Ni puerta forzada ni signos de intervención de terceras personas. La Guardia Civil investiga la muerte de un matrimonio irlandés en el chalet que habían alquilado en Cullera (Valencia) con la principal hipótesis de que pudo ser un fatal accidente.
Los cadáveres del marido y la mujer, de 50 y 45 años, fueron encontrados la tarde del martes junto al jacuzzi, desnudos, por sus dos hijos adolescentes de 16 y 14 años, ambos con necesidades especiales. Sin hablar castellano y conmocionados, avisaron a un vecino, que fue quien alertó a los Servicios de Emergencia. Los menores fueron atendidos por una psicóloga y una asistente social del Ayuntamiento de Cullera. En estado de shock, fueron trasladados a un hotel hasta que se localizó a tres familiares que viajaron desde Irlanda para hacerse cargo de ellos.
El grupo de Homicidios de la Guardia Civil espera el resultado de las autopsias para esclarecer algunas incógnitas de estas muertes. A pesar de que no se descarta que pudieran tomar algún tipo de sustancia, la principal hipótesis es que sufrieran un accidente en la bañera de hidromasaje, bien con un desvanecimiento o un fallo de funcionamiento. Eso sería compatible con las lesiones punzantes, pero leves, que presentan los cuerpos. Por qué murieron los dos y quién lo hizo primero también se considera determinante. Se baraja que uno sufriera el accidente, que puso ser un desvanecimiento y un golpe y el otro, en su auxilio, le provocara las heridas pero también sufriera una caída. Sin embargo, todas las líneas de investigación siguen abiertas.
La dificultad para que los menores presten testimonio -por la lengua y el impacto emocional- impiden aclarar por qué si fue un accidente nadie escuchó nada en la vivienda y también se ha analizado el agua del jacuzzi, turbia, para determinar si hay restos de alguna sustancia.
Los servicios consulares irlandeses se han puesto a disposición de la familia y el diario irlandés Anglo-Celt asegura que se trata de "una familia muy conocida" en Castleblayney, una localidad del norte de Irlanda próxima a la frontera con Irlanda del Norte, que llevaba una década viviendo y trabajando entre la isla y Londres.