Carlos Zambrano sufrió golpes e insultos por parte de un vigilante de seguridad cuando intentaba acceder a la zona de acampada por un lugar no indicado para atajar
Regala esta noticia Carlos Zambrano con la denuncia interpuesta en la comisaría de la Policía Nacional este viernes. (Hoy)Cristina Núñez
Cáceres
01/05/2026 a las 14:50h.Un joven de 24 años ha denunciado a la seguridad del festival Extremúsika de Cáceres por la agresión homófoba sufrida la pasada madrugada cuando se ... dirigía a la zona de acampada hacia las cuatro y media de la mañana tras disfrutar de la primera jornada de conciertos. «Me tiraron al suelo y me llamaron maricón», explica Carlos Zambrano, trabajador social nacido en Badajoz pero con residencia en Salamanca. Tiene un esguince en la muñeca, un diente roto, el labio hinchado y heridas en la cara y en otras partes del cuerpo. «Estoy triste, decepcionado e impotente por la situación».
Hoy, explica cómo los hechos se iniciaron cuando Carlos, acompañado de una amiga, se desplazaron de la zona de conciertos a la de acampada. Como el recorrido es largo, ya que hay que atravesar un corredor habilitado para conectar las dos áreas, accedieron para atajar por el espacio entre unas vallas que estaban abiertas. Alrededor de «siete u ocho» vigilantes de seguridad fueron detrás de ellos para evitarlo, tal y como describe su acompañante.«Eran dos o tres mujeres y tres o cuatro hombres». Al pensar que se estaban colando, uno de ellos cogió a Carlos y le inmovilizó poniendo sus brazos detrás de la espalda. «Les enseñé la entrada y les dije que íbamos a dormir, pero mientras tanto este señor seguía empujando a mi amigo y le llevaba como ocho o diez metros por delante», señala Alba.
En la valla de salida, al empujarle, Carlos cayó al suelo. Al estar inmovilizado se fue de bruces contra el suelo. Fue en ese momento cuando le dijo: «fuera de aquí, maricón», según la versión de los jóvenes que han reflejado en la denuncia. Los vigilantes de seguridad se fueron y el personal de la barra se ocupó de llamar a la ambulancia. En el Hospital Universitario le curaron las heridas: la fuerza que ejerció el vigilante le provocó un esguince en la muñeca, además de los daños en la boca y en la cara, heridas en las manos y en una rodilla.
Al no tener los datos de la persona que llevó a cabo esta agresión, los jóvenes han denunciado a la empresa de seguridad de este acontecimiento musical, llamada Trypsecurity. «Nosotros no hicimos nada ni dijimos nada, fue el señor, que ha ido a por él, creemos que una de las razones es que sea homosexual, porque a mí no me dijeron nada», explica Alba. «Se han cebado por su condición sexual».
«Por desgracia son situaciones que cada vez se producen con más frecuencia», indica Carlos. «Soy trabajador social y una cosa es verlo y otra que le pase a uno mismo», explica entre sollozos, muy afectado. «Eran mis vacaciones y venía a pasármelo bien con mis amigos». Alba y Carlos han recogido sus enseres de la zona de acampada y han dado por terminado el festival. Quieren que se haga justicia.
En el Extremúsika de 2023 se produjeron también incidentes en los que se vieron implicados los vigilantes de seguridad, con un saldo de 15 personas heridas, todas ellas atendidas por Cruz Roja. Una de ellas tuvo que ser trasladada al hospital con contusiones en la cara, según informó en ese momento esta organización.
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