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Un Botero de dos millones de euros a la venta en el Salón de Arte Moderno de Madrid

Un Botero de dos millones de euros a la venta en el Salón de Arte Moderno de Madrid
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Del 3 al 8 de marzo se celebra el Salón de Arte Moderno en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Jorge Alcolea lo creó hace nueve años y se ha convertido en el rubicón del coleccionista. Joyas únicas de Matisse, Picasso, Sonia Delauney, un Botero valorado en 2 millones de euros o un busto romano Doríforo. Leer
CulturaUn Botero de dos millones de euros a la venta en el Salón de Arte Moderno de Madrid
  • POR KINO VERDÚ. FOTOGRAFÍA DE JAVIER SALAS
3 MAR. 2026 - 07:27Jorge Alcolea, director del Salón de Arte Moderno que este año se celebra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Del 3 al 8 de marzo se celebra el Salón de Arte Moderno en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Jorge Alcolea lo creó hace nueve años y se ha convertido en el rubicón del coleccionista. Joyas únicas de Matisse, Picasso, Sonia Delauney, un Botero valorado en 2 millones de euros o un busto romano Doríforo.

Abres la puerta. Una escultura en hierro y madera de Manolo Valdés saluda. Jorge Alcolea la mueve para paladear la silueta de Reina Mariana Art Decó (1982) desde varios puntos de vista. Traje azul marino. Sin corbata. Pelo blanco ¿o gris tirando a blanco? Anárquico. "Antes, en esta calle había 25 galerías de arte; ahora somos cuatro. Bueno, es que han ido cambiando las zonas". La calle es Claudio Coello. El recuerdo de Alcolea no destila nostalgia ni melancolía. Es un simple lo que es, es. El halo que navega en sus palabras, en ese animoso énfasis, destila una especie de frenético entusiasmo. Es algo intangible. Se siente. Su lenguaje gestual es contenido.

Su volumen es contenido. Pero... rezuma ilusión. "¿Ves ese lienzo de Ramoneda [Isabel]? A mis clientes les pido que no lo miren de una vez, que vuelvan y vuelvan y vuelvan... Es un cuadro que no te lo acabas nunca. Arte es emoción. Entonces, no se le puede quitar nada de emoción a todo el proceso de comprar, de vender, de estudiar, de investigar. Bueno, yo me emociono, y cuando hablo de esto se me ponen los pelos de punta, porque es una sensación de conexión con alguien, le estás ayudando a un cliente a rellenar sus deseos y satisfacciones. Es como cuando te enamoras".

Jorge Alcolea es galerista, anticuario, marchante, descubridor de obras de egregias firmas y artistas contemporáneos. "Primero me tiene que gustar; si no estás convencido, no puedes vender... Bueno, esa es mi filosofía. Que te diga algo por intuición, que tenga una cualidad, impacto cultural, cosas nuevas que expresar y que se atisbe un futuro, una proyección, si no todo esto queda en falso".

Uno de sus más sonados hitos fue la compra en subasta, recuperación, repatriación a España y exhibición en 2024 de la pieza más grande que Dalí jamás pintara, Bacanal. "Lo realizó para la escenografía de Bacchanale del Ballet Ruso de Montecarlo, que se presentó en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1939, con vestuario de Coco Chanel, y Dalí no pudo acudir porque estalló la Segunda Guerra Mundial. Es un telón de 18x10 metros y lo expusimos en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ahora está cedida en Milán, existe alguna institución interesada para mostrarla en París. Estamos escribiendo un libro sobre ella y seguramente en tres o cuatro años la saquemos a la venta".

De Dalí al Salón de Arte Moderno

Otro hito (también sonado) sucederá del 3 al 8 de marzo: el SAM, Salón de Arte Moderno, en el, valga la redundancia, Salón de Baile de El Círculo de Bellas Artes (qué coincidencia daliniana). "El SAM surge hace nueve años cuando una serie de marchantes y galeristas me solicitan, por experiencia en haber moldeado otras ferias anteriormente... Durante la Movida en Madrid organizamos el Supermercado del Arte, en donde descubrimos a muchísimos artistas, vendíamos obras de Ceesepe, de Mariscal, de Carlos Alcolea [nada que ver con Jorge] como en un súper; había cestas llenas de obras a 90 euros... Ahora se han multiplicado por 10 o por 20. ARCO, que curiosamente coincide en fechas, tiene un número limitado de marchantes de arte moderno y me piden eso, y yo digo que sí, que de acuerdo, pero vamos a hacer algo pequeño, selecto, más que una feria va a ser un salón, como aquellos que se hacían en París en el siglo XX".

Jorge Alcolea junto a "Courbet en el campo" (1994), del colombiano Fernando Botero, un óleo sobre lienzo de 150x95 cm, valorado en 2 millones de euros.

