Malas noticias, nada nuevo: hay cada vez menos escritores y cada vez más narradores. Es decir: hay cada vez menos estilo y cada vez más simplemente trama. Y no seré yo quien condene o siquiera se resista a que le cuenten una ... buena historia. Pero esta no debería estar cada vez más reñida con el desafío y el gozo de jugarse y jugar y aprender a primero y enseñar luego un idioma propio. Aunque, de tanto en tanto, aparece el consuelo y lo mejor de ambos mundos: un escritor que narra y escribe, que cuenta y hace que cuente la lectura de su escritura. Uno de ellos es Jonathan Coe (Birmingham, 1961), quien, desde el principio de su ya larga carrera y obra, puede entenderse y disfrutarse como al escritor inglés en actividad más normalmente raro o raramente normal.
Así, a diferencia de mucho de sus más promocionados en nuestra lengua autores del llamado 'Dream Team', Coe ('super-star' en Francia, Italia y Grecia) es alguien a menudo mucho más formalmente audaz, aunque de manera cuasi subliminal, que Amis y Barnes e Ishiguro y McEwan y Rushdie y etcétera. Coe es un polimorfo perverso multiestilístico moviéndose graciosa y elegantemente entre la sátira de clase a la Evelyn Waugh, pasando por diversos géneros, que incluye la saga generacional o la novela de espías o la intimidad existencialista, hasta sorprender con destellos metavanguardistas (no es casual que suya sea, también, una biografía del raro británico B. S. Johnson). Pero todo, siempre, a su manera y en modo –vale el juego de palabra– 'coeherente'
Sorpresa o no tanto: Coe se (entro)mete con el tan de moda 'cosy crime'. Eso del asesinato acogedor y amable y acomodado y algo cómodo. Y, también, algo que resuena como la primera Donna Tartt bajo la influencia de alucinógenos. Y, finalmente, una excelente novela política.
Jonathan Coe: «El gobierno británico sabe que el Brexit fue un error, pero tiene miedo de revertirlo»
Y estamos en 2022, ese año en que ascendió al poder la efímera primera ministra Liz Truss y descendió a la tumba la duradera Isabel II. Y aquí viene Phyllida, «Phyl»: joven académica volviendo a vivir con sus padres, esclava aeroportuaria, pero soñando con la gloria literaria fantaseando con escribir algo entre el la intriga siniestra de los campus (algo sobre algo muy perturbador y nunca resuelto sucedido en Cambridge, años ochenta, con escritor suicida; tramo que recuerda al magnífico Robertson Davies), fundiéndolo con la autoficción (la novela incluye mucha conferenciada reflexión sobre la especie) y los thrillers de los Richards Cole y Osman mientras consume dosis sin límite de episodios de 'Friends'. O algo así. Y, de pronto, muerte inesperada que pone todo en movimiento.
Coe vuelve a hacerlo, a hacerlo muy bien: parodia a la vez que homenajea y, finalmente, mejora y enaltece
Pero todo esto es más una excusa -o una coartada- para que Coe, como lo hizo en su consagratoria '¡Menudo reparto!'- vuelva a disparar pero a la vez lamentarse por la decadencia del Imperio con el genio del gran nostálgico Ray 'The Kinks' Davies. Así, Coe no deja tara sin tararear: la fiebre de los pódcasts de 'true crime', la conspiranoia política, la epidemia de lo 'woke', el ascenso de la extrema derecha, la extinción de la sanidad pública 'Made in the UK', la posverdad como signo de los malos tiempos y, de paso, un guiño para 'connoisseurs' de lo suyo con el cameo de sí mismo como un tal Tommy Cope. Todo esto mientras Phyll reflexiona sobre el feroz ecosistema de su país que olvida o condena o consagra indiferente e indistintamente (y, de paso, honrando la inolvidable memoria del ya mencionado Martin Amis).
Y, de nuevo, Coe vuelve a hacerlo, a hacerlo muy bien: parodia a la vez que homenajea y, finalmente, mejora y enaltece. Y, como corresponde, al final hay un gran 'twist' revelador.
Pero lo que -volviendo a lo del principio- acaba imponiéndose aquí es un virtual y virtuoso tratado acerca de cómo narrar y escribir de la mejor manera posible.
Es decir: la pruebas incontestables de que Coe es quien -sí, como en un gran policial- lo hizo y aquí vuelve a hacerlo.
Una mujer recibirá la pensión de viudedad vitalicia tras haber estado casada tan solo un mes
Mercadona cierra esta semana varios de sus supermercados
Adiós al aire acondicionado: Lidl pone a la venta por menos de 30 euros el ventilador con el que no volverás a pasar calor en verano
La máquina de café recién molido de Mercadona llega a Granada: cómo es y dónde está disponible
Un tren arrolla mortalmente a una persona en Palencia
«La edad biológica ideal para quedarse embarazada es entre los 20 y 30 es ideal y por debajo de 35 es lo recomendable»
Entradas Mutua Madrid Open 2026 gratis con tu Suscripción ABC Premium
Lo último de Nike para runners cae un -40%: las Vomero 18 son súper cómodas y apuntan a top ventas
Arranca hoy la regularización masiva de inmigrantes en España y Nacho Abad dice lo que muchos piensan
Pedro Ruiz escucha cómo llaman «mona» a Delcy Rodríguez en el acto de María Corina Machado en Madrid y es contundente
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.