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Brad Cooper comparece ante la prensa. AFP Un almirante para liderar la guerra de Trump contra IránBrad Cooper llegó en 2025 a la jefatura del Comando Central de EE UU tras casi tres años destinado en Baréin, donde conoció las tácticas de Teherán y tejió alianzas como un diplomático con los países del Golfo e Israel
Jueves, 12 de marzo 2026, 20:01
... de la Academia Naval de Estados Unidos cuando se subió a una mesa del comedor y comenzó a mover todo lo que encontró sobre ella, como si fueran barcos y militares, para explicar cómo actuaría en caso de combate. El comandante Gregory Glaros, a quien le tocó examinar a aquel veinteañero, rescata el episodio para el diario 'The Wall Street Journal': «Demostró su agudeza y su conocimiento del uso de la fuerza desde muy joven». Casi cuatro décadas después, ese chaval «perspicaz, muy inteligente» –y hoy almirante– dirige el Comando Central de EE UU (Centcom). Desde allí lidera la guerra de Donald Trump contra Irán.Update from CENTCOM Commander on Operation Epic Fury: pic.twitter.com/5KQDv0Cfxs
— U.S. Central Command (@CENTCOM) March 11, 2026
Los más avezados vieron en su designación una señal: el presidente quería a alguien que entendiera las aguas de la región que tenía entre ceja y ceja. Y Cooper, hijo de un oficial del ejército estadounidense que luchó en Vietnam, conoce la zona a la perfección. Entre 2021 y 2024 estuvo destinado en Manama, la capital de Baréin, a escasos 240 kilómetros de la costa persa, donde ejerció como comandante de las fuerzas navales de EE UU y supo tejer una red de relaciones que le ayudó a comprender mejor uno de los más importantes centros marítimos –con el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y los golfos de Adén y Pérsico– del planeta. Dana Stroul, que en aquella época supervisaba la política de Oriente Medio para el Pentágono, resume su estrategia: «Se adaptó al contexto cultural».
En la cancha con Al-Sharaa
Ella se dio cuenta de que Cooper tenía más de diplomático que de almirante en una velada que organizó en su casa de Manama con funcionarios del ejército y de defensa locales. «Sirvió una parrillada mixta y diversos curris (...) Era evidente que dominaba la forma de forjar vínculos y crear un ambiente donde la gente pudiera compartir el pan y sintiera que tenía acceso a él», retrata Stroul, quien relata que en aquella mesa no se bebió ni gota de alcohol, prohibido por el islam. En la agenda del actual jefe del Centcom figuraban entonces visitas al presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, cenas durante el Shabat con el líder del ejército hebreo, Eyal Zamirm, y hasta un partido de baloncesto con el dirigente sirio, Ahmed al-Sharaa. Y también una misión: profundizar en la cooperación militar entre los Estados del Golfo e Israel tras los Acuerdos de Abraham.
Su estancia en Baréin, un país de apenas 1,6 millones de habitantes que Irán ha puesto ahora en su objetivo, le permitió además conocer de primera mano las tácticas y las capacidades del régimen de los ayatolás. Una de sus primeras decisiones al llegar al Centcom fue impulsar la última tecnología para contrarrestar esa fuerza que sabe que posee la República Islámica. De ese empeño nació, por ejemplo, el dron Lucas (Low-cost Unmanned Combat Attack System) 'made in USA' e inspirado en el Shahed-136 persa que los norteamericanos han estrenado en este conflicto. El uso de la Inteligencia Artificial es otra de sus apuestas.
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Brad Cooper y Ofir Falk, asesor diplomático del primer ministro israelí. ReutersQuienes han trabajado con Cooper –cuya popularidad se ha disparado desde el 28 de febrero con los vídeos donde da el parte de guerra– aseguran que nunca se le ve cansado ni «fuera de forma» aunque duerme muy poco y que, pese a la presión, se muestra tranquilo. Y casi siempre optimista. «Cuando te llama en mitad de la noche con un problema, lo habrá pensado bien, podrá explicártelo y tendrá una solución», retrata Frank McKenzie, general retirado, a 'The Wall Street Journal'. Una templanza heredada de años inmerso en todo tipo de operaciones, desde la Guerra del Golfo a varios despliegues contra el narcotráfico en las costas latinoamericanas o una misión en el mar Arábigo tras el 11-S.
Pero en su currículum también hay manchas. La construcción de un muelle flotante frente a Gaza para la entrega de ayuda humanitaria en 2024 fue idea suya, pero la plataforma, que costó 230 millones de dólares, no funcionó ni un mes y se desintegró con el mal tiempo. Ahora le llueven las críticas de quienes en su país considera que no se calculó con acierto el daño que podía causar el régimen persa con sus drones. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, trató hace unos días de zanjar cualquier duda sobre Cooper en público: «Es el hombre indicado para este momento».
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