Un 'hat-trick' del jugador del Bayern aniquilia a Irlanda del Norte en el último ensayo de Francia
Michael Olise es felicitado por sus compañerosAP- RODRIGO G. PASCUAL
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Cada día que pasa, Michael Olise se revaloriza. Hasta el punto de que quizá ya valga más de esos famosos 150 millones que Florentino va a poner encima de la mesa por una estrella mundial. Ahora mismo no la hay con más brillo que la del jugador del Bayern. Un 'hat-trick' suyo aniquiló a Irlanda del Norte en, por cierto, una noche nefasta de Kylian Mbappé en la definición. Puede que estemos ante la gran nueva estrella de Francia.
Y eso que los galos van sobrados de nombres ilustres. En el último examen antes del Mundial, Deschamps los puso a todos en liza. O al menos a todos los que pudo porque son tantos que no entran todos. Esta vez le tocó a Cherki quedarse fuera. Entre él y Doué estará la pelea en un once muy definido. Junto a ellos, el mencionado Olise, Dembélé y Mbappé. Casi nada.
Pero ni siquiera tener todo eso te garantiza jugar bien y mostrarte como un equipo fluído y con las ideas claras. Porque Francia sigue siendo eso: nombres y poco colectivo. No hay una selección mejor hombre por hombre. Pero sus carencias en lo colectivo le convierten en terrenal, abordable. Y lo demostró, por momentos, una Irlanda del Norte que en la primera media hora de juego y tras el 2-1 demostró que Francia asusta, pero no se come a nadie.
En el plan de Deschamps aparece Dembélé como punto de conexión entre mediocampo y delantera. El mosquito, extremo puro de los que ya no quedan, apareciendo por dentro. Con una evolución similar a la ofrecida con Luis Enrique en el PSG. Pero con matices. Aquí no hay un Vitinha. Y se nota.
Un Mbappé desconocido
Pese a todo esto, a Francia le basta con sus destellos para generar ocasiones con relativa facilidad. Ante Irlanda del Norte tuvo un buen puñado de ellas. Casi todas en las botas de Mbappé, que estuvo negado de cara a gol. El único que anotó, en media docena de claras ocasiones, se lo anularon.
Así que ante el pinchazo del jugador franquicia, Olise se puso manos a la obra. Abrió el marcador a placer al filo del descanso y remató la faena al inicio del segundo acto con un disparo contundente dentro del área. Kelly recortó distancias y las dudas aparecieron hasta que al del Bayern le apeteció mostrar todo su repertorio. Esta vez desde fuera del área, con un disparo cargado de sutileza y precisión. Un 'hat-trick' para enmarcar.
Y así se presenta Francia en este Mundial. Con las dudas de siempre, pero con la explosión de una nueva estrella. Por si no tenía ya suficientes. Dudar de su favoritismo sería de necios, pero que nadie piense tampoco que será un paseo. Porque fútbol no le sobra, y a veces con tener los mejores cromos no basta.
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