Jorge Alcolea les ruega que presenten sus mejores piezas, sorpresas. El primer SAM se desplegó en un local de la calle Velázquez "de nuestra propiedad, de 500 metros cuadrados, muy grande y bonito. Luego nos pasamos a la Fundación Carlos de Amberes y, como este año se encuentra en plena renovación, la vamos a montar en el Círculo de Bellas Artes. Yo ahora diría que es el salón del coleccionista moderno, porque hemos abierto el abanico de expositores: he invitado a un mueblista especializado en el siglo XIX de Zaragoza, a otro en tapices, alguna galería de artes decorativas, dos de Cuenca enfocadas en el grupo El Paso (un Feito procedente de una colección particular, nunca antes expuesto, 60.000 euros), joyería de época, libros...".

Así, de entrada, en la IX edición del SAM, deambulan Tête de femme (1942), un dibujo raro e histórico de Matisse; Cumbre (1975), de José Guerrero; una crátera de cerámica griega de figuras rojas del siglo I a.C., un busto romano Doríforo (280.000 euros); un grupo escultórico en mármol de la diosa Afrodita y su hijo Eros del periodo helenístico (60.000 euros); una obra única de Miró de 1968 concebida como premio personal del artista para un concurso infantil (24.000 euros); Courbe Grise, un tapiz de Sonia Delauney (entre 1970 y 1972); Orio (1903) de Darío de Regoyos; un sarcófago de la XXII Dinastía del Antiguo Egipto; obras de Claudio Bravo, Sam Francis, Juan Genovés, Hernánez Pijuan (El Camí, 100.000 euros), Antonio López, Carmen Calvo (Plancha, 8.500 euros, reaparece tras 30 años oculta), Igor Mitoraj (una reinterpretación contemporánea de un busto clásico, 480.000 euros), Jaume Plensa, Wilfredo Lam (Sin título: composición con pájaros, 45.000 euros), Tàpies... "Y he conseguido un dibujo de Picasso de 1898, de cuando tenía 17 años, llamado Personnages dans une auberge espagnole [240.000 euros]", apunta Jorge Alcolea, con orgullo. Orgullo de coleccionista: "Sí, lo soy, pero a mi mujer ya le avisé desde el principio de que no se enamorara de ninguna pieza que venga a casa porque todo está en venta. El buen marchante vende sus mejores obras a sus fieles coleccionistas, no se las guarda para sí. Es verdad que me llevo las piezas a casa durante dos o tres meses para estudiarlas, ver cosas que no percibes a primera vista... te preparas cada mañana mientras desayunas y observas algo diferente, hay que vivir con las obras. Pero todo lo que pasa por aquí se encuentra en tránsito".

Una pasión de galerista heredada

Convivir con obras de arte y antigüedades es la pulsión genética de Jorge Alcolea. Nació en 1963 en Barcelona. Su abuelo era coleccionista. Sus padres abrieron en 1973 Sala Nonell, "la decana de las galerías de arte de Barcelona". Jorge, sus dos hermanos y su hermana, continuaron el legado. "Al cabo de cinco años abrimos en Madrid, en Pintor Rosales, especializados sobre todo en pintores catalanes muy codiciados. Crecí entre cuadros, muebles, antigüedades, iba a ferias nacionales e internacionales. Con 14 años ya trabajaba en la galería y me quería parecer a mis padres, cómo trataban a los clientes, pero claro, me faltaba la experiencia y el conocimiento. Esta galería la abrí con 27 años".

El galerista Jorge Alcolea en su galería de la calle Claudio Coello.

Estudió Historia del Arte. No terminó la carrera. Jorge Alcolea, como su padre, "todo de vista y oído, como los anticuarios de su generación. Era gente autodidacta. Entraban en contacto con estudiosos, con restauradores, cultivaban la vista de ver y ver y ver e ir a casa de particulares, estar mucho en París en los 70, donde andaban casi todos los pintores españoles, todavía malviviendo, y sentir que eran buenos e iban a funcionar; y luego en Nueva York en los 80. Me apasionaba cómo lo hacía mi padre: descubrir la pieza, vivir con ella, buscar en las bibliotecas, entrar en contacto con el cliente, saber que le va a gustar, esa conexión es pura magia. -Y después, acompañarle a su casa, instalársela y sentarse con él en el sofá a verla, como estamos ahora tú y yo. No es un comercio normal en plan compras el cuadro, pillas un taxi y te vas con ella. Somos la tercera generación en el arte. Es pura emoción".

Le propusieron ir, un año, a Los Ángeles a vender arte catalán en una galería de primer orden. Se quedó tres. Vendía y colgaba obras de arte en las mansiones de estrellas de Hollywood, "y adquirí mucha experiencia". Regresa. En 1989 abre su galería homónima donde estamos sentados. Rodeados de emociones, las que desprenden obras de Isabel Ramoneda, Matías Krahn o Teresa Calderón.

En octubre fue nombrado presidente de la Asociación de Anticuarios de Madrid. Me enseña un mueble sin restaurar en el que los ebanistas ordenaban sus herramientas. Este no lo vende. En el SAM de 2025 se vendieron obras por más de 4 millones de euros. El rango de precios de la nueva edición oscila entre 5.000 y 2 millones de euros de Courbet en el campo (2008), de Botero, pintor al que se va a dedicar un espacio exclusivo, una retrospectiva de su obra gráfica y escultórica de piezas inéditas en España.

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Fuente original: Leer en Expansión
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