La candidata del Partido Verde, Hannah Spencer, interviene tras su victoria en la elección de Gorton & Denton. Europa Press
Europa Un Reino Unido desconocido post-Brexit avanza hacia los extremos mientras caen los apoyos a partidos tradicionalesEl Partido del Brexit, del ultraconservador Farage y el Partido Verde, amenazan con romper el tradicional dominio bipartidista en Reino Unido.
Más información:Histórica derrota del laborismo en Gales: los independentistas les arrebatan un escaño clave que conservaban hace un siglo
Sandro Herves Garrido Publicada 27 febrero 2026 14:56hLas claves nuevo Generado con IA
La fragmentación política en el Reino Unido post-brexit ha entrado en una etapa de transformación de las mayorías, como consecuencia del desgaste de los partidos tradicionales que causaron grandes cambios sociales en el país, entre ellos la salida de la Unión Europea (UE).
El sistema electoral inglés siempre estuvo diseñado con la idea de que existieran dos grandes partidos. Históricamente tories y laboristas se repartían más del 80% del voto, un fenómeno que ha cambiado radicalmente tras esta etapa de inestabilidad.
Tras el Brexit, la volatilidad electoral aumentó y esto dio paso al auge de los extremos a ambos lados de la cámara. De un lado, el antiguo UKIP, liderado por Nigel Farage, fue clave para empujar el proceso de salida de la UE.
A pesar de que fue perdiendo apoyo tras completarse el proceso de ruptura, su espacio electoral no desapareció.
Farage tuvo que adaptar su discurso, con duras críticas hacia el fenómeno migratorio, lo que le llevó a lograr esta vez escaño en la Cámara de los Comunes, con el refundado Reform UK.
Al otro lado de la Cámara de los Comunes, se encuentran los Verdes, que continúan un ascenso imparable, como demuestra su victoria en la elección parcial en la circunscripción de Gorton & Denton, en Manchester
Starmer hunde al laborismo: queda tercero, por detrás de los Verdes y la ultraderecha, en unas elecciones parcialesEl Green Party of England and Wales, codirigido por Adrian Ramsay y Carla Denyer, está experimentando un crecimiento sostenido.
Entre los elementos se incluyen aspectos como el voto urbano joven, antiguos desencantados con el laborismo y votantes de minorías raciales, preocupados por la libertad religiosa y su discurso favorable a estas minorías.
En todo esto, hay aspectos que están cambiando la decisión de los votantes en el momento de acudir a las urnas.
Destaca la preocupación entre los británicos por una economía que no crece y la inmigración ilegal, cuestión clave que los conservadores tradicionales no están sabiendo gestionar frente al pulso de la derecha populista.
Keir Starmer, no está sabiendo dar respuesta a las principales preocupaciones de los ciudadanos británicos, lo que ha provocado su caída en popularidad y en intención de voto.
Según las últimas encuestas, en caso de celebrarse elecciones, la composición de la Cámara de los Comunes sería muy diferente a la actual.
Intención de voto para las elecciones del Reino Unido, según un sondeo difundido por Ipsos. Ipsos
Un sondeo de Ipsos, publicado a finales de enero, revela que Reform, del euroescéptico Nigel Farage, lidera las encuestas, con un 30% de intención de voto. La formación de derecha populista mantiene una ventaja de 8 puntos sobre los laboristas, que lograrían mantener un 22% de electores.
Los tradicionales conservadores, los Tories, se quedarían por debajo del 20%, lo que les conduciría a su peor resultado histórico. La histórica derecha británica caería cinco puntos respecto a comicios de 2024, donde obtuvieron el peor apoyo electoral desde 1832.
El Partido Verde, por su parte, según este estudio demoscópico, lograría subir del 10% actual hasta el 12%. Hay que tener en cuenta que esta encuesta no recoge el desgaste sufrido por los laboristas por los vínculos de un embajador con el pederasta Jeffrey Epstein.
El resultado de este jueves, en una circunscripción de tradicional voto laborista, como es la de Gorton & Denton, arroja luces sobre el declive del bipartidismo. Los laboristas perdieron el escaño que mantenían desde 2010 mientras que los conservadores lograron apenas 700 votos.
Un sistema de mayorías
Se da la circunstancia de que el sistema electoral británico es peculiar. Otorga la victoria en cada circunscripción al candidato más votado, lo que siempre ha perjudicado a los partidos minoritarios en beneficio de las dos grandes formaciones.
Durante décadas, el elector dubitativo tendía a concentrar su voto en una de las dos grandes fuerzas para frenar a la que menos deseaba ver en el Gobierno. Pero esa lógica de voto útil parece estar debilitándose, abriendo espacio a formaciones más pequeñas.
El bipartidismo histórico tocó suelo el año pasado al concentrar solo el 57 % del voto, un mínimo no visto desde 1910, aunque ese dato empieza a parecer favorable frente a los sondeos de hoy, que reducen su respaldo conjunto por debajo del 40%.
Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, en Downing Street. Toby Melville Reuters
En 2024, el Partido Laborista aprovechó el cansancio del electorado frente a los conservadores y las distorsiones del sistema de mayoría simple para convertir un discreto 33,7 % en una cómoda mayoría absoluta.
A pesar de disponer de una cómoda mayoría en la Cámara baja de Westminster, el ejecutivo no está pudiendo responder a los problemas del país. Starmer tampoco ha sido capaz de frenar la inmigración irregular, pese a haber endurecido las políticas de asilo.
Según Sky News y cifras del Home Office, más de 50 000 personas han llegado ilegalmente al Reino Unido en pequeñas embarcaciones desde que Keir Starmer llegó a Downing Street tras las elecciones de julio de 2024, un incremento muy superior a la de sus antecesores.
Ante esto, Reform ha recibido una mayor munición para realizar campaña exigiendo una política de mayor control fronterizo y deportaciones de inmigrantes en situación irregular.
Pese a contar con solo cinco representantes en la Cámara Baja, la formación de derecha populista es considerada por muchos analistas como la verdadera oposición. Los conservadores tradicionales cuentan con 121 parlamentarios, pero están en shock tras su debacle electoral.
Nigel Farage, líder de Reform UK, durante la presentación de los integrantes del gabinete de su formación. Chris J. Ratcliffe Reuters
La estrategia diseñada por Farage era repetir la que ya habían ejecutado con anterioridad desde el Partido Laborista. El excéntrico líder, impulsor del Brexit, no necesita ser aceptado por una mayoría, sino convertirse en la preferencia de suficientes personas.
En cualquier caso, Reform también está sufriendo escisiones dentro de la propia organización, que reclaman mayor dureza frente a cuestiones como la inmigración irregular, así como una dura crítica hacia la creciente presencia del islam en el país.
El diputado británico Rupert Lowe se ha convertido en una de las figuras más incómodas del espacio soberanista. Ex propietario del Southampton FC, dio el salto a la actividad política como eurodiputado del Brexit Party.
Pese a haber logrado el escaño por la circunscripción de Westminster, las tensiones internas entre Lowe y Farage derivaron en su salida del partido. Lowe señaló que existían importantes discrepancias sobre la línea política que debían seguir.
Lowe mantuvo su escaño, y lejos de diluirse, optó por redoblar su estrategia. Ha fundado un nuevo partido, Restore Britain, con el que promete "deportaciones masivas" y plantea impulsar restricciones severas para hacer frente a la expansión del islam en el país.
En un contexto de enorme fragmentación y con el auge de los populismos a ambos lados de la Cámara, la contienda electoral de 2029 se presenta como una previsible batalla entre euroescépticos y los Verdes, con una incesante pelea con las políticas migratorias de fondo.