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Internacional

Un futuro por venir

Un futuro por venir
Artículo Completo 793 palabras
La Tribuna Un futuro por venir

Sebastián Gámez Millán

Profesor y escritor

Sábado, 10 de enero 2026, 01:00

... no haya pobreza y, si persisten las desigualdades, que sean menores y, si es posible, justificadas por verdaderos méritos y trabajo; sigue habiendo indignantes injusticias, tantas guerras y muertes injustificables, tantas migraciones y empobrecimiento provocado por dictadores, tiranos e ideologías inhumanas...

Para los seres humanos ser es llegar a ser y, desde este punto de vista, estamos atravesados por el futuro. Somos lo que somos y lo que todavía no somos pero esperamos llegar a ser. Incluso desde un punto de vista histórico, «ser consiste en traspasar lo que existe», como indicó Ernst Bloch. No obstante, todo tiene sus límites. Aún más: los tiempos se encuentran entrelazados. Y quizá, como señaló Agustín de Hipona, todos los tiempos están contenidos en el presente -desde el que imaginamos cualquier tiempo-: el presente del pasado, el presente del presente, el presente del futuro.

Por tanto, el futuro ya está aquí: los teléfonos móviles, que se han convertido en prótesis de nuestros cuerpos y de nuestros cerebros; las redes sociales -a menudo fecales-, alimentando los sesgos de confirmación, desinformando, polarizando y aumentando los populismos extremos y los nacionalismos excluyentes; el transhumanismo, donde la IA ocupará cada vez más espacio en nuestro mundo, expulsando del mercado laboral a millones de personas; el narcisismo, multiplicándose por la proliferación de pantallas; nuestra susceptibilidad y vulnerabilidad, cada vez más frágiles, con el consiguiente aumento de suicidios; el creciente individualismo sociológico, fracturando el poder social y político de la ciudadanía, así como aumentando la soledad no elegida; la transmodernidad, acelerando nuestras vidas, cada vez más cansadas y autoexplotadas por un capitalismo insaciable; la inflación, insostenible; la vivienda, inaccesible para tantos jóvenes y personas... Aunque nuestro imaginario está poblado de representaciones del futuro, como en Blade Runner, no son tan importantes estos cambios sociales y tecnológicos como conseguir o, al menos, aproximarnos a la Agenda 2030, pues alcanzamos mayor perfección en los medios mediante la tecno-ciencia que en los fines, donde la confusión es mayor, prevaleciendo lo sentimental sobre lo racional y razonable.

¿En qué sentido el cambio climático es el tema de nuestro tiempo? Probablemente no haya otro que posea semejantes ramificaciones que van desde la ecología a la biología y la economía, desde la ética a la política. No hay otro asunto que pueda afectar tanto, y de forma irreversible, a la subsistencia del planeta Tierra, del que dependemos todos los seres vivos. Con todo, también en ello soy pluralista y no debemos perder de vista otros problemas fundamentales: las guerras, la pobreza, el hambre, la lucha por la igualdad, que pone de manifiesto que ninguna conquista social es definitiva, la erosión de las democracias, que son las formas de gobierno que defienden conjuntos de valores más cercanos a los Derechos Humanos...

Aunque la historia no transcurre acorde con nuestra voluntad, los seres humanos podemos trabajar para que se parezca dignamente a ella. De poco sirve imaginar el futuro si no nos ponemos manos a la obra. Tenemos que aprender a ser invitados a la vida (George Steiner) con el fin de adaptar nuestros estilos de vida a las necesidades del cambio climático y otros asuntos de importancia vital. Un invitado a la vida es aquel que agradece el espacio que se le ofrece para vivir. Acepta las leyes y costumbres de sus anfitriones, pero puede conversar para tratar de ampliarlas. Aprende los símbolos y la lengua de los que los acogen, pero puede mejorarlos. Así, cuando llegue la hora de abandonar la casa procurará dejarla tal como estaba cuando llegó a ella. Y si sabe valorar justamente la herencia recibida, se esforzará por elevarla a la altura de la historia, dejarla más cuidada y bella de como la recibió. En esto consiste acaso nuestra gratitud y nuestra dignidad, en abandonar la casa habiendo aumentado su valor durante nuestra residencia en ella. ¿Seremos capaces de ello? Si no lo hacemos a tiempo quizá deje de existir un futuro por venir.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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