El caso abre un debate sobre los límites de la libertad religiosa y su interferencia en el devenir normal de los servicios públicos
Regala esta noticia Añádenos en Google Us autobús en medio de una muchedumbre en Múnich. (EFE)Corresponsal. Berlín
07/07/2026 a las 15:49h.Los pasajeros habituales de esta línea 612 de autobús, que termina en el casco antiguo de Landshut, capital de Baja Baviera a orillas del río ... Isar, se dieron cuenta de inmediato de que no se trataba de una parada habitual. «Lo primero que se me pasó por la cabeza es que se trataba de una avería, pero enseguida me di cuenta de que la causa de la parada era la hora obligatoria del rezo musulmán», ha relatado Selene a la radio local bávara.
El caso ha abierto, sin embargo, un debate en Alemania sobre los límites de la libertad religiosa aplicada al servicio público. Si bien la ley alemana garantiza a todos los ciudadanos practicar libremente su religión, también garantiza una serie de servicios públicos que no deben verse interrumpidos por su causa. «Personalmente no me ha molestado, pero entiendo que si todos hiciésemos lo mismo, por delante del cumplimiento de nuestro deber, esto sería un caos», añade la pasajera.
Diez minutos parados
Los portales regionales de noticias Idowa y Sat 1 Bayern, los primeros en informar del suceso, han recogido testimonios de los pasajeros que se manifiestan «sorprendidos» y «también indecisos». Durante los aproximadamente diez minutos que duró la oración, se mantuvo en el autobús un respetuoso silencio, a pesar de que se extendía la incertidumbre porque la mayoría no sabía cuánto tiempo duraría la oración y, por tanto, permanecería parado el autobús.
Consultados por el incidente, los servicios municipales de transporte público bávaros han enfatizado el derecho a la libertad religiosa de sus empleados, aunque reconocen que, por supuesto, el servicio no debe ser interrumpido por estos motivos. Las autoridades de Baviera no han aclarado si en adelante se repetirán estas paradas o si el conductor sufrirá consecuencias.
Este conductor musulmán, cuya identidad no ha sido dada a conocer, no es en todo caso el único que reza mientras hace su trabajo, sin que ello haya dado lugar anteriormente a controversia alguna. Dawood Ahmed Mubashar, por ejemplo, musulmán pakistaní llegado a Bonn y que lleva décadas ganándose la vida como conductor de autobuses, ha declarado públicamente que reza cinco veces al día, incluso en horario laboral, aunque evitando interrumpir para ello los trayectos. «Para mí, el Islam y la Constitución van de la mano», ha declarado sobre su práctica religiosa. Cada mañana, antes de trabajar, lee el Corán. Después, «rezo cinco veces al día: cuando trabajo, lo hago durante los descansos en el autobús. También puedo rezar allí en un asiento».
Islamofobia en auge
La organización Alianza Contra la Hostilidad contra el Islam y los Musulmanes (CLAIM) advierte sin embargo que los incidentes de este tipo puedan ser utilizados por el «racismo antimusulmán», que en su opinión «no puede ni relativizarse ni ignorarse«. Rima Hanano, codirectora general de CLAIM, asegura que se documentaros 4.096 incidentes antimusulmanes en Alemania en 2025 y que esto supone un nuevo máximo, comparado con los 3.080 en 2024.
Etris Hashemi, autor y cofundador de la Iniciativa Hanau del 19 de febrero, recomienda enjuiciar los hechos desde la perspectiva del reglamento laboral, no desde la perspectiva religiosa. «El racismo no comienza con la violencia, sino antes: entre otras cosas, con prejuicios, devaluación y lenguaje en debates públicos y también en debates políticos, porque las palabras no permanecen sin consecuencias», señala, pero a nadie escapa que en las mezquitas se recomienda el rezo en público como forma de apología religiosa.
La influencer islamista Hanna Hansen, con 200.000 seguidores y que organiza eventos en toda Alemania exclusivamente para mujeres musulmanas, anima a «utilizar la oración para llevar a los alemanes a la religión verdadera» y llama a sus acólitas a promover que sus maridos recen en público. El contenido que Hansen difunde en línea es parcialmente calificado por la Oficina para la Protección de la Constitución como «extremista». «Alaba la Sharia», ha reconocido reiteradamente el jefe los servicios de inteligencia interior de Renania-Norte Westfalia, Jürgen Kayser.
El verdadero nombre de Hanna Hansen es Viktoria Stadtlander, de Herford, campeona mundial de kickboxing, DJ y subcampeona de Miss Alemania 2004, hasta que en 2022, convaleciente y amenazada con la ceguera debido a una lesión en el ojo, se convirtió al islam. El hecho de que presente su propio cambio radical con tanta confianza la ha hecho muy popular entre los jóvenes. En su «actividad misionera», condena los falsos ideales de belleza, el peligro que supuestamente emana del feminismo y anima a la oración en público, con la que «interpelar al laicismo».
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