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Un aula para que los niños que vienen de fuera no se queden atrás: "Es un lujo; en un curso dominan el idioma o, si no, se defienden bastante bien"

Un aula para que los niños que vienen de fuera no se queden atrás: "Es un lujo; en un curso dominan el idioma o, si no, se defienden bastante bien"
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El Jaime Vera es uno de los colegios que cuenta con una clase especial para ayudar a los alumnos que no hablan español a incorporarse al sistema educativo. En 9 meses aprenden a expresarse y la cultura de aquí Leer

En la clase del profe Tomás hay niños de Irán, China, Bangladesh, Filipinas, Tailandia, Austria y Marruecos. Cuando esos pequeños aterrizaron en España hace sólo unos meses (semanas en algunos casos), ninguno conocía una sola palabra en nuestro idioma. Hoy, Luke, Iyad, Israe, Safwan, Abdalsslam o Jojo (por citar algunos) tienen un vocabulario bastante amplio y aunque hay cosas que aún les cuesta entender, aprenden a pasos de gigante. Lo hacen en el Colegio Público Jaime Vera, en el distrito de Tetuán, uno de los 107 centros donde la Comunidad de Madrid tiene implementadas las llamadas aulas de enlace, que tienen la misión de facilitar que los pequeños que vienen de fuera se integren cuanto antes y mejor en el sistema educativo madrileño.

No todos los alumnos tienen la misma edad, ni comparten cultura ni costumbres, pero ese aula les ha unido como una piña y también les está abriendo a hacer migas con los niños de aquí, porque a través del juego, de la repetición y de una enseñanza individualizada van sorteando la barrera del idioma.

En ese aula de enlace recalan niños de 3º de Primaria en adelante (9 años) que sean nuevos en el sistema educativo y tengan un desconocimiento del castellano. Y en él pasan un máximo de nueve meses, independientemente del momento al que se unan, es decir, sus cursos escolares no se ciñen sólo de septiembre a junio. Pasado ese tiempo, la idea (salvo excepciones) es que se unan a la clase ordinaria que les corresponda por edad.

«Funcionamos parecido a las aulas unitarias [las que hay en entornos rurales]. Tenemos 13 niños con 13 niveles distintos», explica el tutor, Tomás Cámara, que tiene diseñado un auténtico sudoku de horarios para adaptarse a las necesidades de cada uno en las horas que pasan en su aula, que suele ser la mitad de la jornada lectiva. «Cada uno de ellos tiene asignada un aula por su edad, entre 3º y 6º de Primaria, a la que acuden a algunas asignaturas, como Educación Física, Música, Plástica, Religión o Valores e Inglés», explica el profesor, que lleva tres años dirigiendo este aula de los 10 que lleva en marcha en este colegio.

Los niños, divirtiéndose en el aula.SERGIO GONZÁLEZ

«En mi clase, aparte del idioma, que es lo básico, aprenden aspectos de la cultura de Madrid y tradiciones de España», asegura Cámara, que usa todas las herramientas que tiene a mano para enseñar a sus alumnos. «Cuento con muchos recursos para que la vía de aprendizaje sea mayor: audiovisuales, cómics, juegos como un parchís de prendas de vestir...», detalla desde su aula, donde Luke (Filipinas, 9 años), un experto en el cubo de Rubik, pinta unas viñetas sobre el corto que acaban de ver o Iyad (Marruecos, 9 años) practica en la pizarra junto a su hermana Israe (11 años) antes de ponerse a jugar con Safwan (Bangladesh, 9 años) a adivinar las palabras de un cartel. «Semáforo, farola, buzón», dicen en voz alta mientras los mellizos Abdalsslam y Jojo (9 años, Austria), que apenas llevan aquí un par de meses, les observan tímidos.

En el tiempo que pasan por ese aula, dice el maestro, los niños pasan por varias fases. «Está la de acogida, para que ellos se sientan en un entorno amable y que no les dé miedo y luego hay un periodo de vocabulario básico», indica el tutor antes de concretar que los niños van saliendo de su aula según van adquiriendo conocimientos. «Hay un niño, por ejemplo, que sólo en un trimestre ha salido a las clases ordinarias de Matemáticas. La idea es que cada vez pasen el menor tiempo en el aula de enlace y el mayor en la que les corresponde», asegura el maestro, orgulloso de la brillantez de sus alumnos: «Hay uno que me deja siempre k.o. al ajedrez en sólo siete movimientos».

Cuando llegan, apunta el profesor, «normalmente no saben ninguna palabra». «Lo primero que les enseñamos es '¿Puedo ir al baño?' o 'Me encuentro mal'», añade el tutor, quien asegura que «en el 100% de los casos, la adaptación (al sistema educativo) es buena». Algo que también atestigua el director del centro, Manuel Cánovas: «En un curso los niños si no son capaces de dominar el idioma, se defienden bastante bien». «Tener este aula es un lujo», añade.

1.600 niños

Estas aulas, que atienden a más de 1.600 niños este curso escolar en centros de Primaria, Secundaria y concertados, llevan años funcionando y forman parte de «la respuesta» del Gobierno regional a esas familias que llegan de fuera, apunta Juan Alberto Rodríguez, director general de Educación Infantil y Primaria de la CAM. «Madrid es un foco de atracción y aquí recibimos familias de todos los lugares de Europa y del planeta. Estas aulas permiten que esos alumnos, en un tiempo razonable y eficiente, no sólo mejoren su capacidad de comunicación en español sino que se vaya integrando en el sistema educativo y a nivel social con sus compañeros», agrega.

«La metodología está basada en la flexibilidad porque, si no, esto no funcionaría. Todo está adaptado para que ganen confianza en sí mismos», apunta Rodríguez, quien detalla que cada niño, antes de incorporarse al sistema, pasa un triaje que da pistas sobre su situación y aprendizaje, que siguen de cerca los orientadores, para que su integración sea lo más satisfactoria posible.

Para facilitar la comunicación entre tutores y padres, la CAM cuenta con un servicio de traductores, fundamental para que todos vayan a una.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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