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Economía

Un chiringuito para medir el 'hodio' de los demás

Un chiringuito para medir el 'hodio' de los demás
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En su novela 1984, Orwell imaginó el Ministerio de la Verdad como una herramienta eficaz para manipular la información, reescribir la historia y producir propaganda con el único objetivo de sostener un régimen totalitario. Leer
AnálisisUn chiringuito para medir el 'hodio' de los demás
  • IÑAKI GARAY
12 MAR. 2026 - 02:05El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.Europa Press

En su novela 1984, Orwell imaginó el Ministerio de la Verdad como una herramienta eficaz para manipular la información, reescribir la historia y producir propaganda con el único objetivo de sostener un régimen totalitario.

Su idea era recrear un modelo monstruoso capaz de mantener a toda costa cualquier relato hasta que los ciudadanos creyeran fielmente cualquier cosa, aunque hiciera daño a los ojos. En esta misma línea Sánchez anunció ayer el lanzamiento de Hodio, una herramienta que, según él, va a medir sistemáticamente los discursos de odio en las plataformas digitales.

Cuesta creer que la misma persona que se ha ocupado de levantar el famoso muro para hacer de la división entre españoles su marca de agua personal tenga realmente ningún interés en perseguir el odio, a no ser que este término solo aplique a sus opositores. Basta recordar que Sánchez ha nombrado a figuras tan controvertidas como Óscar Puente o Tezanos para destruir todas las formas y quemar cualquier vía de comunicación.

En plena crisis mundial y en el país en el que no hay fondos para vivienda social o para mantener adecuadamente los trenes, el Gobierno es capaz de dilapidar tiempo y dinero para fabricar lo que no es otra cosa que una herramienta de manipulación social para coartar la libertad de expresión de los que piensan diferente. Si esto lo hubiera diseñado y anunciado Santiago Abascal, por poner un ejemplo, toda la izquierda de este país que aplaude la iniciativa estaría echando los dientes y calificando a los autores de fascistas, y con razón.

Hay muchas preguntas que caben hacerse en torno a Hodio. ¿Cuánta gente ha trabajado en su diseño? ¿Cuánto va a costar? ¿Quién va a definir lo que es odio? ¿Llamar sistemáticamente fascista a la gente es odio? Al margen de los detalles, Hodio es una nueva herramienta de censura que corre a cargo de los contribuyentes. De esos mismos que financian la herramienta de manipulación en la que se ha convertido la televisión pública.

Sánchez quiso ayer, sin pudor, trasladar la idea de que Hodio es una idea original, transparente y rigurosa que obedece a una demanda social. Es difícil adivinar quién lo demanda. Son muchos más los que demandan elecciones, entre muchos otras cosas. Y de nueva no tiene gran cosa. El año pasado el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ya presentó el sistema FARO para combatir el odio racista y xenófobo a medida. Esto es solo una vuelta más.

La transparencia tampoco ha sido una prioridad. No en vano este Gobierno incumple una de cada diez resoluciones del Consejo de Transparencia y el pasado año registró 1.626 reclamaciones por opacidad.

Un tipo que se hace llamar Josechu Letón recomendaba en su cuenta parodia en X votar a Sánchez en las próximas elecciones autonómicas porque cada vez que se lleva un varapalo electoral y se quedan sin trabajo más colaboradores siente la necesidad inmediata de crear otro chiringuito para colocarlos a todos. Y otra que se identifica también en redes como Roxa Ortiz concluía que, "si mides el odio con un odiómetro, pronto habrá alguien que gobierne con un aplausómetro". Es posible que ya esté ocurriendo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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