EE.UU. en los 3 primeros trimestres. Fuente: US Bureau of Economic Analysis

¿Qué datos maneja la Casa Blanca para hacer esas afirmaciones? Probablemente se fijen solamente en el dato del tercer trimestre y crucen los dedos para que ese dato se repita en el cuarto. Pero, incluso en ese caso tan optimista, el cierre de 2025 quedaría por debajo del dato completo de 2023. Ni esta evolución conocida para 2025 ni las previsiones del FMI, que se recogen en la Tabla 2, se compadecen con la idea que está transmitiendo Trump de que “EE.UU. es el motor de la economía mundial” (Foro de Davos, 2026).

Tabla 2. Crecimiento del PIB y previsiones en las principales economías

Crecimiento del PIB y previsiones en las principales economías. Fuente: FMI (WEO 2025)

Para empezar, la economía americana va a crecer un punto por debajo del promedio mundial. Es difícil ser el motor de la economía global cuando estás creciendo por debajo de la media. Pero es que, además, el diferencial de crecimiento con los verdaderos motores, que son la India y China, se está ensanchando. Y, por el contrario, con la UE, que tradicionalmente crece por debajo de EE.UU. y es de las economías más débiles del planeta, el gap se está estrechando.

En resumen, en lo que se refiere al crecimiento del PIB, parece que la economía americana no está siendo especialmente golpeada por sus propias políticas, al menos con respecto a lo que cabría esperarse. Y eso es debido a que el impacto sobre la economía mundial ha sido mucho menor de lo anticipado. En parte, porque el arancel efectivo de EE.UU. se calcula que sólo ha sido el 17% en promedio.

Y, por otro lado, porque el resto de los países no se ha enzarzado en guerras comerciales entre sí, como ocurrió en los años 30 del siglo pasado (véase Gráfico 3). Y, aunque no ha habido acuerdos arancelarios significativos (como el que ahora planea Canadá con China, o el de la UE con Mercosur, todavía pendiente de activación), el hecho es que el resto del mundo ha sabido sortear, en mayor o menor medida, una guerra arancelaria, la de Trump, que ha sido más verbal que real.

Gráfico 3. Evolución histórica del tipo arancelario efectivo de EE.UU.

Evolución histórica del tipo arancelario efectivo de EE.UU. Fuente: Real Instituto Elcano, a partir de Yale University

El Gráfico 3 puede resultar engañoso, pues podría interpretarse que el tipo arancelario ha subido de golpe hasta el 17% en el segundo mandato de Trump. Pero lo cierto es que ya había subido hasta casi el 7% en su primer mandato y que Biden no dio marcha atrás en esta escalada arancelaria. Por tanto, el arancel medio del segundo mandato de Trump apenas ha subido 10 puntos, muy por debajo de lo esperado, lo que explica que su impacto doméstico y global no haya sido tan grande.

El empleo y desempleo. -

En lo que se refiere al empleo, su evolución ha sido mucho más significativa que la del PIB real.

En el Gráfico 4 presento la evolución del total de empleo no agrícola total en datos mensuales. Y en el Gráfico 5, la creación de empleo mensual. Ambos recogen de forma clara el frenazo a la creación de empleo en el primer año de Trump 2.0

Gráfico 4. Empleo no agrícola total en EE.UU. (2024 y 2025)

Empleo no agrícola total en EE.UU. (2024 y 2025). Fuente: Federal Reserve Bank de St. Louis (FRED)

Al acabar 2024, la economía americana había alcanzado un récord de 158,94 millones de empleados. Eso suponía 2,01 millones más que el nivel de empleo a principio de año. Sin embargo, al acabar 2025 EE.UU. registra un nivel de ocupación de 159,53 millones. Es decir, en 2025 sólo se han creado 584.000 empleos, frente a los más de 2 millones del último año de Biden. Y el nivel de empleo desde mayo, permanece casi estancado en 159,5 millones.

