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Un Madrid para brindar

Un Madrid para brindar
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Mbappé abre la fiesta con un doblete, Vinicius se reconcilia con el Bernabéu y Bellingham celebra su gol empinando el codo. Goleada para entrar en el top 4 ante un débil Mónaco 
Real Madrid 6-1 MónacoEl Madrid se cura en la Champions

Mbappé abre la fiesta con un doblete, Vinicius se reconcilia con el Bernabéu y Bellingham celebra su gol empinando el codo. Goleada para entrar en el top 4 ante un débil Mónaco 

El Madrid se cura en la ChampionsVinicius remata con la izquierda el tanto frente al Mónaco.
  • JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ
Actualizado 20/01/2026 - 23:06CETMostrar comentarios390

La Champions es territorio blanco. Allí no existen las crisis ni los divorcios para un equipo capaz de curar todas sus heridas en la competición que domina como nadie. Contó con un adversario amable, es verdad, y mostró algunas de las flaquezas que le hacen perder cuota en las casas de apuestas, pero logró una goleada incontestable y puso tiritas en la herida abierta con su gente. Sobre todo Vinicius, que brilló al participar en cuatro goles para volver a escuchar su nombre coreado por el Bernabéu. Firmó su doblete Mbappé, cada día más líder. Atinó Mastantuono, con la diestra. Y Bellingham completó la goleada con un buen tanto y una celebración tan inusual como cómica. El Bernabéu también necesitaba echarse unas risas.

Fue consecuente con la meritocracia Arbeloa con la alineación de su estreno en Champions. El campeón de la Décima dio entrada a los hombres que cambiaron el duelo ante el Levante, Arda Güler y Mastantuono, y sorprendió colocando a Camavinga en el lateral zurdo. Una apuesta alegre ante un Mónaco físico y con talento arriba, pero muy tierno en defensa. Le salió bien la apuesta al técnico blanco.

A los cinco minutos ya estaba por delante el Madrid. Todo empezó en el costado derecho, con Valverde buscando la caída de Mastantuono a banda y siguiendo la jugada. Toco y me muevo. Recibió el pase filtrado del argentino, favorecido por el arrastre de Bellingham, cedió al costado y el de siempre colocó el tiro cruzado a la red. Un buen gol tras una buena construcción que animó a los blancos unos minutos, amenazando con romper en goleada. Robó Mastantuono y abrió para Vinicius, pero su remate se fue desviado. Y Franco cerró la serie con un chut y un pase atrás, desviados. 

Fue justo antes de que el Mónaco descubriera lo poco que le costaba hacer daño. Salió en un pase largo a Balogun con los centrales fuera de sitio que el delantero estuvo a punto de aprovechar. Y en otro pase diagonal, en ataque estático, entró Caio Henrique por izquierda, sirvió el pase atrás y Ansu Fati, completamente solo, remató fuera. A los blancos les gusta mantener las marcas, perseguir a sus pares. Trabajar sin balón, vaya. Se repliega y se junta para reducir espacios, pare usted de contar. Eso sí, cuando roban, son balas.

Así llegó el segundo. En una recuperación de Camavinga, que rescató su versión más explosiva, dejó a Güler en la medular de tacón, el turco sirvió de primeras a Vinicius y el brasileño, de exterior, dobló para Mbappé, que completó una jugada estupenda. Dos tiros, dos goles. Máxima efectividad y escasa firmeza defensiva. Porque concede metros para que floten los medios rivales. Los que tuvo Teze. El neerlandés controló en línea de medios, se perfiló para la diestra y estrelló la pelota en el larguero.

Se dio la paradoja de que, al descanso y con 2-0, el Madrid remató a puerta menos que su rival. Entró Ceballos en la pausa por Asencio, con problemas físicos. La plaga de lesiones que hace presa en la defensa obligó a Arbeloa a cerrar con tres volantes (Valverde, Tchouaméni y Camavinga) junto a Huijsen. Y como dicen los clásicos que cuantos más centrocampistas pongas mejor juegas, el Madrid desató la goleada y rehabilitó a Vinicius. El brasileño recibió un pase en profundidad de Mbappé para resolver, pero gestionó bien el ataque para servir el tanto a Mastantuono, que completó con la derecha. En el siguiente ataque entró por izquierda, sirvió el centro con el exterior y Kehrer empujó a su portería. El central alemán falló poco después en la salida, recogió Vinicius, quebró a Dier y al propio Kehrer y colocó en la escuadra. No buscó grada. Se fue al centro del campo para recibir el calor de sus compañeros. Mbappé pidió la ovación cerrada del respetable, que cantó el nombre del brasileño. Este es el Vinicius que quiere ver. 

Quedaba el cierre de función. Con la victoria resuelta se soltó más el equipo blanco y concedió llegadas al Mónaco, que cambió de puntas. Akliouche falló un par de opciones de disparo claras, pero fue en un error en la salida de Ceballos, que había mostrado buenas maneras, donde llegó el tanto monegasco. Teze coronó con gol su buen partido. Y en una falta de Mbappé a la barrera, Valverde, notable toda la noche, metió el pase a Bellingham. Resolvió con elegancia y celebró con toda la retranca del mundo. Empezó a empinar el codo, respondiendo al ruido de las redes sobre lo bien que juega de noche. Jude Balantines. Esa es la mejor respuesta. Fútbol y sentido del humor.  

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Fuente original: Leer en Marca
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