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Una imagen de Donald Trump en una pantalla ubicada en Times Square AFP Un meme convertido en método inversorLos especuladores aprendieron a comprar y vender acciones al son de las amenazas de Trump, pero el conflicto en Irán empieza a poner en duda la táctica del 'TACO trade'
Domingo, 12 de abril 2026, 00:14
... las redes sociales y un acrónimo tan simple como provocador: TACO -'Trump always chickens out'', traducido como «Trump siempre se acobarda»-. Fue acuñado para describir el patrón de comportamiento del líder estadounidense en su segundo mandato y su impacto en las Bolsas: amenaza contundente, caídas en los parqués y, tras una rectificación, rebote bursátil. «Esta lógica funcionó a la perfección durante todo el año 2025 y alimentó el acto reflejo de comprar con las caídas, muy popular en especial entre los inversores particulares», explica Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l'Échiquier (LFDE). desbandada en el mercado de deuda estadounidense y el hundimiento del dólar. La moratoria de 90 días anunciada posteriormente el 9 de abril dio pie a un festín que se saldó con subidas históricas del 7,5% en el S&P 500 y que superaron el 12% en el Nasdaq. Y volvió a suceder con las advertencias sobre destituir al presidente de la Fed, Jerome Powell, y también con las negociaciones comerciales con China y la Unión Europea.Durante meses esta estrategia fue una apuesta ganadora en Wall Street. La lógica parece sencilla: comprar en las caídas con precios bajos y esperar el giro político. Pero esta táctica empieza a dar muestras de agotamiento. Si los inversores ya no entran en pánico cada vez que Washington anuncia un ultimátum, tampoco se producen desplomes lo suficientemente fuertes como para que hagan a Trump cambiar de idea -como sí sucedió en 2025 con los aranceles- y las revalorizaciones que se producen después son mucho menores.
El factor Ormuz
Además, elconflicto en Oriente Medio ha introducido otro elemento que escapa al control de este método de inversión. Y es que en paralelo a las afirmaciones de Trump, según las cuales «las conversaciones van muy bien», Irán e Israel siguen intercambiando disparos de misiles, la tensión aumenta en el resto de los países vecinos y, sobre todo, el estrecho de Ormuz sigue siendo una vía marítima impracticable.
«He ahí el meollo de la cuestión. Poco importan las veces que el presidente estadounidense dé marcha atrás en su amenaza contra las infraestructuras iraníes y sus afirmaciones de que las negociaciones se desarrollan favorablemente. Lo único que calmará los mercados es una reapertura oficial del estrecho», añade Artaz.
Parte 2:Los vaivenes que está sufriendo el precio del petróleo está siendo el principal termómetro de los inversores en esta crisis. El principal indicador estadounidense se dejó un 1,5% con el crudo en el entorno de los 107 dólares el viernes 20 de marzo para repuntar un 1,15% el lunes después de que el barril se desinflara hasta los 91 dólares.
En la madrugada del pasado lunes al martes, cuando el inquilino de la Casa Blanca amenazó con devolver a Irán a «la Edad de Piedra»si Teherán no reabría esta vía comercial, el barril de Brent no reaccionó con la crudeza de otras sesiones anteriores. «¿Estamos ante otro TACO?», se especulaba en diversos foros de Bolsa. Apenas unas horas después de que el líder republicano volviera a dar marcha atrás con una pausa de quince días y augurara una «Edad de Oro de Oriente Medio», las subidas fueron del 4% en los índices europeos y del 3% en Wall Street.
Negociación en curso
Los mercados volvieron a comprar el mensaje de tregua pese a que las informaciones que trascendieron después sobre ataques por parte de Israel en Líbano o de Irán sobre Emiratos ponen en entredicho este alto al fuego. «Más allá del ya habitual giro de guion del presidente estadounidense, el verdadero motivo de optimismo radica en que la aparente inmutabilidad de Teherán comienza a resquebrajarse (WACO: Will the Ayatollahs Chicken Out) y se muestra dispuesto a garantizar el paso seguro por el estrecho, algo que apenas unas horas antes parecía impensable», analizaba el miércoles Banca March en un informe titulado del 'TACO al WACO'.
Desde Bank of America destacan que la incertidumbre aún no se ha evaporado del todo «teniendo en cuenta que las negociaciones pueden complicarse las próximas dos semanas y la volatilidad continúa muy presente en los parqués. Las Bolsas suben -o recuperan lo perdido- al compás de las declaraciones políticas, pero se desvanecen según transcurren los días sin visos de solución al bloqueo de Ormuz. «Dar marcha atrás en una guerra no es tan fácil como relajar las exigencias en materia de aranceles y comercio», sostienen Neuberger Berman y Eoin Walsh de Vontobel.
Los inversores ya han empezado a darse cuenta de que Trump puede suavizar el discurso y retrasar decisiones, pero no puede reabrir el estrecho con una declaración. Y, mientras tanto, el precio del petróleo sigue todavía lejos de recuperar los niveles previos al inicio de los ataques el 28 de febrero.
¿Funcionará también la narrativa del TACO en esta ocasión? «La guerra de Irán no es política comercial. No existe el unilateralismo y el régimen de Irán no es el único que tiene palancas en el conflicto; también las tienen las naciones del Golfo y cualquier otra potencia mundial que dependa de un comercio fluido a través de Ormuz», concluye Norbert Rücker, director de Economía e investigación Next Generation en Julius Baer.
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