Gráfico 5. Creación de empleo mensual en EE.UU. (2024 y 2025)

Creación de empleo mensual en EE.UU. (2024 y 2025). Fuente: Federal Reserve Bank de St. Louis (FRED)

Tal y como ilustra el Gráfico 5, la tendencia de la creación de nuevo empleo en EE.UU. es claramente decreciente. Este año incluso hemos visto dos meses con destrucción de empleo (junio, con -13.000 y octubre, con -173.000).

Y en los dos últimos meses, la creación de empleo ha sido ridícula (unos 50.000). Esta cifra supone un crecimiento de apenas un 0,03% mensual y contrasta con el ritmo de creación promedio mensual de 168.000 nuevos empleos del año 2024, más del triple. Un frenazo en toda regla.

Probablemente estas cifras negativas sobre el empleo guarden más consonancia con la política de inmigración que con la política arancelaria. Una forma de comprobarlo es con la evolución del desempleo, cuya tasa ha subido apenas dos décimas en promedio anual, desde el 4,0% de 2024 al 4,2% en 2025, aunque ha cerrado el año en 4,4%. Sin duda, la población activa se ha visto retraída por la política antiinmigración, que ha expulsado a miles de personas en edad de trabajar y ha condenado a la economía sumergida a otros miles más. Y eso ha hecho que la tasa de paro no repunte bruscamente.

Inflación. -

La evolución de los precios, calentada tras la guerra de Ucrania, fue uno de los campos de batalla de la campaña electoral de Trump durante 2024. Siempre culpó a Biden, pese a que se ha tratado de un fenómeno global, tanto por su impacto energético como sobre el precio de los alimentos, tanto frescos como elaborados.

Estos han sido más reacios a moderarse, un fenómeno común a muchos países y que yo abordaba en un artículo reciente en estas mismas páginas (véase "El malestar ciudadano con la inflación" ). En el Gráfico 6 presento la evolución de la tasa anual de inflación de EE.UU. y de la eurozona en los dos últimos años.

Gráfico 6. Tasa de inflación de EE.UU. y de la Eurozona (2024 y 2025)

Tasa de inflación de EE.UU. y de la Eurozona (2024 y 2025). Fuente: Federal Reserve Bank de St. Louis (FRED)

Es verdad que la tasa de inflación de EE.UU. se ha reducido en 2025, tal y como “prometió” Trump en la campaña electoral. Pero lo ha hecho de forma marginal: en promedio anual desde 2,95% a 2,71%. Apenas dos décimas. Y sigue muy por encima de la de la Eurozona, respectivamente en 2,36% y 2,11%.

Y como ambas se han reducido en la misma cuantía (algo más de dos décimas), el diferencial de inflación promedio con la UE se mantiene estable en 0,6 puntos, lo que supone una pérdida de competitividad crónica para la economía americana, que sólo se puede compensar con más aranceles o con una mayor depreciación del dólar.

Esta reducción de la inflación en ambas áreas económicas se explica fundamentalmente por la favorable evolución de la energía y, en menor medida, de los alimentos frescos. Descontando ambas tendríamos la “inflación subyacente” o “núcleo inflacionista”, como les gusta llamarlo a los americanos. En el Gráfico 7 presento su evolución en los 3 últimos años.

Gráfico 7. Inflación subyacente de EE.UU. y de la Eurozona en 2023-2025

Inflación subyacente de EE.UU. y de la Eurozona en 2023-2025. Fuente: Trading Economics

En 2023 la inflación subyacente en EE.UU. se encontraba por debajo de la europea, que acusó más el golpe tras la guerra de Ucrania. Sin embargo, en 2023-2024 se produjo un ajuste que, el caso de EE.UU. fue más lento, y se demoró hasta bien entrado 2025. Aun así, la inflación subyacente de EE.UU. sigue por encima de la europea y el gap parece ensancharse en los últimos meses. No hay motivos para sacar pecho.

Quedan variables significativas por analizar. El déficit comercial, que fue el causante de todo lo que vino después con la guerra arancelaria. Y la evolución del déficit y la deuda pública, que supuestamente se verían reducidas con los recortes de gastos y los ingresos públicos derivados de los aranceles. Estas variables, junto con las financieras, serán tratadas en un próximo artículo.

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